La gastronomía azteca fue muy variada, sin embargo, solo la clase dirigente al igual que el tlatoani gozaban de una verdadera variedad y combinación de sabores y aromas.

Registro de los banquetes aztecas

Existen registros escritos tan extensos como detallados sobre estos acontecimientos, como el libro Historia general de las cosas de la Nueva España, escrito por Fray Bernandino de Sahagún el cual describe de manera detallada los banquetes que se llevaban a cabo en el palacio de Moctezuma, de igual manera Bernal Díaz del Castillo narra con bastante precisión en su libro Historia de la conquista de Nueva España lo que acontecía en estas fiestas que al parecer no tenían fin.

Los banquetes de los pipiltin o nobles y comenciantes

Los nobles y comerciantes aztecas solían organizar banquetes donde se cenaba de manera abundante, y según comenta Jacques Soustelle en su libro La vida cotidiana de los aztecas, este tipo de banquetes solía durar toda la noche y entre los manjares que más apreciaban los dirigentes, se pueden citar los tamales rellenos de carne, los caracoles y la fruta- esta última servida con caldo de aves-; rana con salsa de chile, pescado blanco con chile y tomate, una especie de renacuajo sazonado con chile amarillo, pescado servido con una salsa de pepitas de calabaza molidas, otros pescados con frutas ácidas, hormigas, gusanos de maguey, raíces de diversas especies como el camotli, atole de maíz salado o azucarado y ejotes entre otros platillos.

Gastronomía poco convencional

En palacio, durante la época de Moctezuma, el último tlatoani, se le preparaban diariamente más de trescientos platillos, entre estos se encontraba la carne humana, según relata Bernal Díaz del Castillo "Oí decir que le solían guisar carnes de muchachos de poca edad, y como tenía tantas diversidades de guisados y de tantas cosas, no lo echábamos de ver si era carne humana o de otras cosas". existen otras fuentes como Fray Bernardino de Sahagún y Bartolomé de las Casas los cuales narran de que manera se cuidaban y alimentaban a los esclavos para ser comidos en ciertos rituales, no obstante el relato de Bernal Díaz del Castillo platica como lejos de ser una actividad relacionada con una práctica ritual, esta formaba parte de la gastronomía en la mesa del tlatoani.

El ritual durante la comida en el palacio de Moctezuma

Antes de comer, el tlatoani escogía lo que le apetecía, después se sentaba y se colocaba delante de él una mesa baja con un mantel de manta blanca y servilletas largas. Según comenta Soustelle, una vez terminado el primer servicio que era el principal, se le llevaban las frutas "de todas cuantas había en esta tierra, mas no comía sino muy poca...después bebía cacao y se lavaba las manos como al principio de la comida" en una especie de ritual donde dos mujeres con una especie de jícara vertían agua sobre sus manos, y continúa narrando: "los bufones, enanos o corcovados, hacían delante de él sus gracias y sus bromas, Moctezuma tomaba una de las pipas pintadas y doradas que se habían colocado cerca de él, fumaba un instante y se dormía".

El tabaco después de la cena

El tabaco, era muy cotizado entre los miembros de la clase dirigente y entre los comerciante, el cual se distribuía después de la cena en pipas ya preparadas, estas pipas cilíndricas, eran de barro cocido, ricamente adornadas, se rellenaban de una mezcla de tabaco y carbón de leña. fuera de este tipo de banquetes su uso era medicinal y ritual.

El alcohol era solo para los ancianos

En general todas las bebidas embriagantes estaban prohibidas, solo los ancianos de ambos sexos gozaban de tal privilegio, los cuales podían tomar hasta embriagarse, cualquier otra persona era castigada con la muerte, a excepción del emperador, el cual según comenta Jacques Soustelle era azotado en privado. Entre las bebidas aztecas se encuentra el octli, obtenido de la fermentación del jugo de maguey.

La gastronomía de la clase dirigente en la cultura azteca nos habla de la organización de aquel imperio y nos introduce en un área obscura y poco comentada sobre sus hábitos alimenticios ya que gran parte de la clase alta solía practicar el canibalismo de tipo ritual, no obstante, en aquel contexto sería aún más importante hablar de la refinación y de la opulencia con la que se conducían los banquetes sobre todo los que se llevaban a cabo en el palacio del tlatoani.