La aparición de la fotografía en el siglo XIX fue considerada en sus comienzos como una variante dentro de las artes gráficas, no fue sino hacia mediados y finales de siglo cuando empezó a revelarse su auténtico potencial, tanto artístico como periodístico.

La fotografía como retrato artístico

En lo artístico uno de los pioneros de la fotografía, dentro de la gama de los retratos, fue Charles Lutwidge Dogson –Lewis Carroll- son profusos los retratos de Dodgson, en particular sobre su musa Alicia Lidell, la mayoría realizadas en el período que antecede o es contemporáneo a su obra literaria “Alicia en el País de las Maravillas”, aunque el último retrato que tomó de ella ya era de una Alicia adulta y casada.

En cierta medida esos retratos de Carroll alimentaron la sospecha sobre la pureza de las intenciones respecto a las niñas, en general, y a Alicia Lidell, en particular. Pero nada hay en la vida de Carroll que denote un interés sexual ni en sus musas ni en sus heroínas. Parece lo más razonable deducir, sencillamente, un interés por la infancia femenina y una total ausencia del mismo –cuando no una valoración negativa- de la masculina –recordemos el episodio del bebe que se convierte en cerdo en “Alicia en el País de las Maravillas”.

Pero volviendo al tema de la fotografía Carroll es considerado no sólo un buen fotógrafo sino un excelente experimentador en ese campo. Obviamente no es el inventor de la fotografía es un “explorador” de ese campo.

En los inicios cabe situar a Louis Daguerre y a Joseph N. Niépce, siendo William Henry Fox Talbot y John Frederick William Herschel quienes perfeccionan la técnica.

La fotografía como reportaje bélico

Los precedentes de la utilización de la fotografía, como elemento de reportaje bélico, se debe situar en la Guerra de Crimea (1854-1856). En ese conflicto el fotógrafo inglés Roger Fenton aún no toma imágenes de la batalla en plena acción, pero populariza los retratos de militares participantes en el conflicto y ya introduce un elemento de reportaje periodístico al poder fotografiar algunos escenarios militares una vez concluida la acción.

Las imágenes difundidas del conflicto por Fenton son relativamente suaves, no lo son tanto la de alguno de sus sucesores como corresponsales fotográficos del conflicto, así, James Robertson toma fotos de la caída de Sebastopol en manos británicas en las que ya aparecen muertos en la acción.

Además de la Guerra de Crimea se pueden citar otros precedentes del reportaje fotográfico bélico, así ya hay imágenes de la guerra que enfrenta a los Estados Unidos con México, la rebelión de los cipayos en la India en 1857 y, también, de la Segunda Guerra del Opio (1856-1860).

La fotografía bélica y la Guerra de Secesión

Será durante la Guerra de Secesión cuando la fotografía llega a mostrar su auténtica capacidad, sea a partir del retrato –de militares u otros protagonista-, sea a partir de la noticia –la foto de la bandera confederada hondeando en el fuerte Sumter, por ejemplo- o sea partir del reportaje –fotos de grupos de prisioneros o de otras acciones bélicas-.

Fotógrafos como Matthew B. Brady o George N. Barnard, son un buen exponente del periodismos fotográfico bélico. El primero cubrirá la batalla de Antietam entre otras acciones y, las fotos de las bajas (“Los muertos de Antietam” 1862), causarán fuerte impacto en el público. El segundo realizó trabajos en Harper’s Ferry, Yorktown y Bull Run, igualmente acompañó a Sherman y fotografío la famosa “Marcha hacia el mar” en 1864.

En este conflicto, a diferencia de los anteriores, los corresponsales ya no intentan suavizar nada ni, tampoco, son censuradas sus imágenes por la brutalidad que algunas de ellas muestran –esto había sucedido en algún caso de la Guerra de Crimea-.

Aquí no se esconde miseria alguna asociada a la guerra, se recogen imágenes de pillaje, destrucción y muerte, y otras no menos impactantes de prisioneros de guerra famélicos –la mortandad en los campos de prisioneros durante el conflicto será elevadísima debido a la escasa atención que se deparaba a sus condiciones de salubridad, alimenticia y sanitaria-.

Sin embargo el acceso al público de esas fotografías, siendo material periodístico, no fue por la vía de la prensa, ya que el papel con el que se confeccionaban los periódicos de la época no era apto para la reproducción fotográfica. Así que los autores llegaban al público a partir de exposiciones de su obra.

En ellas aparecían escenas de los civiles y la vida civil involucrada en el conflicto, fotos de acciones militares, del equipo bélico y, como se ha dicho los teatros de operaciones y sus resultados en toda su crudeza. Siendo cubierto extensamente el conflicto por fotógrafos tanto del bando unionista como del confederado.