Es normal que los niños comiencen a descubrir el mundo y también su cuerpo a través de sus sentidos. A partir de los 18 meses comienzan a explorar sus genitales hasta los 3 o 4 años de edad. Es más común en niños que en niñas porque los genitales masculinos son exteriores y están más expuestos a la vista.

Cuando un niño comienza a explorar su cuerpo, la reacción de los padres es muy importante ya que debido a ella, los niños comienzan a crear conceptos de su cuerpo y la perspectiva que tendrán de la vida sexual.

Exploración genital. No masturbación

El que los niños pequeños se toquen, no tiene nada que ver con la perspectiva de los adultos acerca de los genitales. No lo hacen con maldad, ni el deseo carnal de un adulto o adolescente. Esta manera de ver la exploración como masturbación le da una connotación negativa que hace que los padres reaccionen alarmados.

Las sensaciones eróticas son propias de la adolescencia y adultez. Los niños experimentan placer pero no puede compararse con la sensación de un orgasmo o placer en el adulto. Es solamente un juego de exploración por parte del niño en donde descubre una sensación más de su cuerpo, como el dolor, el hambre, el sueño o el cosquilleo.

La masturbación, definida por la psicoterapeuta sexual Taly Mekler es “tocarse los genitales en un estado consciente y con una fantasía sexual para llegar al orgasmo”. En conclusión, el que un niño pequeño se toque para conocer su cuerpo no debe definirse como masturbación.

Exploración genital infantil. Actitud incorrecta

Los padres, al enfrentarse a una realidad que sucede a todos los bebés, y debido a la falta de información, condenan ese comportamiento de manera radical y crean conceptos erróneos en los niños. Al enojarse o castigar al niño le envían el mensaje de que hay algo malo en su cuerpo, aun cuando el niño no tiene ninguna mala intención.

Son los padres quienes ensucian la imagen de algo que es tan normal: tener un sexo. Sancionarle es decirle al niño que sentir algo agradable en su cuerpo o la existencia de algo en él, es malo.

Consecuencias de una actitud incorrecta

La represión, genera culpabilidad. Es importante saber aplicarla a las áreas correctas como la desobediencia deliberada o cierta rabieta. Pero es básico no generar inseguridad con la culpabilidad en áreas básicas de su vida, como es la sexualidad. Es importante crear conceptos claros, basados en la moralidad que los padres quieran impartir, y sin represión cuando no existe una malicia de pensamiento en el niño.

Es natural que el niño descubra su cuerpo, y será lo mismo descubrir sus genitales y tocarse; que mirar sus dedos y jugar con ellos en ese descubrimiento. Cuando existe una represión siendo natural y sin malicia, la seguridad del niño se ve afectada y no necesariamente sólo en lo sexual. El niño no sabrá si lo próximo que descubrirá será bueno o digno de sanción.

La actitud hostil de los padres, en cuanto a este tema sexual, trae a futuro problemas en los que se busca la razón del “por qué”, como las disfunciones sexuales (eyaculación precoz, vaginismo, dispareunia, dificultad para la erección), que pueden ser en algunos casos problemas derivados desde la infancia.

La actitud correcta ante la exploración genital infantil

Los puntos básicos que los padres deben comprender para tener una actitud adecuada son los siguientes:

  • Estar de acuerdo en la enseñanza básica sexual que formarán en sus hijos. De acuerdo a las normas morales, a su religión y formación cultural. De no ser así, el padre educará de una manera y la madre de otra; el niño se confundirá al querer descifrar conceptos en su mente.
  • No alarmarse ni regañar al niño pues su único fin es conocer lo hay en su cuerpo.
  • Los padres deben actuar con serenidad, si no le dan un énfasis maligno, los niños tienden a restar importancia, y dejarlo una vez que han conocido esa parte de su cuerpo.
  • El miedo a que el niño cree un mal hábito es la razón por la cual muchos padres evitan un encuentro del niño con sus genitales. Pero los malos hábitos que los niños aprenden son del comportamiento de los padres o lo que ven en los demás constantemente.
  • Deben formar ciertas normas morales sobre sexualidad en los niños cuando comienzan a relacionarse con otros niños o el sexo opuesto. Normas como: no ir al baño juntos, no dejar que los vean desnudos o no dejar que nadie los toque.
  • Ponerle atención cuando se toque y decirle que es su pene, o vagina. Decirle que es parte de su cuerpo, que es algo muy suyo y por esa razón es niño o niña.
  • No es lo mismo tratar este tema con un niño de 4 años que con un adolescente. Las explicaciones tienen que ir avanzando con la conciencia del hijo. En la adolescencia, ya no se llama exploración sino masturbación y debe tratarse el tema tal cual es.

Atentos al comportamiento del niño

Cuando hay casos repetitivos de exploración genital. Es decir, que los padres noten cierto comportamiento que pase de lo funcional (conociendo su cuerpo) a lo anormal (a escondidas, en público, con mucha frecuencia), debe considerarse la causa.

El niño no necesariamente sabe lo que está haciendo, puede ser que le hayan dicho que es malo y estarse escondiendo, o no se le a explicado que sus genitales son privados como ir a la baño. Pero eso será sintomatología de algo más profundo; como morderse las uñas es un síntoma de ansiedad.

Lo recomendable es ir al especialista y poner atención a la raíz del problema, puede ser cierta ansiedad, problemas intrafamiliares, abuso sexual, o mala orientación.