Estamos sumergidos en el mundo de la urbe. En los próximos años, más de la mitad de la población mundial se encontrará en ciudades. En los países latinoamericanos existe actualmente una proporción mayor en cuanto a la población que vive en áreas urbanas aunque las proyecciones indican que será en Asia donde se notará un paso agigantado de crecimiento poblacional.

Cada ciudad es diferente ya que es el resultado de una amalgama de culturas que respiran en el interior de cada conglomerado urbano. Así, el concepto de diversidad es algo que define a las ciudades actuales siendo esta característica uno de los mayores retos para sembrar e impulsar la armonía entre habitantes y entorno.

Sin lugar a dudas, la diversidad promueve el aporte de ideas para tratar de generalizar nociones de identidad cultural y suavizar las diferencias. Pero al mismo tiempo, es la diversidad la que acusa el espacio de conflicto e inseguridad, convirtiéndose en el elemento que ataca y resiste los esfuerzos de consolidación.

Lo económico ha transformado las ciudades y los modos de vida

Siendo la sociedad actual fruto de cambios vertiginosos, no es difícil comprender que las consecuencias socioeconómicas, culturales, medioambientales son igual de dinámicas. La globalización económica y cultural, la tecnología, los avances científicos, el medio ambiente, son temas que local y mundialmente impactan con fuerza y han creado nuevas necesidades que generan tensiones, que son de alto riesgo.

Estos cambios impactan el área familiar, productiva, individual, social provocando una inestabilidad en las condiciones de vida. Existen crisis económicas, paro laboral, conflicto entre globalización cultural e identidad local, continúan los desplazamientos, las guerras frías, la carrera armamentista. Prevalece el concepto de poder de la mano del poderío económico.

Se ha presentado una curiosa mezcla de poder y humanismo, en la que el juego no conduce sino a mayores compromisos económicos a cambio de promesas de protección del medio ambiente, lucha contra la pobreza, de mediaciones en conflictos. Esta situación replantea el concepto de bienestar para el habitante de la aldea global: el ciudadano común.

Las nuevas condiciones socioeconómicas enmarcan la educación de hoy

Dentro de la familia como núcleo social se presenta un nuevo modelo. Ha pasado de ser extensa a ser nuclear. El patriarca ha bajado un peldaño. La mujer sale a trabajar con lo cual ha duplicado su rol (sigue siendo madre, ama de casa y además trabaja afuera). Los hijos van socializando fuera del rigor tradicional exponiéndose al mundo tal y como se presenta a tempranas edades (guarderías, ausencia materna en muchos casos). Las consecuencias de esta nueva configuración familiar aún están por verse.

El contexto de la educación actual está marcado por las condiciones políticas y económicas donde la multiplicación de la oferta, la especulación financiera, el aumento de la desigualdad entre países ricos y pobres, los flujos migratorios, la sustitución de la producción de bienes por la de servicios son, entre otros, factores que determinan este momento histórico.

Manuel Castells afirma que más de las dos terceras partes de la humanidad no se benefician de este nuevo modelo económico porque tanto el desarrollo de la tecnología como el incremento del comercio internacional se rigen por las leyes del mercado afectando el concepto tradicional de trabajo. Antes se valoraba más la estabilidad, la especialización. Hoy el trabajo es flexible, adaptable, lo cual define cada vez menos la vida de las personas afectando los vínculos familiares, personales y la forma de entender nuevas pautas sociales.

En vista de estos cambios, la familia ha cambiado, y es a la escuela a la que se ha delegado la responsabilidad de transmitir los valores de esta sociedad nueva. Así, los sistemas educativos en general se enfrentan hoy a su capacidad o incapacidad de dar respuestas acertadas frente a estos cambios.

La educación es la plataforma de convivencia pacífica para la ciudad contemporánea

Es notable la influencia de los medios de comunicación en la transmisión de cultura. El acceso a los contenidos de los medios está abierto a todos los miembros de la sociedad sin distinción de edad, sexo, grado de formación. El impacto de los mensajes por este medio es quizás más significativo o al menos más atractivo que los transmitidos a través de las escuelas. Esto está siendo aprovechado en gran medida por las nuevas corrientes de educación.

En todo caso es la educación el elemento que tiene mayor potencia a la hora de impulsar la capacidad de los individuos para enfrentarse a los nuevos tiempos. La búsqueda de equidad, mayores oportunidades y solución de conflictos delega en el seno de las instituciones educativas expectativas y esperanzas para vivir con mayores probabilidades de inclusión social sobre todo en los colectivos más débiles y vulnerables.