Uno de los miembros del Consejo General de la ONU, el francés André-Claude Lacoste afirmaba el pasado día 15 de marzo que la crisis atómica provocada por las consecuencias del terremoto y posterior tsunami en la central nuclear de Fukushima alcanzó el nivel 6 de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos.

Esta alerta nuclear ha vuelto a poner sobre la mesa de debate de muchos países la cuestión nuclear. La catástrofe de Chernobyl en 1986, cuyas consecuencias aún se dejan notar en aquella zona, perdura en el debate como referencia en todas las cuestiones de seguridad nuclear que han surgido con posterioridad. Las comparaciones con el desastre de la central ucraniana se hacen patentes siempre que hay una alerta nuclear.

El impacto de otras energías y su elevado coste

Los combustibles fósiles producen aproximadamente tres cuartas partes de la energía que utilizamos. Son fuentes de energía denominadas agotables ya que se extinguirán en un futuro más o menos cercano. Las previsiones no son muy concretas pero se habla de décadas para que llegue el fin de las reservas de estos combustibles. Cabe destacar que son fuentes muy contaminantes y causa principal del llamado efecto invernadero.

El progresivo agotamiento de estos combustibles ha llevado al hombre a crear mecanismos de aprovechamiento energético de fuentes renovables tales como el viento o el sol. Según los estudios realizados, actualmente, estas energías renovables no podrían abastecer todo el consumo energético del planeta. Su impacto medioambiental es muy inferior al de los combustibles fósiles pero el coste de producción eléctrica a través de estas fuentes de energía es aún hoy bastante elevado.

La eficiencia y los riesgos de la energía nuclear

La energía nuclear es la más eficiente. La relación entre el escaso combustible utilizado y la gran cantidad de energía obtenida hace que el coste de la producción de energía nuclear sea menor en relación a otras fuentes. Además, la menor emisión de gases de efecto invernadero hace que su desarrollo sea menos nocivo para el planeta afectando en mucha menor medida a la calidad del aire. La producción de residuos sólidos en proporción a la cantidad de electricidad producida es muy pequeña pero resulta bastante problemática.

La generación y almacenamiento de residuos nucleares ha provocado desde el comienzo del uso de la energía nuclear un debate sobre la ubicación geográfica de dichos residuos. La gran longevidad de su radioactividad y su peligrosidad hacen que la discusión sobre la situación de los almacenes de residuos sobrepase el ámbito técnico para llegar a ser un debate a pie de calle.

Los riesgos de accidente nuclear es otro punto fundamental del debate nuclear. Tales riesgos son ciertamente muy pequeños pero las consecuencias de tales accidentes pueden llegar a ser catastróficas. En el caso de la central de Fukushima este accidente se ha producido como consecuencia del mayor terremoto en la historia de Japón y un tsunami posterior de grandísimas proporciones. A pesar de que los riesgos de explosión nuclear parecen descartados, de nuevo el debate sobre la energía nuclear ha saltado a las calles de medio mundo.

La energía nuclear en España

Según las encuestas del CIS realizadas en 2007, la sociedad española percibe a la energía nuclear como la energía que mayores problemas de salud pública y de perjuicio sobre el medioambiente provoca. Asimismo la aceptación de la energía nuclear como fuente de energía válida en España apenas se expresaba por una cuarta parte de la población.

En la actualidad, casi un 20% de la energía producida en España proviene de los ocho reactores nucleares instalados en nuestro territorio. Un porcentaje similar al de Estados Unidos pero muy inferior a países como Francia o Lituania, donde cerca del 75% de su energía proviene de sus instalaciones nucleares.

El futuro energético

Estimando que en las próximas décadas los combustibles fósiles se irán agotando, los gobiernos de los países más industrializados pretenden que las energías renovables ganen posiciones en cuanto a producción de energía. El coste de este impulso es económicamente muy importante.

En medio de este debate se sitúa el de la proliferación o no de centrales nucleares en el mundo en general y en España en particular, más eficientes en cuanto a producción energética pero con una sociedad que la percibe como peligrosa y contaminante.