Este signo que creemos moderno, imprescindible para enviar un e-mail, se remonta hasta el año 1448, cuando un comerciante español hizo el detalle de un envío de trigo y lo incluyó. Pero más tarde se dejó de usar.

Los árabes lo usaban hace siglos, y para los marineros era una costumbre anotar el detalle del contenido de las bodegas de sus barcos con ese signo.

La palabra arroba viene del árabe (ar-roub), que significa cuarta parte. Pero el uso del signo tiene su origen en la Edad Media, cuando los copistas copiaban a mano las páginas en latín y debían poner la preposición ad reiteradamente. Es ahí cuando inventaron este signo que parece la unión de esas dos letras.

De a poco se fue haciendo popular en otros ámbitos, por ejemplo en las cartas oficiales redactadas en latín, antes del nombre del destinatario.

La arroba como unidad de medida

Se encontró un documento de 1536 de un mercader italiano, que contiene una @, y significaba “la cuarta parte de”. Era utilizada por griegos y romanos y equivalía a un cuarto de ánfora. En el caso de peso de las masas, correspondía a una cuarta parte de un quintal.

Si se trataba de líquidos, una arroba equivalía a 12 litros y medio, a menos que se tratara de vinos en cuyo caso era de 16 litros.

Actualmente se la utiliza en Hispanoamérica, especialmente en Colombia y Venezuela, donde representa 12,5 kilos. En Argentina, las personas mayores que viven en el campo hablan de quintales de trigo, por lo tanto una arroba sería un poco más de 11 kilos y medio.

También en Estados Unidos se usaba para establecer el precio de cada producto: “10 cajas @ 3 dólares cada una”.

En la primera parte del siglo XX este símbolo se usó en los libros de texto como representación del área, específicamente para matemáticas e ingeniería.

La arroba usada en computación

A fines del siglo XIX, era común que en los teclados de las máquinas de escribir desarrolladas a partir de 1884 figurara esa tecla, pero sólo por su uso comercial.

En 1971 el ingeniero estadounidense Ray Tomlinson creó el e-mail y cuando estaba buscando un signo para identificar las direcciones de correo se decidió por la arroba que era un símbolo no usado para otros fines.

Otro punto a favor en la elección de la arroba fue que en inglés significa at, y da la sensación de localización: persona@empresa, o más bien usuario@servidor.

El uso de la arroba para indicar ambos géneros

La Real Academia Española considera innecesario el uso de la arroba como símbolo de alusión a ambos sexos. Aunque su uso se ha extendido como recurso para ahorrar caracteres en una oración, la Academia no lo admite por considerar que el masculino se usa para identificar a una especie, sin distinción de sexo (los alumnos de un colegio, los ciudadanos de una nación). Es redundante utilizar el signo @ para referirse a masculino y femenino.