La enseñanza del español, ya sea como lengua materna o extranjera, ha de subrayar y dar su correcta importancia a la ortografía mediante prácticas y trabajos que nos ayuden a llevar a cabo su control, al dominio de esta por parte del alumno, así como al fomento de la lectura.

El dictado

Aunque el dictado tenga como principal objetivo el control ortográfico del alumnado no por ello deberá ser ajeno a otros factores importantes: el proceso de comunicación, el texto y sus elementos (adecuación, cohesión y estructura, gramática, vocabulario...), el conocimiento de diferentes clases de textos (literarios, periodísticos, publicitarios...), la participación del alumnado en su proceso de realización y corrección e incluso -y no menos importante en los tiempos que corren- la pacificación del grupo. Todos estos ingredientes son una muestra de los aspectos positivos del dictado, que nos exponen con claridad que este no tiene por qué resultar una actividad aburrida.

Características del dictado

Propiedades básicas para la realización de un correcto dictado serán una buena dicción (evitando en lo posible leer palabra por palabra), un tono adecuado (ni muy alto ni muy bajo) y el énfasis necesario para no caer en la monotonía. De igual importancia será poner nombre y apellidos al texto a leer (autor, época, obra, tema) así como dar relevancia a la comprensión del mismo por parte del alumnado (mediante preguntas, puestas en común, debates, etcétera).

El nivel, la edad, su procedencia (en el caso de español para extranjeros) y el número de alumnos por clase darán la pauta a seguir por los docentes a la hora de preparar y realizar los dictados.

Tipos de dictado

De forma general podríamos considerar esta división:

 1. Tradicional:

  • se dictará un texto de interés (literario, histórico, deportivo...) que tenga relación con el tema que estemos trabajando con la clase.
  • Se darán unas dualidades ortográficas (b/v, h/-, k/q...) y luego se dictarán palabras que los alumnos habrán de colocar en la columna adecuada.
  • el docente creará un texto específico para trabajar un aspecto concreto sobre ortografía (textos con predominio de agudas, llanas o esdrújulas, textos con diptongos, hiatos y/o triptongos, palabras de difícil pronunciación, textos 'leídos' con seseo, ceceo o yeísmo...)
2. Participativo:

  • el profesor leerá a la clase solo los sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios de un texto. Los alumnos reconstruirán este a su parecer añadiendo artículos, conjunciones, preposiciones y pronombres. Finalmente se expondrán los diferentes resultados y se irán corrigiendo.
  • la clase creará una historia: un alumno comenzará dictando al resto una oración, lo seguirá otro que intentará continuarla y así de forma sucesiva.
  • el docente o algún alumno planteará un tema para que se aporten ideas/opiniones acerca de este. Al final de la reflexión cada uno dictará su idea/opinión a los demás.
3. De refuerzo:

  • en este tercer tipo podremos usar cualquier alternativa de las anteriores con el objetivo concreto de trabajar aquellas palabras, grupo de palabras y aspectos ortográficos específicos en que se hayan detectado dificultades continuadas en el grupo.

Evaluación

En el dictado resultará sustancial que la corrección sea inmediata y, a ser posible, con la colaboración del grupo:

  • Un tipo de evaluación consiste en escribir el texto en la pizarra (por el profesor o algún alumno): en este caso es aconsejable que, si el texto es largo, vayamos corrigiendo cada dos o tres párrafos.
  • También se podrá entregar una fotocopia o transparencia para que cada cual anote individualmente sus propias equivocaciones, siendo después repasadas y comentadas por el docente.
  • Otra interesante corrección del dictado sería dividir la clase en grupos, que cada grupo hiciese sus correcciones por separado, para posteriormente exponerlas al 'gran grupo' y comparar, como paso final, entre todos con el texto correcto.
Y, para terminar, nada mejor que un buen Punto final.