La granada es un producto natural que por sus propiedades nutritivas está al servicio de la salud. Esta fruta propia del otoño y el invierno ha incrementado en los últimos tiempos su popularidad.

Investigaciones recientes atribuyen a este alimento (sobre todo al zumo) una poderosa capacidad antioxidante, mayor incluso que la del té verde o el vino, que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y cáncer. Rica en agua y potasio, la granada se convierte a la vez en la gran aliada de las dietas para perder peso y evitar la retención de líquidos.

Su refrescante sabor y peculiar textura son dos características que se han aprovechado en la cocina para acompañar la elaboración de platos muy variados, especialmente ensaladas y guisos.

Pero las bondades de la granada no se reducen a su consumo. Como ya ocurre con el chocolate, el vino o el aceite de oliva, el mundo de la cosmética acaba de incorporar este producto a los tratamientos de belleza. Los pioneros, como no podía ser de otra manera, han sido los balnearios y spas urbanos de la ciudad andaluza que lleva su nombre, Granada.

Al cuidado de la salud

En la composición de esta deliciosa fruta se encuentra el secreto de sus beneficios. Sus pequeños granos interiores guardan una concentración de nutrientes, entre los que cabe destacar:

  • Flavonoides: estos pigmentos de origen vegetal a los que debe su color rojizo, poseen una intensa actividad antioxidante. Debido a esto, se señala a este alimento como un gran protector frente al cáncer.
  • Potasio: su alto contenido en este mineral ayuda a reducir la tensión arterial. Sumado a su riqueza en agua, hace de la granada un buen diurético. Muy indicada en casos de retención de líquidos y en personas que estén siguiendo un plan de adelgazamiento.
  • Dosis de vitamina A, calcio, fósforo y taninos: estos últimos son sustancias con efectos astringentes y antiinflamatorios, lo que favorece el alivio de diarreas e inflamaciones intestinales. Se recomienda para beneficiarse de estas propiedades tomar la fruta en zumo, ya que dichas sustancias se hallan en la telillas blanquecinas que separan los granos.

Mimando el cuerpo

La aplicación externa de la granada en tratamientos corporales es una de las novedades más recientes en el sector de la cosmética.

La acción de los antioxidantes que posee la granada combate el daño celular causado por los radicales libres, hidratando de manera prolongada la piel y nutriéndola extraordinariamente. A través de estos productos de belleza basados en el zumo de la granada se da un paso más en los tratamientos antienvejecimiento y en la búsqueda de agentes naturales que contribuyan a mejorar el aspecto y cuidado de la piel.

Como ya se viene haciendo en La Rioja con el vino o en Valencia con la horchata, la ciudad andaluza de Granada ha elegido esta fruta que lleva su mismo nombre como reclamo para dar a conocer en balnearios y spas sus propiedades terapéuticas.

Explosión de color y sabor en la cocina

La versatilidad de esta fruta queda patente en las diversas maneras en que puede consumirse. Además de tomarla sola, se emplea como un ingrediente más en recetas de ensaladas, macedonias de frutas, sopas, salsas, sorbetes y confituras. También se toma fusionada en guarniciones de carne y pescado, dándoles un ligero toque agridulce.

Así, la granada es una fruta muy atractiva que, además de mimar la salud, decora todo tipo de recetas. Su sabor es pura tentación y aplicado a la cosmética se convierte en todo un placer para los sentidos. No en vano la granada ha sido considerada tradicionalmente como alimento afrodisíaco y un símbolo del amor y la fertilidad.