El origen de todo lo que habita en el planeta ha sido objeto de diversas teorías. Si bien están sustentadas en las diferentes ramas del conocimiento científico con mezclas inextricables de observaciones, hipótesis, explicaciones y juicios de valor, el tema sigue siendo objeto de discusión y análisis sin llegar a una verdad absoluta.

Un ejemplo de lo anterior, son las investigaciones de Alan Harvey Guth (1947), físico y cosmólogo estadounidense, que elaboró la primera formulación de la teoría del Universo Inflacionario en los años setenta, que intenta explicar el orígen y primeros instantes del Universo. La teoría supone que una fuerza única se dividio en las cuatro que ahora conocemos, produciendo el orígen del Universo. Guth dice: " No se puede imaginar el Big Bang como la explosión de un punto de materia en el vacío, porque en este punto se concentraban toda la materia, la energía, el espacio y el tiempo".

Un ser superior

A lo largo de la historia de la humanidad las distintas culturas y civilizaciones han manifestado su necesidad de creer en un ser superior, aquel que explique los orígenes del mundo y el universo. Para tal efecto el ser humano ha hecho gala de su inventiva e inteligencia para crear relatos orales y/o escritos donde se narran con gran maestría la existencia de Dios, dioses, semidioses, humanos con habilidades especiales en diferentes situaciones y contextos, dicho sea de paso, dando origen también a la literatura y los primeros intentos de ordenamiento para la convivencia social del ser humano.

Ejemplos de libros sagrados

El Bardo Todol, o libro Tibetano de los muertos: relata los procesos del alma después de la muerte. Distintas deidades guían al difunto en el camino del samsara, con la finalidad de liberarlo para que llegue con el gran Buda.

Bhagavad-Gita o El canto del Señor: es un poema escrito en sánscrito, considerado por la mayoría de los hindúes como su texto religioso más importante y la esencia misma de sus creencias.

La Biblia: las sagradas escrituras de judíos y cristianos.

El Corán: texto sagrado del islam que contiene lo que para los musulmanes fueron una serie de revelaciones de Alá (Dios).

Chilam Balam: libro sagrado de los mayas.

Libro de los muertos: De los primeros textos religiosos conocidos y de carácter funerario según los antiguos egipcios.

Libros Herméticos: recopilación de tratados y diálogos metafísicos que suponen son las revelaciones de Thot, el dios egipcio de la sabiduria.

El Torá: consta de cinco libros de Moíses que son la piedra fundamental de la religión y la ley judías.

El filósofo autodidacta

Ibn Tufayl, autor de El Filósofo autodidacta, plantea dos razonamientos del origen del universo al contarnos la historia de Hayy, personaje ficticio que, después de analizar los diferentes sistemas de plantas, animales y cuerpos celestes, pensó si el mundo sería producido o eterno: «Había llegado a concluir la no existencia de un cuerpo infinito. Veía también que esta [existencia] no está libre de accidentes producidos y no es posible que exista antes que ellos; y lo que no puede preexistir a los accidentes producidos, es, por tanto, producido».

Hayy se decía también, «Si el mundo es producido, necesariamente ha de tener un productor; éste, ¿por qué lo ha hecho surgir en tal momento y no antes? ¿Le ha sobrevenido una novedad, no existiendo nada fuera de él, o ha sido por un cambio verificado en su esencia? Pero, ¿quién habrá producido este cambio?».

Mundo ficcional de Hayy

Aunque el relato de Hayy fuera el testimonio de una cultura netamente primitiva, sólo estaría mostrándonos dicha cultura en un estado que no permitiría su reconocimiento, pues los elementos espirituales no se conservan de la misma manera que los fósiles.

Henri de Lubac, Profesor de Teología en la Facultad Católica de Lyon y autor del ensayo El origen de la religión nos dice: “Es conveniente desconfiar de fórmulas como éstas: «África, caja de conserva de la humanidad primitiva», o: «Australia, museo del pasado humano». De todas maneras, debemos reconocerlo con Joseph Huby: «Ni los pigmeos, ni los australianos del Sureste, ni los bantúes sabrían informarnos evidentemente sobre la mentalidad del primer hombre»”.

La existencia de un ser superor sólo es uno de los tantos cuestionamientos que podemos encontrar en el Filósofo autodidacta, una especie de novela filosófica escrita en el siglo XII. Se trata de un cuento alegórico que se convierte en una parábola de la ascención mística y los caminos para llegar a la búsqueda de la verdad y el orígen y fin de la existencia humana.