Dice una antigua leyenda prehispánica que Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, robó de los dioses una planta que sembró y entregó a los pobladores de la tierra, luego le pidió a Tlaloc –dios de la lluvia- que la regara y a Xochiquetzal –diosa de las flores- que la adornara con sus colores.

La planta creció, dio frutos y de ella salieron unas vainas que Quetzalcóatl mandó tostar, luego enseñó a las mujeres a molerlo, batirlo con agua y servirlo en jícaras. A esta bebida le llamaron Xocolatl y era tan apreciada, que solamente estaba destinada a los dioses y a los sumos sacerdotes.

La bebida sagrada

El Xocolatl fue considerado como una bebida sagrada debido a su origen místico. Se utilizaba en eventos religiosos y en los rituales a las deidades de estas culturas prehispánicas. Pero para la gente común y corriente, el cacao también simbolizaba la fortaleza de las uniones matrimoniales, ya que se intercambiaban granos entre los novios para asegurar la prosperidad y los buenos tiempos. Además, era utilizado en las ceremonias litúrgicas de iniciación de los menores y de esta manera eran partícipes de las tradiciones y de la cosmovisión del mundo de estos pueblos.

También era un alimento exclusivo de los grandes banquetes de la clase dirigente, militares, los nobles, sacerdotes y la gente rica de la época. Después, los españoles lo tomaron como una bebida energizante para continuar con sus campañas militares a lo largo de todo el territorio conquistado.

El valor del cacao

Los primeros en cultivar y cosechar el cacao para su consumo fueron los Toltecas, que heredaron esta actividad a la cultura Olmeca que desarrolló técnicas de cultivo muy eficientes a lo largo de todo su territorio, lo que actualmente son los estados de Veracruz y Tabasco.

Unos siglos más tarde, fueron los Mayas quienes continuaron con la producción de cacao, sobre todo en la región del Soconusco, extendiendo todo el territorio de cultivo a lo largo de lo que ahora conocemos como la región del Golfo de México hasta la península de Yucatán, incluso llegando a Guatemala y Centro América.

Después, el Imperio Azteca conquistó algunas de estas tierras y sus pobladores estaban obligados a pagarles tributo y el cacao era uno de los productos más preciados por su valor tan alto en la economía local, equivalente a mantas de lana, sal y el oro mismo.

Con la llegada de los españoles y la conquista de la gran Tenochtitlán, el cacao llegó a ser considerado como una moneda más para el intercambio comercial, e incluso en 1555, la corona española expidió una Orden Virreinal decretando oficialmente a este grano como dinero de uso corriente, al igual que las monedas acuñadas en ese tiempo.

México como productor de cacao

Con estos antecedentes históricos, México fue uno de los principales productores de cacao en el mundo durante muchas décadas, siendo los estados de Tabasco, Chiapas y Veracruz, principalmente, los sitios que más actividad cacaotera tenían a lo largo de su territorio.

Esto le permitió competir con países como Brasil, Ecuador y Colombia en cuanto a la cantidad de toneladas que exportaban y a la calidad de los granos. Sin embargo, en la actualidad, México ha perdido su capacidad de producción y dejó de ser uno de los principales países productores, siendo sustituido por otras naciones africanas, como Costa de Marfil, o asiáticas como Indonesia.

Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en México existe un registro de tan solo 37 mil de productores de cacao que cultivan un promedio de 61 mil hectáreas al año, lo que ha puesto a este sector productivo en un estado de abandono y crisis luego de su esplendorosa historia.

La ruta del cacao en México

Para impulsar la tradición cacaotera en México, se han puesto en marcha proyectos que combinan la capacitación de los productores con la introducción de nuevas técnicas de cultivo, así como programas de agroturismo y ecoturismo por las haciendas y fincas donde se cosecha y se procesa este grano, tratando de generar ingresos extras y modelos sustentables para la gente que trabaja en el campo.

En Tabasco, principal productor de cacao en México, existe la “Ruta del Cacao”, que incluye los municipios de Nacajuca, Jalpa de Méndez, Comalcalco y Paraíso, en donde se pueden recorrer las fincas cacaoteras, ver como se procesa el grano desde el cultivo y la cosecha, hasta el beneficiado, lavado, fermentación y secado. Además de disfrutar las bellezas naturales, las playas y los paisajes inigualables de esta tierra tropical.

Lo mismo en Chiapas, segundo estado productor, que ofrece pequeñas rutas turísticas en la región del Soconusco, en donde se ha producido durante muchos siglos uno de los mejores cacaos del mundo. De esta forma, el viajero puede adentrarse en el mundo del cacao, comprar artesanías y disfrutar de la magia que produce el chocolate elaborado con las mimas técnicas que utilizaban los antiguos Mayas.