El faraón posee un conjunto de nombres que asume durante la ceremonia de coronación y que forman su protocolo real. Estos nombres contienen un mensaje que expresa las ideas del monarca sobre el gobierno que va a desempeñar.

Protocolo Real

Se elegía, posiblemente, entre el príncipe, los miembros de la familia real y el asesoramiento de los grandes personajes del imperio. La columna vertebral de dicho protocolo la forman cinco nombres:

  1. Horus . Aparece ya en tiempos predinásticos. Por tanto, el nombre del faraón tiene una lectura de tipo religioso.
  2. Nebty. Se traduce por "las dos damas", las protectoras del soberano. Estas son las diosas Nejbet (buitre) y Vadjet (cabra), del alto y del bajo Egipto respectivamente. Por tanto, el soberano lo es de ambas partes.
  3. Horus de oro. Este título se puede interpretar de varias maneras. La más aceptada aparece durante la 3ª Dinastía y nos cuenta que simboliza el triunfo sobre Seth. Otra interpretación cree que significa solamente eso, Horus dorado, ya que para los egipcios el oro es la auténtica carne de los dioses. Por tanto, el faraón es un dios.
  4. Rey del alto y bajo Egipto. Se representan la caña y la abeja emblemas de cada parte de Egipto, por lo que se vuelve a reconocer su carácter dual.
  5. Hijo de Ra . El faraón es en última instancia, el hijo del sol. Aparecido durante la 5ª Dinastía, este nombre refleja la naturaleza divina del soberano, pero lo sitúa en una situación de sometimiento frente al padre.
Los nombres aparecían dentro de un cartucho parecido al sello real.

La Corona

Su origen es un enigma, ya que no se conserva ninguna. Pero sabemos que la blanca pertenecía al alto Egipto y la roja, al bajo Egipto. Ambas se convierten en una única corona, garantizando la grandeza y la dualidad del rey.

Las coronas reales egipcias debieron ser tocados, elaborados especialmente para algunas ocasiones, de bandas de lino blanco, como una especie de turbante. Durante la Dinastía XVIII, apareció la corona azul que distinguía al príncipe heredero en un principio, pero pronto se convirtió en una especie de gorro, hecho de metal, que sólo llevaba el soberano.

El tocado panteísta se utilizaba en fiestas de tipo religioso. Por último, estaba el nemes, un tocado de tela de rayas horizontales con una especie de trenza por detrás, que se colocaba al faraón cuando ya había muerto.

El Cetro

El soberano también tenía una colección de bastones de mando.

El cetro was posee una forma y una simbología especial, siendo patrimonio exclusivo de los dioses. Los más comunes son dos:

  • uno con forma de cayado, que significa que el faraón es el pastor de su rebaño, y
  • otro con forma de mayal, símbolo del agricultor.
Una persona se encargaba del cuidado de estos objetos.

La ceremonia de coronación

Significaba el principio de un reinado de un faraón y se llevaba a cabo en la capital política de ese momento o en algún lugar de especial importancia mitológica. Duraba varios días y era muy complicado, teniendo que seguirse una serie de pasos:

  1. El ritual de la purificación del príncipe heredero y de todos los que participen en la ceremonia.
  2. El príncipe es presentado frente a los dioses. Se arrodilla y éstos lo aceptan.
  3. Coronación. Primero la corona blanca y luego la roja.
  4. La ceremonia de la unión del doble país. El soberano se acerca a un elemento clavado en el suelo y amarra a los lados de éste, las plantas representativas del alto y del bajo Egipto, con una cuerda, mientras pronunciaba unas palabras.
  5. El soberano, con una ropa apropiada, daba la vuelta a una muralla pequeña, simbolizando su dominio sobre la tierra y la capital de Egipto(en muchas culturas, dar la vuelta a una muralla suponía dominio sobre ella).
  6. Los súbditos y cada representante de los otros países se arrodillan ante el faraón, reconociéndolo como tal.
  7. El soberano lanza cuatro flechas y se proclama el protocolo real. Ha comenzado el año 1.
Cada 30 años, teóricamente(en la práctica era cada 6 o 7, cuando el faraón estaba agotado), se llevaba a cabo la ceremonia sed de renovación del reinado de un faraón. En ésta, el soberano muere y vuelve a nacer mágicamente.

Conclusión

El faraón era considerado como un dios y como tal se le rendía culto, se le rezaba y se le construían estatuas. En Egipto se tenía esa concepción de una monarquía de origen divino. Es una especie de intermediario entre los dioses y los hombres aunque fue considerado de distintas formas según las épocas : dueño y señor en el Imperio antiguo, pastor en el Imperio medio y héroe en el Imperio nuevo.