El régimen de los Jemeres Rojos es uno de los pasajes más sangrientos de la historia mundial del siglo XX. Este régimen, que controló Camboya entre abril de 1975 y enero de 1979, se cobró en torno a 1,7 millones de víctimas. La mayor parte de ellas cayeron por el hambre, el cansancio o las enfermedades.

¿En que consistió el régimen de los Jemeres Rojos?

Durante los años de los Jemeres Rojos, se estableció en Camboya una utopía agrícola de tipo comunista que pretendía eliminar cualquier influencia "imperialista". A este nuevo estado se le llamó Kampuchea Democrática y su principal líder era Pol Pot.

Los habitantes fueron traslados de las ciudades a campos de trabajo rurales y se les sometía a largas jornadas de trabajo. Los antiguos habitantes de las urbes eran considerados como impuros por estar impregnados de ideas imperialistas y los que tenían educación o hablaban otros idiomas eran asesinados.

La comida era controlada por el Angkar, la gran institución central, que daba pequeñas porciones diarias a los trabajadores. Con su caída a manos de los vietnamitas, los Jemeres Rojos se replegaron en el norte del país y en algunos otros enclaves, especialmente zonas montañosas y boscosas, y continuaron una guerra civil durante 20 años más.

Consecuencias del Jemer Rojo en Camboya

A pesar de que la mitad de los habitantes de Camboya nació después del régimen, sus secuelas siguen presentes en la vida del país:

Educación en Camboya: una generación destrozada durante el Jemer Rojo

Los Jemeres Rojos aspiraban a una sociedad sin educación, ya que, según ellos, la educación sólo llevaba a ideas imperialistas. La educación se basaba, por tanto, en la repetición de consignas revolucionarias. La limpieza intelectual que llevaron a cabo los Jemeres Rojos ha desprovisto al país de cualquier tipo de especialista en cualquier campo, incluyendo maestros, médicos o ingenieros.

No obstante, en los últimos años el país se ha llenado de escuelas que, aunque aún no cuentan con un profesorado adecuadamente cualificado, está permitiendo que las nuevas generaciones tengan una mejor educación.

Minas antipersona en Camboya, la huella de la guerra contra los Jemeres Rojos

Camboya es el país con mayor número de minas y artefactos no explosionados por habitante del mundo. Se calcula que quedan entre 4 y 6 millones de artefactos que fueron sembrados por estadounidenses y Jemeres Rojos, principalmente.

Es además uno de los países con más víctimas y se calcula que uno de cada 236 habitantes está mutilado. Los trabajos son costosos y, aunque deberían haber terminado en 2009, se han prorrogado durante 10 años más.

Problemas psicológicos en Camboya, el recuerdo del Jemer Rojo

El régimen trajo consigo graves problemas psicológicos, que no están siendo tratados por la falta de especialistas. Muchas de las víctimas tienen cuadros depresivos que les impiden trabajar. Los pocos expertos que existen en Camboya aseguran que la mayoría de la población tiene algún tipo de secuela psicológica, que además está siendo transmitida a las nuevas generaciones de forma inconsciente. La violencia y la desconfianza características del régimen de los Jemeres Rojos siguen presentes en la sociedad actual.

Pobreza en Camboya, la herencia permanente de los Jemeres Rojos

La incapacidad de salir de su círculo de pobreza es probablemente una de los peores herencias de los Jemeres Rojos, a pesar de que Camboya vivía antes del régimen una época de bonanza económica. Las secuelas anteriormente descritas, junto a una guerra civil que se ha prolongado hasta finales de los años 90, hacen que el camino de Camboya hacia el desarrollo sea especialmente oneroso, especialmente en las zonas rurales.

La corrupción, la falta de infraestructuras o la carencia de un sistema impositivo eficaz que permita financiar la educación, la sanidad o la justicia, entre otros, son sectores en los que se ha avanzado poco en los últimos años.

Dependencia de la ayuda humanitaria en Camboya

Las graves dificultades que estaba sufriendo Camboya después de la caída de los Jemeres Rojos atrajo una ayuda al desarrollo masiva que ha creado una dependencia importante por parte de los camboyanos.

Asistencia sanitaria, educación o servicios sociales para pobres, mujeres maltratadas o niños desnutridos, entre otros, son financiados por ONGs de todo el mundo, que en muchas ocasiones no cuentan con la coordinación suficiente como para repartir la ayuda de forma eficaz. El gobierno aprovecha estas ayudas para concentrar la inversión en otros sectores, especialmente en las deficientes infraestructuras, lo que retrasa la creación de un sistema social público.