Pitágoras teorizó sobre las escalas de ocho notas, pero si a nosotros nos gusta la música popular, el blues, el jazz, el rock y sus derivados, debemos entender muy bien este tipo de escala de cinco (=penta) tonos.

Nociones previas

  1. El tono y la tónica son cosas diferentes. El tono consiste de una nota, es absoluto; la tónica se refiera a la nota dentro de una escala. Sin escalas no hay tónicas, pero existen tonos sin escalas. Toda nota da un tono, pero solo una nota en la escala recibe el nombre de tónica. Del mismo modo que hablamos de "la tónica de un discurso" para referirnos al significado predominante del mismo, en música la tónica consiste de ese tono, o nota, que da carácter a la escala; en otras palabras, el tono que sirve de base para la construcción de la escala.
  2. La escala consiste de una serie de notas, una despues de otra, que forman melodías. Si las notas aparecieran simultáneamente, formarían acordes, que también tienen tónica.
  3. El semitono: distancia mínima, en la música occidental, entre dos notas. Corresponde a un traste en la guitarra, o a una tecla en el piano. La distancia de dos semitonos suma un tono de distancia.
  4. Pentatónica mayor y menor: escalas de blues, jazz y rock. La primera confiere a las melodías un aire más alegre que la segunda, y se suele emplear en el rock and roll rápido, dejando la menor a las baladas y al blues lento, aunque la unión de la mayor y la menor en un mismo tema otorgue maestría a la ejecución, muy propio del jazz.

Las matemáticas de la pentatónica menor

Imaginemos un tono sin denominación, es decir, un sonido. Resulta imposible manipularlo musicalmente si lo dejamos sin definir. Necesitamos llamarlo de algún modo, y de ahí nacen las notas: el Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Sí y las alteraciones, el sostenido y el bemol. Por convención, llamamos La al sonido que vibra a 440 Hertzios por segundo (aunque exista un La, el de la escala sagrada Solfeggio, de vibración superior). Este La sirve de referencia para afinar instrumentos; es otra cosa que la tónica de las escalas.

Para construir una escala pentatónica debemos guardar unas proporciones matemáticas entre las notas. Tomemos una nota base -la tónica- cualquiera: la nota siguiente de la escala - la segunda - debe encontarse a tres semitonos; la tercera, a dos semitonos de la segunda; la cuarta, a dos semitonos de la tercera, también; y la quinta, a tres semitonos de la cuarta. Terminamos la escala repitiendo la tónica pero en su versión aguda, es decir, añadimos una sexta nota, a dos semitonos de la quinta, que tiene el mismo tono que la tónica, pero en agudo.

Por ejemplo: si la tónica es Do, la escala queda así: Do, Re sostenido, Fa, Sol, La sostenido y Do. Si desconocemos la notación musical, pero tenemos una guitarra, la escala pentatónica de Do se toca empezando en el octavo traste de la sexta cuerda (la más gruesa o grave), luego en el onceavo, después en el octavo de la quinta cuerda, en el décimo, en el octavo de la cuarta cuerda y en el décimo de nuevo.

La pentatónica mayor y sus semitonos

La pentatónica mayor sigue el esquema de una menor que empieza en la segunda nota, es decir: tónica, segunda a dos semitonos, tercera a dos semitonos, cuarta a tres semitonos, quinta a dos, y sexta a tres. Solo entenderemos la diferencia melódica si las escuchamos o las tocamos. Pero recordemos que ambas suelen combinarse también, con lo que se añaden notas y nacen nuevas escalas, aunque las notas añadidas sirvan más en los adornos melódicos, como notas de paso, que en la base de la melodía.

El aire o sentimiento que surge de escuchar una pentatónica mayor induce al baile y al frenesí, mientras que de la menor brota cierta melancolía y tristeza sedantes.

Notas añadidas a la pentatónica

Como hemos visto, a las cinco notas de la escala se le suman otras para enriquecerla y posibilitar un fraseo en total concordancia con el sentimiento del instrumentista en la improvisación. Entre otras, la famosa "blue note", por caracterizar al blues, se encuentra a seis semitonos (tres tonos) de la tónica: su tono infringe cierta desarmonía peculiar en el conjunto, como un desgarro que agudiza el sentido trágico de la música, en ocasiones, o da fuerza y resolución al tema, según la intención de este.

Otras notas añadidas con frecuencia se encuentran a un semitono de la sexta nota, deslizada hacia esta misma, o a un semitono de la tónica, también de paso.

De hecho, con imaginación, paciencia y sentimiento, uno puede dejar que cada instante escoja la nota y fraseo adecuados, a cierta distancia de la técnica, y gozando libremente de todas las notas posibles en el instrumento, sin perjuicio de la corrección.