De acuerdo con la psicóloga y podóloga Isabel Gentil ("Los pies en distintas culturas y cosmovisiones: Los pies de Loto Dorado"), hay que partir del significado de la flor de loto para el pensamiento y la cultura chinos para comprender el sentido de la ancestral costumbre de vendar los pies a las mujeres chinas, costumbre que se extendió desde el siglo X hasta bien entrado el siglo XX.

La flor de loto para el taoísmo, el budismo y el hinduismo

Ascendiendo y descendiendo al ritmo de las mareas, la flor de loto "hunde sus raíces en las sucias aguas estancadas", pero sus hojas emergen a la superficie del agua para abrir sus flores al sol "sin permitir una mota de polvo sobre sus pétalos". Es, pues, según esta tradición, símbolo de pureza, de rectitud, de sabiduría y de belleza.

Los pies de loto

Símbolo de belleza, y erotismo, pero también de sumisión y castidad, los pies de loto, deformados tras un dolorosísimo proceso de vendaje que se iniciaba en la infancia y acababa en la pubertad, quedaban recluidos dentro de diminutos zapatos e impedían a la mujer china salir a caminar como no fuera sobre sus talones, padeciendo por ello y contoneándose de manera que resultaba atractiva para los hombres.

Origen de los pies de Loto Dorado

Parece ser, según la misma articulista, que esta costumbre se inició allá por el siglo X con la dinastía Sung. La tradición cuenta que fue el poeta Li Yü (937-978) quien mandó vendar los pies de una bailarina para que éstos formaran una luna en cuarto creciente y pudiera así bailar sobre la punta de sus pies quien inició la costumbre. Las clases altas adoptarían enseguida este rito. Como resultado de la expansión de esta práctica, muchas bailarinas dejarían pronto de bailar, y las cortesanas comenzarían a dedicarse a otros pasatiempos, como cantar y tocar instrumentos.

El perfecto par de pies de loto

Una par de pies de loto para ser perfecto debía medir unos 9 centímetros de largo. Debían ser pequeños, puntiagudos y completamente arqueados. Si el vendaje estaba bien hecho, el tobillo sería empujado hacia adelante, y aproximaría al pie a una posición vertical. El vendaje de pies implicaba 4 etapas y su duración era de aproximadamente 3 años.

Pies pequeños: un matrimonio ventajoso

Tener los pies pequeños se transformó muy pronto en la condición necesaria para conseguir un matrimonio ventajoso. Las mujeres de las clases trabajadoras no vendaban sus pies. Tener pies normales o grandes era de todo punto de vista despreciable. La mujer tullida, en cambio, era garantía de fidelidad, incluso al marido muerto, de obediencia, y de atractivo sexual.

Función de la mujer china

La mujer china tenía la función de perpetuar el linaje del marido. Para ello, se la confinaba en casa, y la dificultad de caminar lo aseguraba. Los hijos varones de todos modos, tenían más valor que las niñas. Eran ellos quienes garantizaban la transmisión de las tradiciones ancestrales en honor a los difuntos.

Vendar los pies como práctica ilegal

Fue la emperatriz manchú T"subí" en 1902 quien por primera vez decretó que esta práctica era antinatural. Pero al ser manchú, el decreto fue considerado vejatorio y no tuvo aceptación social. Recién en 1949 con Mao en el poder, se prohibió definitivamente la continuidad de los zapatos de loto.

Las tres obediencias y las cuatro virtudes: educación de la mujer china

En El Libro de los mil caracteres para la educación femenina y en El Libro para mejorar a la mujer, citados por Lien Tan Pan (2005), se enseñaba a la mujer "a ser afectuosa y refinada, esposa virtuosa y buena madre." Debía obediencia al padre y hermanos mayores, al esposo, y a los hijos varones al enviudar. Las cuatro virtudes eran la virtud, el habla, la paciencia y las labores del hogar.

Los privilegios del hombre en China

En "El zapato de loto", se nos dice que el divorcio estaba reservado al hombre: ya fuere "porque la mujer no podía darle un hijo varón, por descuidar de sus suegros, por ser grosera al hablar, por ser celosa, por tener una enfermedad incurable o por adulterio." Pero una mujer no podía divorciarse nunca como no fuera cayendo en desgracia. El marido tras el divorcio podía volverse a casar. Un viudo, también podía hacerlo, pero en una mujer estaba mal visto. En China, un hombre podía además de tener una única esposa legal, poseer concubinas, tantas como pudiera mantener. Eso es algo que la mujer china nunca podía hacer.