España se despertó con los medios de comunicación dando la noticia de la maternidad temprana de una niña de 10 años en Andalucía. El recien nacido estaba bien y la salud de la niña era satisfactoria dentro de los riesgos propios de un parto a esa edad.

Era de esperar que el seguimiento de la noticia y el desenlace posterior aclarase lo que ya se prejuzgaba: que se trataba de una violación y que el entorno de la niña sería el de una familia desestructurada, con un cúmulo de problemas de todo tipo, en fin, algo que hiciera comprender que no justificar, la situación creada respecto a la maternidad de la niña.

La madre de la joven mamá es una feliz abuela de tan sólo 30 años de edad

Pero a falta de la evaluación definitiva de las autoridades, parece ser que se trata de una familia de estructura extensa, de etnia gitana y donde la madre de la niña es una feliz abuela de 30 años que dice no comprender la expectación creada por el caso de la joven niña - madre.

Y es que la infancia es un concepto tanto físico como cultural y desde la dimensión cultural sería interesante hacer algunas consideraciones respecto a la hipocresía con que la sociedad trata este tipo de noticias; anclada como está en un etnocentrismo de primer mundo desarrollado y celoso de la infancia de sus niños; no obstante la explotación infantil es un hecho cierto.

Los embarazos en menores de 15 años se han duplicado en España

Aprovechando la apertura de esta ventana informativa, se debe reflexionar sobre el hecho de que los embarazos prematuros en niñás menores de 15 años sumaron 178 en 2008 y que la tasa de adolescentes que son madres en España se ha duplicado desde 1995.

Existen situaciones por sabidas, por rutinarias y por la aparente lejanía, han dejado desgraciadamente de golpear las conciencias relegándolas al apartado de hechos cotidianos respecto a los que nada se puede hacer; no obstante el futuro de muchas de esas niñas queda truncado y a veces significa la inmersión en el mundo de la prostitución y el comercio de seres humanos.

La explotación infantil, sexual y laboral es una práctica frecuente en algunos países

A algunas horas de avión de distancia, pero no tan lejos de las sorprendidas mentes occidentales, existen niñas de 10 años que ya son madres y cuentan también con algún que otro aborto a sus espaldas, siendo explotadas sexualmente en cualquier calle de Shaigon, Bangkok o en un oscuro local de una ciudad cualquiera de la Europa desarrollada.

Muchas de estas "niñas coraje" hace tiempo que dejaron de ser niñas para hacerse responsables de las vidas de sus pequeños hermanos saliendo adelante y trabajando en lo que sea en largas jornadas por un mísero salario. Los vertederos de basuras de muchas ciudades son los “puntos de reunión” de estos pequeños supervivientes.

Estas situaciones endémicas son de por sí, mas dolorosas, silenciadas e injustas que el mismo hecho de la maternidad en edad temprana, por mucho que éste sea un atentado contra los derechos y la seguridad del niño.

Menores que son obligados a tomar las armas: son los llamados niños de la guerra

Esto sucede a pesar de ser la sociedad occidental fiel defensora de los Derechos del Niño pero es necesario hacer más, implicarse más en la defensa de los derechos del menor allá donde se vulneren ya sea sexual o laboralmente y despertar las conciencias de las instituciones y de las naciones más dadas a no respetar a los menores como personas y como ciudadanos.

En este sentido es imprescindible resaltar también la malograda niñez de menores que con 10 años son obligados a tomar las armas en los numerosos conflictos en que se ven involucrados. Estos niños sufren en sus mentes y en sus cuerpos una mezcla imposible de inocencia y violencia de la que dificilmente se recuperan posteriormente.

Todas estas situaciones lamentables de la vulneración de los derechos de estos niños en todo el planeta, no deben ser olvidadas, aunque se escondan en la trastienda de lo cotidiano y rutinario y queden algunas veces sólo como excusa para la celebración del Día Mundial de la Infancia.