Con el objetivo de dar a conocer al gran público los postulados de la Ilustración francesa, Denis Diderot y Jean le Rond d`Alembert publicaron la Enciclopedia. Este trabajo salió a la luz en diecisiete volúmenes entre los años 1751 y 1772.

Sin embargo, los promotores de este proyecto no sólo pretendían difundir las ideas ilustradas. El fin de la obra era también, como bien indicaba d`Alembert en el Discurso preliminar, recoger el conjunto de los conocimientos humanos.

Bases ideológicas

Podemos resumir los principios de la Enciclopedia en tres ideas básicas. La primera de ellas es la reivindicación de la libertad de investigación, expresión, pensamiento y religión. En todos estos aspectos, pero especialmente en el último de ellos, se aprecia notablemente la influencia de las ideas de John Locke.

En segundo lugar, los enciclopedistas rechazan toda forma de superstición. A mediados del siglo XVIII estas creencias estaban todavía muy extendidas por Francia y, en ocasiones, se entrelazaban con las ideas religiosas. La religión, salvo en esos aspectos que hemos señalado, no es considerada superstición por los autores de la Enciclopedia. No obstante, exigen a los creyentes una mayor racionalización de sus ideas religiosas.

Por último, los enciclopedistas se muestran confiados en el progreso de la humanidad. Al respecto hemos de añadir que esa esperanza de avances ilimitados se prolongo durante casi dos siglos. Sólo la I Guerra Mundial (1914-1918) comenzó a despertar al mundo occidental de su sueño de progreso.

El pensamiento de Denis Diderot

Antes de entrar a valorar el trabajo de algunos de los principales colaboradores de la Enciclopedia, conviene analizar brevemente el pensamiento de uno de sus promotores: Denis Diderot.

En primer lugar, entiende que la propiedad privada es, no sólo fuente de riqueza, sino base y origen del Estado. Este ha de estar gobernado por una monarquía moderada. Es decir, que la teoría política de Diderot se estructura en torno a la figura de un rey no despótico y con poderes limitados.

La limitación a los poderes del rey se confía, tal como indicaba Montesquieu en El espíritu de las leyes, a una cámara de representantes. No obstante, este sistema representativo no era concebido por Diderot como un parlamento liberal, sino estamental. Es decir, que sus miembros eran elegidos por los distintos estamentos -nobleza, clero y estado llano-, a los que se encargaban de representar.

La colaboración de los fisiócratas

En el siglo XVIII, en paralelo a la Enciclopedia y en colaboración con ella, surgió en Francia la escuela económica de los fisiócratas, promovida por Anne Robert Jacques Turgot, François Quesnay y Pierre Samuel du Pont de Nemours.

El pensamiento económico de estos personajes se basaba en tres postulados: la reivindicación de la libertad económica, la crítica a los gremios y a las aduanas, y la defensa de la tierra como principal factor económico.

Estas ideas que, fueron recogidas en varios de los artículos de la Enciclopedia, nos recuerdan a los planteamientos económicos de la ilustración escocesa. Encontramos ideas similares a las expuestas por Adam Smith, David Ricardo o T. R. Malthus. Sin embargo, la gran diferencia entre ambas escuelas radica en el factor que sitúan como origen de la riqueza. Para los fisiócratas este será la tierra, mientras que Adam Smith sostendrá que es el trabajo.

La figura de Voltaire

Quizás Voltaire sea el enciclopedista más conocido y, sin duda, el más admirado por los revolucionarios franceses de finales del siglo XVIII. En sus escritos, este ilustrado francés se defiende la libertad individual, que considera el valor más preciado del ser humano.

Para Voltaire, esta se ha de manifestar de cuatro formas: como libertad de expresión, de creencias, de comercio y de propiedad. A su vez, sitúa a los monarcas ilustrados como garantes de este valor y como impulsores del nuevo orden promovido por la Enciclopedia.