La hoja de coca es, ante todo, sagrada para los incas y andinos. Sus atributos exceden su contenido en vitaminas y minerales para alcanzar la categoría de símbolo de una cultura milenaria.

Una planta sagrada

Es la planta con mayores usos dentro las comunidades andinas y es reverenciada por su condición sagrada. La hoja de coca es la compañera milenaria de los pueblos originarios andinos, forma parte de los rituales y ceremonias de sus comunidades y no solo representa el sustento económico de gran parte de la población sudamericana que la cultiva, sino que es parte fundamental de su identidad. Sus usos más extendidos son el mascado o acullido, y el popular té o mate de coca que además de ser muy digestivo combate el cansancio, promoviendo un mayor equilibrio anímico.

Sus propiedades nutricionales son ampliamente reconocidas. Cien gramos de hoja de coca contienen Betacaroteno, Vitamina C, E, B1, B2, Niacina, Calcio, Fosfato, Potasio, Magnesio, Sodio, Aluminio, Hierro, Cobre, Zinc y Manganeso, entre sus más importantes componentes.

Una profecía para el hombre blanco

Con la llegada de los españoles, incas y andinos encontraron en la hoja de coca su aliada al momento de ser sometidos a trabajos forzados en las minas para la extracción de metales como el oro y la plata. El mascado de hojas de coca les otorgaba mayor resistencia y ánimo para soportar las extensas horas de esfuerzo.

Gracias a la tradición oral de los pueblos originarios andinos llegó hasta hoy una profecía que anuncia que el hombre blanco descubriría los beneficios que ofrece la hoja de coca, pero que terminaría siendo en sus manos instrumento de destrucción y muerte. Así también lo anuncia una leyenda acopiada por el escritor boliviano Antonio Díaz Villamil (1897-1948) y extraída de un trabajo monográfico titulado “La Koka Sagrada o ilegal” . En uno de sus párrafos dice: “Su jugo, que para vosotros será la fuerza de la vida, para vuestros amos será vicio repugnante y degenerador; mientras que para vosotros los indios será un alimento casi espiritual, a ellos les causará la idiotez y la locura”.

La hoja de coca no es cocaína

La hoja de coca industrializada es usada en la elaboración de harinas, chocolates, jarabes, dentífricos, jabones, champúes y bebidas energizantes, entre otros. Pero aun a pesar de la gran difusión de sus cualidades y usos, existe el prejuicio asociado al uso de la producción del clorhidrato de cocaína que opaca las propiedades nutricionales de la hoja de coca y sus beneficios para la salud.

Para alejar a la hoja de coca de su vinculación con la cocaína, la Asociación Chamánica y Ecológica de Colombia, en su informe “La coca no es cocaína” revela que “la concentración de cocaína en la hoja es muy baja, según investigaciones realizadas por médicos farmacológicos de la Universidad de Caldas. Actúa como estimulante leve, mejora la atención y la coordinación de ideas, es algo así como tomarse un café concentrado”.

El mal uso de la hoja de coca, junto a la aparición de nuevos narcóticos y estupefacientes, no allana su camino para convertirse en una nueva “medicina” del hombre blanco. Para los originarios andinos y pueblos del norte de la Argentina ha sido y es considerada una medicina integral.

Una ley que permite su uso en la Argentina

En tanto se sigue trabajando en la investigación y en el desarrollo de nuevos productos, usos y aplicaciones de la hoja de coca, es importante recordar que en la Argentina existe una ley que permite el consumo y la tenencia de hojas de coca en su estado natural y es la número 23.373, que fue sancionada el 21 de septiembre de 1989 por aplicación del art. 70 de la Constitución Nacional, y publicada en el boletín oficial del 11 de octubre del mismo año. El art.15 de esta ley expresa: “La tenencia y el consumo de hojas de coca en estado natural, destinado a la práctica del coqueo o la masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes”.

Consumir hoja de coca en su estado natural es legal, y no solo no es perjudicial para la salud sino que se han comprobado muchos de sus beneficios. Los pueblos originarios traen al presente su verdadero uso, que ofrece bienestar y estímulo, y es una alternativa al café y las infusiones tradicionales a las que estamos acostumbrados.

Compartir con amigos un reconfortante de hojas de coca puede transformarse en una experiencia sagrada en medio de la vida cotidiana.