Hay muchas definiciones de etnohistoria, algunos autores dicen que se trata del estudio sobre la historia de las etnias; para otros es una historia con enfoque antropológico, es decir, analiza el devenir del ser humano a partir de fuentes documentales y etnográficas, empleando como marco teórico los conceptos de la antropología.

Dentro de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en donde existe la licenciatura de etnohistoria, la definición más aceptada es la de Carlos Martínez Marín, quien dice que la etnohistoria es la explicación diacrónica y sincrónica de la cultura y la estructura social del hombre, lo cual no deja de ser una definición muy amplia.

El campo de estudio de la etnohistoria

La etnohistoria actualmente tiene como campo de estudio las relaciones interétnicas, es decir, las interacciones entre grupos con cultura diferente, a partir de las cuales se suscita los procesos de aculturación, de los que surgirán cultura híbridas. En México sobresale la multiculturalidad de sus regiones, de ahí la importancia de la etnohistoria.

El etnohistoriador se enfrenta a las fuentes documentales, como códices, lo que exige una metodología, que comprende varias fases: primero se debe buscar y seleccionar las obras y documentos necesarios para la investigación (heurística). Muchas veces se habrá de enfrentar con textos antiguos, de ahí que se emplee la paleografía para poder leer, comprender y transcribir estos documentos, ya sea en forma literal, modernizada o realizar paráfrasis. La paleografía, fue inventada por el benedictino Jean Mabillón en el siglo XVII, resulta una preciosa llave de acceso para conocer el cambio y la continuidad a partir de fuentes de primera mano, las cuales pueden llevar hacia investigaciones novedosas y más profundas.

Se debe efectuar la lectura integral y critica de fuentes, previa a su utilización, para evitar incurrir en errores en las interpretaciones y conclusiones. Es fundamental situarse en la época en que escribió el autor; es necesario conocer el pensamiento que influía en esos tiempos, las distintas corrientes filosóficas en que sustentaban los argumentos los escritores. La biografía de los autores revelan mucho de los temas escogidos, etc.

Etnohistoria en el cruce de la antropología y la historia

El siguiente paso en la investigación etnohistórica es la interpretación (hermenéutica) de cada una de las fuentes para después correlacionar y comparar los datos obtenidos por las diferentes obras utilizadas, aunado con la información recabada con otro tipo de fuentes como las etnográficas, iconográficas (imágenes), arqueológicas (elementos de la cultura material), etc. Esta última fase es muy importante ya que permite alcanzar conclusiones más holonómicas en cuanto a la cultura y a la vez obtener una visión diacrónica, en la cual se captan los diferentes procesos socioculturales, el cambio y la continuidad, etc; aunado con la visión sincrónica que enseña las estructuras en que se basa una sociedad en un tiempo específico.

El etnohistoriador tiene una gran ventaja al poder dominar tanto el campo antropológico como el histórico, lo que le permite obtener conocimientos originales y más completos, esto se refleja en sus investigaciones interdisciplinarias. Es fundamental el conocimiento sobre las lenguas indígenas, para poder ir a las comunidades y relacionarse con los habitantes. La observación participante y el método comparativo son columnas del trabajo etnohistórico. De ahí que el investigador se tenga que trasladar al lugar de estudio, convivir con la gente, encontrar a sus informantes, llevar su diario de campo al corriente, realizar mapas, censos, biografías, y emplear el método genealógico propuesto por Rivers. El uso de fotografías, películas y grabaciones pueden resultar de utilidad para estudiar detenidamente ciertos fenómenos culturales, sin embargo, hay que tener cuidado porque para ciertas personas o grupos resultan molestos estos recursos.

Se ha tratado de revalorar el papel de la tradición oral como fuente, ya que siguiendo un método crítico puede mejorar el conocimiento de cualquier grupo humano. En las comunidades es frecuente encontrar leyendas, mitos, cuentos, poemas, canciones, refranes, adivinanzas, sermones, etc; que se caracterizan por ser la memoria social donde se encuentra la cosmovisión, historia y forma de vida del grupo en cuestión.

La importancia del método comparativo en la etnohistoria

El método comparativo, permite pasar de los estudios descriptivos a dar una visión más completa de la sociedad en cuestión. Con el enfoque diacrónico se puede correlacionar los cambios y continuidades de elementos culturales de un grupo étnico y a la vez es factible compararlo con otros grupos contemporáneos.

A la vez una de las funciones más importantes de la etnohistoria es que se ha aproximado a temas poco investigados como la vida cotidiana, la formación y el devenir de terruños, regiones, etnias, etc. La persona interesada en ser etnohistoriador debe tener gusto tanto por las bibliotecas, hemerotecas y archivos; pero a la vez debe estar dispuesta a efectuar trabajo de campo en condiciones muy diferentes a la vida urbana.