Según la red internacional ECPAT (End Child Prostitution and Trafficking), existen unos 20 mil casos de víctimas relacionadas con la explotación sexual comercial infantil (ESCI), sin embargo “no se tiene certeza sobre el dato, ya que no hay una sola institución que proporcione tal información”, según refiere Norma Elena Negrete, Coordinadora en México de la citada red.

Otras organizaciones como la Coalición Internacional contra la Trata de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, ubica a México en el quinto lugar mundial, en lo concerniente a ese delito.

Los centros turísticos con mayor incidencia

La Cámara de Diputados indica que en México, las bandas de traficantes de personas han crecido y operan en 21 estados del país.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) indica que la incidencia de explotación y pornografía infantil se concentra en 8 ciudades: Tijuana (Baja California), Tapachula (Chiapas), Ciudad Juárez (Chihuahua), Cuernavaca (Morelos), Puerto Vallarta y Guadalajara (Jalisco), Distrito Federal, Acapulco (Guerrero) y Cancún (Quintana Roo).

La Coalición Internacional contra la Trata de Mujeres y Niñas en América Latina, integrada por 250 organizaciones no gubernamentales de 25 países, agrega que el turismo sexual infantil continúa creciendo principalmente en Tijuana, Ciudad Juárez, Acapulco y Cancún.

Casos de explotación sexual infantil en Acapulco y Cancún

La Unicef y el DIF acusan que hay una red de protección de bandas internacionales de pederastia, explotación, pornografía y turismo sexual de niños de entre 8 y 9 años de edad en Acapulco, sitio considerado, junto con Cancún y Tijuana, con altos índices a escala nacional, en la práctica de estos delitos.

En la investigación denominada Infancia robada refieren que en Acapulco, la zona turística conocida como la Costera y la Condesa, predominan los menores varones que están siendo explotados.

Ahí se encuentra un grupo de cerca de 40 muchachos, en su mayoría de entre 14 y 17 años, que se prostituyen, en una zona donde entran en contacto con gays tanto del país como extranjeros, sobre todo, estadounidenses y canadienses. (…) pueden llegar a cobrar entre 150 y 700 pesos (entre 11 y 50 euros, aproximadamente) por sus servicios, siendo por lo general los extranjeros los que pagan más”.

De acuerdo al informe, en Cancún, por cada mil sexoservidoras, 300 son menores de edad. La mayoría de las adolescentes que se prostituyen tiene entre 15 y 17 años. Entre estas menores, se distinguen dos grupos: el de las bailarinas y el de las meseras.

Una chica de 16 años relató: “Mi padre era alcohólico y drogadicto y, como ya no quisimos sufrir más, nos fuimos a vivir con mi abuelita... Luego, cuando tenía 14 años, comencé a trabajar haciendo strip tease en las palapas de los hoteles o en las discos. Ahora trabajo en Plaza 21, me pagan 100 pesos (8 euros, aproximadamente) por baile. Por el table dance en privado se cobran 150 pesos (11 euros, en promedio ) (...) ahora que si el cliente se quiere llevar a la chica tiene que pagar por su salida … es que Cancún es así, es para eso... Por eso vienen tantos extranjeros”.

Otros casos documentados, en Tijuana y Distrito Federal

En Tijuana también existe un mercado sexual de menores de gran magnitud, incluso con conexiones internacionales, para elaborar pornografía. Refieren que “las cuotas pueden ser desde 20 dólares. Si sólo están con ellos un rato, hasta 200 o 300 dólares. (185 a 275 euros, en promedio) si van con ellos todo el día y aceptan ser fotografiados”.

Asimismo, en el Distrito Federal (D.F.) recientemente la Asociación Civil "Brigada Callejera", reabrió el caso sobre trata de menores, contando al menos 400 niñas que se prostituyen en la zona popular de "La Merced", enganchadas previamente en terminales de autobuses de la Ciudad de México, principalmente en la conocida como "TAPO".

Las víctimas, analfabetas, provienen de comunidades paupérrimas, y sufren de violación, abuso sexual y golpes antes de ser enviadas a las calles de Sullivan, Tlalpan, Buenavista y la Merced, del Distrito Federal.

La procuración de justicia, ante la explotación sexual infantil en México

El artículo 201 del Código Penal señala que "comete delito de corrupción de menores el que induzca, procure, facilite u obligue a un menor de 18 años a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, prostitución, ebriedad, consumo de narcóticos, prácticas sexuales o a cometer hechos delictuosos".

Hasta septiembre de 2009, de 30 averiguaciones previas, sólo tres habían sido consignadas sin sentencia alguna, incluso con la creación, el 31 de enero de 2008, de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra).

Lo anterior se ha recrudecido con la pornografía infantil por internet. Información de la Policía Federal (PF) afirma que en 5 años se han detectado en México más de cuatro mil páginas de pornografía infantil por la red. Sin embargo, la mayoría de los pederastas cibernéticos quedan impunes debido a las llamadas “lagunas legales”.

La explotación sexual infantil, problema de Estado

Con todo lo anterior, activistas como Raquel Pastor, del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Iberoamericana, consideran que el Estado mexicano ha fallado en la persecución del delito. Por ello recomienda que "dentro de las políticas públicas, se incluyan mecanismos eficaces para la prevención, el control o el acceso a la justicia de las víctimas, así como el lanzamiento de campañas de concienciación, información e invitación a la denuncia".

Mientras tanto, a manera de conclusión, la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México va más allá. Considera que de no atenderse a tiempo la citada problemática podría convertirse, en el mediano plazo, "en una peligrosa pandemia…fuera de todo control".