Cuando se habla de la televisión en la actualidad, pareciera que se hace en torno a una tecnología obsoleta, o peor aún, a un medio superado culturalmente por internet. Pero ni los rápidos avances tecnológicos, ni el dinamismo del mercado del ciberespacio han logrado alcanzar el consumo masivo que vende la ‘tele’.

Los comienzos del televisor

La televisión nace en un proceso de intensivas investigaciones que buscaban la transmisión de imágenes fijas a distancia. Durante varios años, científicos de diversos países realizaban investigaciones para crear un transmisor que tenga la capacidad de reproducir imágenes. En 1926 el inventor escocés john Logie Baird creo un sistema mecánico y logró transmitir una imagen mediante líneas de punto de luz. Por su parte, el ingeniero ruso Vladimir Zworykin, residente en EEUU, sustituyó esa técnica por otra electrónica.

El televisor es en realidad un tubo por el cual corren rayos catódicos, emitidos por electrodos negativos, y en su interior, un cañón dispara un haz de electrones hacia una pantalla luminiscente. El choque de los electrones ilumina la pantalla y el haz se mueve de un extremo a otro en una serie de 625 líneas que cubren toda la pantalla, esta es la manera por la cual se produce la imagen en el monitor.

Se constata que 1931 se dio la primera emisión pública y entre 1934 y 1937 comenzaron las transmisiones regulares en EEUU y Gran Bretaña. Seguidamente, esta tecnología comenzó a expandirse a otros países como Francia, Alemania, Italia y la URSS; pero su desarrollo se vio afectado por la II Guerra Mundial que impuso un freno casi total a todos los estudios y trabajos sobre este terreno. Al igual que los otros medios, su auge comienza a fines los `40 y principios de los `50, de la mano del televisor a color.

La televisión, el gigante mediático

Las grandes potencias del mundo no perdieron de vista a este prometedor medio de comunicación. Lo trabajaron de una manera eficiente, produciendo programas informativos y del género dramático, reproduciendo ceremonias, películas, eventos públicos y deportivos. Así, se lograron crear cadenas de televisión muy prestigiosas que fueron ejemplares para el resto de los países que comenzaban a experimentar con la ”tv”. Algunas cadenas reconocidas que continúan liderando en la actualidad son: la BBC (Inglaterra); la ABC, la NBC y la CBS (EEUU).

A través de los años este medio se convirtió en una revolución cultural. Cautelosamente entró en la vida cotidiana de las personas como un gran mueble que reunirá a la familia como lo hacía la chimenea, o la radio tiempo atrás. A mediados de siglo su uso llega a ser masivo, abriendo así las puertas a las grandes compañías que están en busca de una mejor publicidad. A esta se suman los políticos, que ambicionan una buena propaganda de su campaña electoral; y todos los grandes capitales que lo convierten en uno de los mercados de mayor facturación.

Luego, llego la conexión directa con cualquier parte del mundo posibilitada a través de la implementación de satélites. Estos enlazaron a todos los países, facilitando así la transmisión de producciones que acrecentó el mercado masivo.

Características del medio

Es imposible pasar por alto la eterna comparación entre la televisión, la radio y el cine. Diferencias que se ponen en tela de juicio, y muchas veces de una manera equivocada; sin subrayar que sencillamente se están comparando lenguajes distintos. Para estas relaciones se tienen en cuenta una innumerable cantidad de puntos: audiencia, formatos, lenguajes, amplitud de alcance, costos, tendencias, ideologías, contenidos, géneros, consumo, rentabilidad y mercado. A continuación, nos limitaremos a ver algunas características del medio.

En primer lugar, uno de los temas latentes de la televisión es su discurso, que tiene como unidad a la programación. Todos los programas buscan la “continuidad” del espectador. Para ello tienen una serie de estrategias: referenciar a otros programas de la misma emisora, o publicitarlos durante la emisión. Pero esta continuidad tiene su contrapartida. Es lo que Gonzáles Requena denominó como “fragmentación”. Toma presencia con los spots publicitarios, con las presentaciones de la programación, las publicidades o propagandas, los videoclips, los eslogan, y principalmente los flashes.

Estos son los que atentan con la continuidad y la autonomía de un programa. El principal problema que se detecta, es el de no marcar una conclusión necesaria para que todo enunciado sea un verdadero discurso. El principal factor de este “consumo en trazos” es la competencia propuesta por el mercado. Continuamente se busca que el espectador no se desprenda de la silla, principalmente, que no cambie de canal.

La relación con el televidente

En segundo lugar, podemos destacar la relación que la televisión mantiene con sus televidentes. Como lo comentamos anteriormente, la televisión se hizo parte de la cotidianeidad de las personas, llegó a conformarse en un marcador de status para aquellos que, según la época, podían ostentar un televisores a color, plasma o LCD.

Cuando logró adaptarse al lenguaje familiar y empezó a utilizar los mismos códigos, la gente comenzó a identificarse con ella. Los conductores y animadores comenzaron a dirigirse al público confianzudamente por medio de un diálogo coloquial que se instauró. El medio se adaptó a los horarios del hogar compartiendo el almuerzo y la cena familiar. De su mano la gente recibía entretenimiento e información, adoptó nuevas modas y tendencias, estratificó los géneros del medio y de esa manera también lo hizo la audiencia. La televisión por cable también tuvo un papel preponderante en la relación televisión-espectadores. Ofreció una propuesta para la audiencia especializada, un canal para cada tema.

En suma, todo esto produjo un gran cambio en la concepción que tenía la gente del medio. En la actualidad, este coloso mediático sigue suscitando discusiones en la vida social: dependencia, sedentarismo, ley del mínimo esfuerzo, integrador social, rutina, adicción y medio de educación, entre otras tantas. Lo que no se puede objetar, es el poder que posee este peculiar medio, que ha transformado a la sociedad e intervenido notablemente en su cultura.