En italiano, el nombre del árbol melograno deriva del latín malum = manzana y granatum = con semillas. El mismo origen se le reconoce en otras lenguas, como el inglés pomegranate y el alemán Granatapfel. En inglés antiguo se llamaba apple of Grenada (manzana de Granada).

La ciudad española de Granada tiene en su escudo un fruto del granado y su nombre deriva de la introducción del mismo durante la invasión de los moros.

Significados simbólicos de la granada

La granada es una fruta constituida en sí por sus semillas. Esto ha hecho que derivase toda una simbología alrededor de la fertilidad, mencionada ya en época cristina y encontrada en la iconografía medieval. En la iconografía cristiana es símbolo del martirio porque el color rojo de su jugo se identifica con la sangre.

Es uno de los siete frutos mencionados en la Biblia como productos especiales de la tierra prometida. La simbología era fundamental: si las semillas son el origen de la vida y la granada está llena de ellas, no se puede pensar otra cosa que la granada “hace bien a la vida”.

Los habitantes de Babilonia masticaban sus semillas antes de ir a una batalla para ser invencibles, las esposas romanas ponían entre sus cabellos ramas de granada, mientras Shakespeare elegía el árbol para la serenata de Romeo y Julieta. En Vietnam, abrir el fruto significaba la llegada de cien niños y en Turquía se tira una granada en la tierra después de la ceremonia nupcial y se cuentan las semillas que salen cuando se rompe, indicando el número de hijos que tendrá la pareja.

Esta fuerte carga simbólica no ha impedido que la granada ocupase un lugar significativo en las prácticas culinarias.

La granada en la cocina

El gusto dominante en el Medioevo, gusto “premoderno”, tenía justamente como ideal el sabor característico de la granada, un sabor complejo, al mismo tiempo delicado y fuerte, agrio y dulce, con una pizca de amargo astringente. Su sabor respondía a los cánones científicos (dietéticos) y gustativos (culinarios) de aquella época. Esos cánones que exigían sabores que uniesen varios sabores distintos, parecían útiles a la conservación de la salud, identificada en ese momento con el “temperamento” balanceado del opuesto. Al punto que, si los sabores eran muy simples, el cocinero tenía el deber de hacerlos más sabrosos. Las salsas agridulces-picantes de la cocina medieval eran una expresión de esta convicción.

Propiedades terapéuticas de la granada

Hace años la medicina utilizaba sus semillas como vermífugo y astringente. Hoy se sabe que no hay alimento con propiedades más antioxidantes que el fruto del granado.

Los nutricionistas de años atrás, sin tener la instrumentación analítica de hoy, llegaban a las mismas conclusiones, no muy diferentes, basándose simplemente en el sabor del fruto.

La ciencia moderna lo ha bautizado como fruto-símbolo de la medicina preventiva y los nutricionistas de hoy lo consideran un remedio seguro para la salud. Los análisis químicos pusieron en evidencia los múltiples componentes de este mágico fruto lleno de semillas.

La fruta del granado se caracteriza por la presencia de flavonoides (acción antioxidante), taninos, ácidos elágico y gálico y quercitina. La fruta del granado es una rica fuente de ácido elágico, una sustancia recientemente individualizada contenida en frambuesas, frutillas y nueces.

Según el Instituto de cáncer de la Universidad de Carolina del Sud, el ácido elágico induce la muerte de las células cancerosas, sobre todo en su fase inicial. Tiene efectos antitumorales en cáncer de pulmón, próstata, mamas y piel.

Son conocidos sus efectos cardiovasculares: retrasa el desarrollo de la arterioesclerosis, disminuye la presión sanguínea y mejora la función lipídica. También tiene efectos beneficiosos en el mal de Alzheimer.

Las sustancias antioxidantes presentes en el fruto mejoran la artritis y las sustancias estrógenas podrían ayudar a combatir disturbios de la menopausia como depresión y osteoporosis.

El jugo de la granada tiene también efectos positivos sobre la disfunción eréctil en el hombre, cuando es consecuencia de hipertensión, problemas cardiovasculares o diabetes.

En el mercado cosmético se encuentran cremas anti-age, que gracias a los flavonoides refuerzan las defensas cutáneas.

En España la granada tiene una importancia económica muy grande, ya que es uno de los mayores productores del mundo y el mayor productor y exportador de Europa.

Paradójicamente no es una fruta muy consumida en este país, sólo el 5% de la producción es destinada al consumo interno.