Cuando el Vesubio entró en erupción, el joven romano observó el fenómeno desde Miseno. A pesar de la lejanía, 30 Km, Miseno, ofrece una favorable visión del Golfo y del Vesubio.

Unos 20 años más tarde, en 2 cartas dirigidas a su amigo Tácito, ofrecerá una descripción exhaustiva de la muerte de su tío, Plinio el Viejo, victima de la catástrofe. Gracias a ello poseemos, además, una narración detallada de los acontecimientos del 24 y 25 de agosto del 79.

El rigor científico de esta epístola, se nos presenta en la actualidad como la primera descripción de una erupción volcánica.

El tipo de estallido, que sepultó ciudades como Pompeya y Herculano, ha pasado a denominarse Erupción pliniana y “el gran pino “descrito por Plinio al inicio del fenómeno ha sido bautizado en honor, a tío y sobrino, como columna pliniana.

Plinio el Joven testigo en Miseno

En el 79 Plinio el Joven habitaba, junto a su madre, en Miseno, en la villa de su tío Plinio el Viejo

Gracias a las cartas de Plinio, es posible afirmar que el Vesubio, lanzaba sus señales de aviso desde hacia algún tiempo. Pequeños temblores amenazaban las ciudades de Pompeya, Herculano y Estabia.

Debido a ello y a la proporción de cadáveres hallados en Pompeya, autores como Mary Beard, "Pompeya", especulan con la posibilidad de que muchos habitantes de esta ciudad la abandonaran antes de la llegada del flujo piroclástico.

La erupción del Vesubio

Cuando el volcán estalló, Plinio el Joven, fue advertido por su madre.

El “gran pino", del que habla, según cálculos actuales ascendía unos 32 Km hacía la atmósfera.

Por otra parte la nube que, según él, se precipitaba hacia las montañas, es lo que ahora se denomina flujo piroclástico.

Plinio el Joven, decidió contemplar el fenómeno desde la lejanía. Así que, no acompañó a su tío, que en su afán científico, deseaba vivir los acontecimientos en primera línea. El joven Plinio prefirió quedarse en Miseno, alegando la necesidad de continuar sus estudios y acabar una tarea escrita que el Viejo le había encomendado.

La expedición de Plinio el Viejo

El espíritu investigador de este aristócrata romano, perteneciente al orden ecuestre, y autor de, entre otros libros, la “historia natural” lo condujo a poner sus propios medios para contemplar de cerca un fenómeno natural desconocido para los romanos.

Según la crónica de su sobrino, cuando el Viejo se disponía a partir, recibió una misiva de Rettina, esposa de Casco, solicitando ayuda para escapar de la bahía, la única salida de su villa era por vía marítima.

A partir de ese instante, la misión científica se transforma en humanitaria. El viejo, comandante de la flota de Miseno, fletará 4 quatrirremes.

Al llegar a la costa vesubiana, la lluvia de lapilli, pumita (piedra pómez) y cenizas calientes va en aumento. Sin embargo, otro suceso les dificulta el acceso: “Ya se había creado un fondo marino improvisado y un derrumbe de la montaña impedía acercarse al litoral” la elevación vertical del suelo que les impidió el atraco es una característica de la fenomenológia volcánica.

Todo ello unido al viento del sur desfavorable, según el Joven Plinio. Obligan al Viejo naturalista a tomar rumbo hacía Estabia.

La bahía de Estabia

En Estabia, Plinio el Viejo, se refugió en casa de su amigo Pomponio, el cual estaba dispuesto a fletar un barco con sus pertenencias, sin embargo, el viento desfavorable impedía zarpar.

Desde allí, siguiendo el relato de Plinio el joven, Pomponio y Plinio el viejo observaron como las llamas emergían de la montaña. Es probable que se tratara del flujo piroclástico que se dirigía a Pompeya y Herculano.

Ante la imposibilidad de la huida, deciden pernoctar en casa de Pomponio.

Durante la noche se intensifica la violencia de la erupción y la lluvia de lapilli y piedra pómez cae sobre Estabia.

Al amanecer el Vesubio, en plena fase paroxística, les obliga a huir hacia la costa, protegiéndose la cabeza con almohadas. Al llegar Plinio el viejo, se desvanece y encuentra la muerte. Según su sobrino a causa de los gases emanados.

No obstante, las investigaciones actuales especulan sobre un ataque al corazón, basándose, en factores como el hecho de que fuera el único miembro del grupo que pereció y que los pocos cadáveres encontrados en Estabia conducen a afirmar la alta probabilidad de que sus habitantes consiguieran escapar.

Miseno

El amanecer del 25 de agosto la fase peleana del volcán alcanzó Miseno, en su segunda misiva Plinio describe la evacuación de Miseno. La población logró escapar y Plinio habla de una “nube cayó sobre la tierra y recubrió el mar”, posteriormente una gran oscuridad, similar a la de un eclipse los envolvió.

El primer vulcanólogo de la historia

Plinio el joven, en sus dos cartas a Tácito, con la finalidad de relatar los hechos que condujeron a la muerte de su tío. Son explícitamente descriptivas, gracias a las anotaciones in situ que tomo Plinio el Viejo, en cuanto a las características del tipo de erupción que hoy en día denominamos pliniana.

Este tipo de erupción se caracteriza por la expulsión con gran violencia y fuerza. Gases cenizas y material priroclástico emana en forma de columna, de entre 10 y 45 Km hacia la atmosfera, tal y como describió Plinio en sus cartas.