Helena de Troya, Eva, Dalila, Mata Hari, Sharon Stone o las protagonistas del cine negro. Muchas veces son asociadas a la figura de la diablesa o la bruja, pero no siempre pretenden ser villanas. Todas sedujeron a un héroe al que condujeron hacia la desventura, conscientemente o no, todas ellas son femmes fatales.

La mujer fatal

La femme fatale fuma, llora, suspira y susurra, pero sus labios rojos nunca sonríen. No tiene familia, ni hijos y vive sola o con un hombre al que no ama y al que simplemente utilizó para escapar de un pasado mucho peor que el presente insatisfactorio en el que habita. Suele ser extranjera, proveniente de algún país tan frío y misterioso como su acento. Siempre es inteligente, bella y elegante, aunque no siempre joven, ya que tiene un oscuro pasado a sus espaldas y suele vestir de negro, guardando luto, por sus futuras víctimas.

Tipos de femme fatale

Este estereotipo tiene muchas versiones, pero todas ellas con el denominador común de que llevan la fatalidad en sus genes, corriendo por la sangre que fluye en sus venas. Tres son los tipos básicos de femme fatale:

  • La mujer pantera:
Un ejemplo de esta clase de vamps sería el personaje de Sharon Stone en Instinto Básico, o el de Glenn Close en Atracción Fatal. Sexualmente insaciable, provocativa en su actitud y en su forma de vestir, no conoce la insinuación sino que es directa, tiene claro lo que quiere y lo pide en voz alta, ofreciendo a cambio sexo desenfrenado, esa típica devoradora de hombres. Este prototipo de mujer fatal es más habitual en el cine y la literatura actuales.

  • La mujer araña:
A esta clasificación pertenecen las damas de cine negro. Su seducción se basa en la elegancia, el glamour y el mensaje subliminal. La mujer fatal del film noir es deslumbrante, centelleante y poderosa. Solo necesita de un pequeño duelo con el protagonista para atraerle hacia su tela de araña. Como la mujer pantera, tampoco tiene buenas ideas, casi siempre suele buscar un brazo ejecutor para acabar con una persona o situación que no le permite ser libre o feliz. Su medio no es el sexo en sí, sino la atracción morbosa que despierta en los hombres, que como moscas, se dirigen hacia el desastre cegados por la luz que mana de ella.

  • La mujer serpiente:
A este tipo pertenecerían mujeres como Esmeralda, la gitana de Notre Damme o la misma Helena de Troya. Estas mujeres son aparentemente frágiles y delicadas y despiertan en el hombre un instinto protector. La mujer serpiente, no tiene malos sentimientos y su arma es el amor, aunque lo cubra de sangre y llore ante la tumba del héroe. Es la más peligrosa, porque si bien el sexo despierta atracción, el amor que inspira provoca que los hombres de su vida, que curiosamente son muchos, luchen y mueran por ella. Como haría una boa, terminan asfixiando al protagonista en su dulce abrazo. Ellas no son conscientes, pero llevan la fatalidad escrita en sus genes y no pueden evitar manifestarla.

El reflejo de una lucha

Aunque suele ser perversa, la mujer fatal destaca frente al resto. En todas las fases de la historia ha hablado y ha sido escuchada, valiéndose de su inteligencia y de su atractivo sexual, siendo afortunada por tener tantos dones y aun así teniendo que pelear el doble que el menos válido de los hombres. Pero la femme fatale es castigada por quererlo tener todo siendo mujer, en un mundo cinematográfico, literario e incluso cultural que aún hoy en día se jacta de su modernidad y todavía presume la inteligencia de una mujer bella y elegante, solamente si es mala.