La disfunción eyaculatoria constituye uno de los trastornos sexuales masculinos más frecuentes. Entre los síntomas más destacados se mencionan la eyaculación precoz, el dolor, y la ausencia aparente de emisión de semen, conocida en términos científicos como aneyaculación. Se estima que las alteraciones de la eyaculación representan el 2% de las causas de esterilidad en los varones.

Fisiología normal

La eyaculación normal está integrada por 2 etapas:

  • La descarga del semen en la región posterior de la uretra posterior
  • La eyaculación propiamente dicha, que ocurre mediante contracciones musculares del piso de la pelvis, esto es, el orgasmo.

Principales recomendaciones

En muchos pacientes que consultan por aneyaculación, en realidad ocurre una eyaculación retrógrada, es decir, la llegada del semen hacia la vejiga durante el orgasmo. Este proceso es más común en los enfermos con diabetes y se diagnostica por la presencia de espermatozoides en un análisis de orina.

Si bien la eyaculación retrógrada es probablemente el trastorno eyaculatorio más frecuente, la eyaculación precoz es una de las principales preocupaciones en los varones que consultan por disfunciones sexuales. Es común que los profesionales omitan el interrogatorio dirigido a estas afecciones en los exámenes médicos de rutina, con lo cual se pierde una importante oportunidad para el diagnóstico temprano y el tratamiento precoz.

Aunque no se dispone de una definición final, la mayor parte de los expertos considera que la eyaculación precoz es la ausencia de control del proceso eyaculatorio durante un lapso de tiempo suficiente para satisfacer a la pareja en al menos el 50% de los coitos.

Se recomienda que en la consulta se investigue la presencia de disfunción eréctil, ya que resulta habitual que ambos problemas se asocien. De ser así, resulta importante tratar primero el trastorno de la erección, ya que la eyaculación precoz puede mejorar por sí sola en estos casos.

Tratamientos

Debido a que la causa más habitual de disfunción eyaculatoria se relaciona con perturbaciones psicológicas o afectivas, el tratamiento con antidepresivos representa la primera opción cuando se elige una terapia farmacológica. Se aprovecha también, en forma paradójica, uno de los efectos adversos de estos medicamentos, que es el retraso en el proceso normal de eyaculación.

Se propone también el uso de una crema o un gel con anestésicos locales, como la lidocaína, para su aplicación sobre los genitales unos 30 minutos antes del acto sexual.

El apoyo psicológico, con especial énfasis en las terapias cognitivo-conductuales, constituye una alternativa útil en los sujetos que no aceptan o no toleran el uso de los medicamentos aprobados.

La información y la colaboración dirigida a la pareja del paciente resultan de vital importancia y forman parte del tratamiento integral de estos enfermos. Resulta habitual que la pareja aporte datos muy útiles para completar un enfoque más exacto de la situación.

Conclusiones

La eyaculación precoz es una enfermedad de alta prevalencia, con compromiso de la calidad de vida de los pacientes afectados. El reconocimiento adecuado y el tratamiento apropiado aseguran una respuesta terapéutica aceptable.