Cuando Hizo el Edén pensó en América

En América latina, existen 500 lenguas originarias y más si se toman en cuenta los dialectos –que para muchos filólogos son considerados lengua-. Siendo el más numeroso el quechua y el más excepcional el guaraní (hablado por vencidos y vencedores). Sin embargo, hay un problema de identidad en América latina, porque los censos nacionales no muestran datos tan verídicos.

Por ejemplo, el censo de Guatemala muestra un 40% de población indígena, pero estudios externos, muestran un 70%. Y algunos piensan que esta información se oculta por razones políticas. Es más, hasta hace muy poco -hablo de años- en Perú no se le daba importancia a los descendientes "afros", siendo ocultos, incluso en los censos. Como lo publica las Naciones Unidas.

Quizás, una vez ocurrido la independencia, los estados americanos, los derechos ciudadanos excluyeron a las mujeres, quienes no tenían propiedad y a los pueblos originarios, llamados por los criollos, “indios”. Siendo esta, la tesis más fuerte del gran escritor peruano José Carlos Mariátegui en su obra "7 ensayos de interpretaciones de la realidad peruana".

Los originarios en la contemporaneidad

Solo a partir de 1900, el habitante originario ha sido incorporado a través del “indigenismo” –política indígena- como la reforma agraria. Reforma que por lo demás buscaba compensar la “quita” de tierra en políticas como la pacificación de la Araucanía o en la campaña del desierto. Que luego fueron vendidas, creando latifundios. Por lo que la reforma fue una buena política, que actuó en todo el continente de América latina –aunque poco en Brasil-.

Otras políticas indígenas se llevaron a cabo, como el reconocimiento de pueblos, de lenguas, de incorporar la cultura originaria a fiestas populares. Aunque insatisfactorios, porque aún no soluciona la discriminación, ni el racismo. Discriminación que por lo demás, no importa mucho al gobierno -como el de Chile- al tener proyectos de leyes durmiendo en el congreso, durante años.

hoy en día, no es extraño mirar en Bolivia, a niños durmiendo en plena noche, en una plaza o -junto a sus hermanitas- pidiendo limosna. Acto que por lo demás es repudiable por el mismo connacional con más dinero y una piel más clara. Pues, esta moda, se llevaba a cabo en la Europa del siglo XVI, en donde, si había un mendigo pidiendo, era la reencarnación de Jesucristo. Pero aquí en América ¿qué indio mugriento podría ser la reencarnación del mismísimo Dios?

Un legado español

Antes de 1492, en América se vivía la política del miedo (sacrificios, invasiones) y en Europa también (inquisición feudal). Pero en América había una cosmovisión, una convivencia con la tierra, que no tenía el español. Y eso fue lo que sufrió el habitante originario, porque su vida con la tierra era de suma importancia. No así el español que buscaba la explotación del oro. Es más, las crónicas mencionan más la palabra “oro” que “Dios”.

El habitante originario, fue despojado cruelmente de chile-Argentina. El mapuche –por ejemplo- fue despojado de sus tierras en estos dos nuevos países, por campañas financiadas por la vida rural. Es decir, se quitaron 2.500.000 de hectáreas, y vendidas en forma muy barata (para financiar dichas campañas).

Hoy existe una lucha en Chile ¿reconocer o no a estos pueblos originarios? Aquí solo se les reconoce como etnias, es decir, que existen. Pero no como pueblos, ya que eso implica, darles derechos y devolverles las tierras. ¿Qué hacemos entonces? La pregunta no es muy extraña, si queremos ser sinceros. Sin embargo, mientras, se debate con ello –en el congreso- la duda y la pena es que estos pueblos siguen esperando. Y sus violaciones –a derechos- van de más a más.