El auge del narcotráfico en Colombia durante las décadas del 70 y 80 trajo consigo un sinnúmero de extravagancias propias de estas clases emergentes que sin entender la proporción de sus excentricidades lograron introducir al país muchos elementos de consumo inusuales entre los que se podían apreciar ornamentos como griferías de oro, cuadros de pintores de gran renombre hasta animales salvajes exóticos para constituirlos en piezas adicionales de sus fincas de descanso y recreo.

La Hacienda Nápoles, propiedad en la época, del extinto narcotraficante Pablo Escobar y que hoy gracias al proceso de extinción de dominio se convierte en propiedad del Estado Colombiano, es quizá el monumento a lo absurdo más representativo de la narco cultura.

Mucho más que una hacienda

Esta propiedad se encuentra ubicada en el municipio de Puerto Triunfo, en el departamento colombiano de Antioquía en una extensión de 2.995 hectáreas.

Dentro de las excentricidades propias del lugar era posible apreciar construcciones lujosas como edificios de hoteles con capacidad para albergar cientos de personas, seis piscinas construidas con las mejores especificaciones técnicas y arquitectónicas de aquel tiempo, además de 20 lagos, helipuerto y hangares y una réplica a la entrada del complejo de una avioneta que daba la bienvenida a sus visitantes en apología a aquella que sirviera de transporte a su primer cargamento de cocaína .

Exóticas aves, plantas y animales salvajes

Cientos de animales salvajes como tigres, rinocerontes, hipopótamos, camellos, cebras y aves, ente otros, fueron ingresados al país gracias a la complicidad de algunos funcionarios del INDERENA (Instituto Nacional de Recursos Naturales) institución que hoy por hoy ha entregado sus funciones a las Corporaciones Regionales dedicadas a la protección del medio ambiente.

Un sitio snob para la farándula y la política

Esta Hacienda se convirtió en un referente de la vida social, allí llegaban grandes personalidades de la política y la farándula nacional convirtiéndola en un ícono de la opulencia y la bonanza del país en aquella época. Sin embargo, esta hacienda no sólo fue escenario de multitudinarias celebraciones y elegantes reuniones, según cuenta la leyenda, en ella se ejecutaron los más atroces y horrendos crímenes de ajustes de cuentas o reprimendas a empleados y mujeres que salían de las órdenes de sus patrones, además en ella se hacían extravagantes reuniones de tipo sexual como orgías y bacanales en las que en muchas ocasiones las modelos, presentadoras y reinas del momento serían sus protagonistas al servicio de los capos y escoltas, “asistencia” por la que llegaron a cobrar exorbitantes sumas de dinero.

La Hacienda Nápoles Hoy

Después del atentado que cegó la vida del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla perpetrado por el capo Pablo Escobar quien huyó con su familia hacia Panamá abandonando la hacienda y con ello mermando los cuidados necesarios para el mantenimiento y sostenimiento de la misma, exponiendo al peligro de muerte a todos estos animales, muchos de ellos en vía de extinción, situación que puso en alerta a los zoológicos del país donde tuvieron que ser albergadas estas especies.

Con la ley de extinción de dominio estas propiedades pasaron a manos del Estado colombiano quien es ahora el responsable de su recuperación y para lo que ha planteado importantes proyectos de construcción, agricultura productiva y de albergue temporal para desplazados víctimas de la violencia. A la fecha se ha logrado rehabilitar un importante número de especies animales y vegetales dentro del ecosistema de la hacienda.

Un recorrido interesante por conocer

La Hacienda Nápoles abre sus puertas al público y en ella sus visitantes hacen importantes recorridos por el mariposario, los acuarios, el habitad de un grupo de hipopótamos y mucha variedad de fauna pero es quizás la magia de lo prohibido que lleva a los visitantes a generar gran expectativa por recorrer la mansión y escuchar las fascinantes historias de aquella época de capos y princesas.