La Escuela de Fútbol Sevillana

De Enrique Montero a Luis Alberto, pasando por Francisco o Reyes

Ramón Sánchez Pizjuán - Creative Commons
Ramón Sánchez Pizjuán - Creative Commons
La historia de una forma artística de entender el juego, muchas veces cuestionada por su efectividad pero que vuelve a amanecer con fuerza desde el Sevilla Atlético.

En su historia moderna, desde los años setenta hasta ahora, el Sevilla nunca ha obtenido grandes resultados apoyado en las características del clásico jugador de su escuela. Ahora, tras las mejores campañas del conjunto de Nervión, a base de un fútbol vertical y de velocidad, afloran desde el filial jugadores que dan una vuelta de tuerca más al clásico jugador sevillano.

El arte del recorte

Ningún equipo como el Sevilla FC ha acogido en su seno un corte de futbolista que representa el clásico imaginario de cualquier aficionado andaluz. De planta erguida y fina, la cabeza siempre levantada, y el recorte como recurso para limpiarse el camino.

La denominación de Escuela de Fútbol Sevillana va más allá de una delimitación geográfica o de unos patrones impuestos. Es la pertenencia a un estilo que se ha instalado desde hace décadas en un área de influencia de muchos kilómetros, desde el epicentro que es el barrio de Nervión.

La desgracia de Enrique Montero

Por eso no importó que Enrique Montero (28/12/1954) nacido en el Puerto de Santa María (Cádiz) fuera considerado la referencia de un estilo que publicitó como nadie entre los años de los setenta y ochenta. Montero, como muchos otros grandes futbolistas, nunca pudo mostrar su clase en un gran campeonato de selecciones. Jugó sólo tres partidos con España, uno de ellos en Wembley, en una victoria histórica de la que fue gran protagonista.

Meses después, en el apogeo de su carrera, le sobrevino la amarga desgracia. Estaba todo cerrado. El Barcelona, con Joan Gaspart al frente, había alcanzado un acuerdo para incorporar a Montero por una cantidad récord para la época: 150 millones de pesetas en 1981. Al media punta se lo comunicaron horas antes de jugarse la semifinal del Trofeo Carranza ante el Palmeiras. A punto de ser sustituido, recibió una terrible patada de un contrario que le destrozó la rodilla y le cambió la vida para siempre. El destino le dio la espalda, se le escapó la gloria y el Mundial de España de 1982.

Un estilo que no gana

Montero es un mito viviente del Sevilla, un ideal de futbolista que se forjó en una época alejada de la gloria de los títulos y siempre visto bajo sospecha. El fútbol español, en suma, vivía a mitad de los setenta en la duda de hacia dónde tirar: dar prioridad al vigor o desarrollar el talento que algunos de los futbolistas de la época. Un debate que se decantaría mayoritariamente del lado del físico, un fantasma ligado durante años al deporte rey en España.

Fútbol arte

Batallas perdidas y batallas ganadas, pero siempre el fútbol de Nervión ha seguido contando con jóvenes prometedores. El fútbol arte ha continuado bajo sospecha, pero el sello de la escuela no ha parado de timbrar: Francisco fue el abanderado de una generación a mitad de los 80, y Rafa Paz le siguió como media punta que destila clase. Aunque el Sevilla continuaba lejos de aspirar a altas cotas.

A finales de los 90 llegaron Jesuli y Antoñito, que incluso tuvieron que morder el polvo de la Segunda División. Sin embargo, detrás de ellos, una generación comenzaba a asomar y prometía subir un escalón más.

El entrenador de Utrera, Joaquín Caparrós, no es ni mucho menos el representante del fútbol arte, pero paradójicamente sí ha sido un gran valedor. Aunque siempre se ha identificado con la hombría de sus jugadores, ha sabido valorar a los talentosos que venían desde abajo. Por eso, gran parte de los canteranos que hoy están afianzados en el Sevilla, o que han dado el salto a otros importantes equipos, fueron cosecha suya.

Caparrós inició el Sevilla que hoy conocemos: muy directo, rápido, vertical… Y jugadores de gran clase, como Reyes, Puerta, Navas, Sergio Ramos o Capel dieron el salto con el actual técnico del Athletic de Bilbao. Ellos son los últimos miembros de una forma de entender el juego que sí han besado la gloria, pero que a su calidad unen cierto espíritu agresivo en ataque.

Aún así, seguramente el anhelo de muchos aficionados andaluces es ganar gracias a la técnica de sus futbolistas. Así que es paradójico que después de que el primer equipo se haya hecho grande gracias a un espíritu aguerrido, hoy alumbre desde el Sevilla Atlético una joven generación con claros rasgos de la escuela sevillana y con un gran valedor: el joven entrenador Ramón Tejada.

Poco a poco se van a ir dando a conocer los Campaña, Jesús Alfaro o Rodri, pero seguramente el mejor representante de la escuela es Luis Alberto. Otro gaditano que, como Montero, llegó muy joven a Sevilla, y que a sus 17 años ya ha sido convocado por el primer equipo. Él, con su guante en el pie derecho, es la viva expresión del fútbol arte y la esperanza de que algún día se convierta en ganador.

Víctor Sancho Ferrer, Sonia Fernández Alba

Víctor Sancho Ferrer - Soy Víctor Sancho Ferrer, periodista licenciado por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia y con un Título Oficial ...

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