La FAO, el organismo de alimentación de la ONU, ha invitado a los ministros de Agricultura de sus 191 países miembros a la reunión que tendrá lugar el 18 de agosto para acordar medidas urgentes y poner en marcha una respuesta inmediata, global y a gran escala, destinada a salvar vidas y conseguir medios de subsistencia a corto plazo en Somalia y garantizar la seguridad alimentaria en un plazo largo en todo el Cuerno de África.

Emergencia alimentaria en Somalia

Pero la situación de hambruna en Somalia no es nueva. La emergencia alimentaria actual que padece ha vuelto a poner de lamentable actualidad una fatalidad que poco o nada tiene de natural y mucho menos de excepcional.

La inseguridad alimentaria ya es mayor de edad. Han pasado más de 20 años desde que murieran en Etiopía un millón de personas, más de un lustro desde que casi cinco millones estuvieran en peligro de morir de hambre en Malawi, y cuatro décadas ya desde que alrededor de un millón de personas fallecieran en Biafra a causa de la hambruna y la vulnerabilidad a las enfermedades.

El premio Nobel de Literatura (1986), Wole Soyinka, en un encuentro mantenido con la prensa en Asturias reclamó una intervención global contra la hambruna en la que participen Naciones Unidas, la Unión Africana y los gobiernos regionales. Somalia es victima de un problema global, y como tal debe solucionarse de forma global: la intervención de las Naciones Unidas debe ser contundente, la Unión Africana tiene que asumir su responsabilidad y los gobiernos regionales también”.

El hambre es un problema político

.El hambre no es una catástrofe que inevitablemente afecte a determinados países por su ubicación geográfica, condiciones climáticas o situación política. No exclusivamente. Las principales causas del hambre son políticas.

El control de los recursos naturales básicos necesarios para la producción de alimentos como agua, tierra y semillas, las políticas alimentarias y agrícolas, aplicadas, la política de liberalización comercial y apertura de los mercados que permiten la entrada de productos subvencionados de las multinacionales, la devaluación sistemática de la moneda de determinados países y la subida del precio de los cereales básicos, por enumerar algunas de las causas, son decisiones políticas.

Para Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, los alimentos se han convertido en una mercancía de interés comercial y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano. ”La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas”.

Especulación financiera con los alimentos

En la actualidad, el proceso de comercialización de las mercancías alimentarias, en su mayor parte no corresponde a intercambios comerciales reales. En palabras de Mike Masters, del fondo de inversión de alto riesgo de Masters Capital Management, “un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo”. Especular con las materias primas y hacer de la alimentación un negocio en un mercado global tan desregularizado como rentable conlleva un aumento desorbitado del precio de la comida y repercute gravemente en el consumidor final,

No es pues un problema de escasez de alimentos, sino de acceso a los mismos. El aumento de la población mundial es proporcionalmente menor a la producción alimentaria .Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), aunque una de cada siete personas en el mundo pase hambre, se produce comida para 12.000 millones de personas, si bien el planeta esté habitado por 7.000 millones.

La cantante Anguélique Kidjo, Embajadora Global de Oxfam lo explica con claridad: “No existe una razón de peso que lo justifique. El mundo puede alimentarnos a todos. El problema está en la forma que cultivamos y compartimos los alimentos.”

Los ingredientes de la receta del hambre

En declaraciones realizadas al periódico El País en marzo de 2011, el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, afirmó “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.

Para este profesor de la Universidad de Lovaina, en términos culinarios, la especulación financiera del mercado de los alimentos sería el aliño del resto de los ingredientes: los desastres meteorológicos. La elevada demanda de algunos países emergentes, una reserva de alimentos muy ajustada, el cultivo de agrocombustibles y el acaparamiento de tierras.