Muchos hombres y mujeres eligen como pareja a otras basándose en el atractivo físico o en el poder económico y social sin importarles la convivencia y el amor.

Otras personas se pasan gran parte de su vida buscando a su “media naranja” creyendo que en alguna parte del mundo hay una persona perfecta para ellos.

Otros muchos coquetean constantemente buscando relaciones sexuales mientras conservan a su pareja “oficial”.

Y otros, se establecen como pareja con cualquier persona que se adapte mínimamente a lo que buscan en la vida.

¿Qué ocurre con cada una de estas situaciones? ¿Por qué no todas las personas desean lo mismo?

Teoría evolucionista

Charles Darwin estudió los misterios del emparejamiento. Observó que algunos animales poseían características físicas que parecían entorpecer su supervivencia. Por ejemplo, el plumaje de los pavos reales parecía hacerles presa fácil para los depredadores.

Poco después observó que estas características físicas tenían que ver con la elección de pareja. Los animales competían para ser elegidos para reproducirse, y así lograr conservar su línea genética.

Darwin lo llamó selección sexual, y podía adoptar dos formas. Los miembros del mismo sexo competían para que el ganador fuera accesible sexualmente para el sexo opuesto. Por ejemplo, dos animales machos podían hacer una lucha con sus cornamentas y el ganador sería accesible para la hembra.

La otra forma de selección sexual se refirió a la medida en que un miembro de un sexo elige a otro debido a determinadas características físicas que le hacen más atractivo. De esta forma, los seres más atractivos eran elegidos con mayor frecuencia, pudiendo reproducirse y transmitir sus genes. Los menos agraciados, no conseguían reproducirse.

¿Qué ocurre con los humanos?

En todas las partes del mundo existen personas que resultan más atractivas para el sexo opuesto, es decir, en todas las culturas se prefieren ciertos compañeros y se evitan otros.

Siguiendo con las teorías evolutivas, las mujeres prefieren a hombres que puedan satisfacer sus recursos a largo plazo. Prefieren hombres fuertes, con recursos económicos para hacer frente al cuidado de los posibles hijos.

Los hombres se fijan en mujeres con características relacionadas con la salud reproductiva. Esto significa que se fijarán en mujeres jóvenes, en edad reproductiva, con caderas y pechos prominentes y cintura estrecha, ya que se consideran características relacionadas con la fertilidad.

¿Qué pasa con los menos agraciados?

Según estas teorías evolucionistas, las personas más atractivas físicamente serán mayoritariamente elegidas por los demás para establecer una pareja.

Las personas menos atractivas físicamente deberán suplir esas características con otros atractivos.

¿Esto siempre es así?

Esto es lo que explican las teorías evolucionistas. Es obvio que en un primer momento todas las personas se sienten más atraídas por personas atractivas físicamente. Lo que ocurre es que los humanos hemos desarrollado otras habilidades que nos hacen atractivos, como pueden ser la simpatía, la gracia interpersonal, la inteligencia y otras características relacionadas con la forma de ser y los recursos.

Según lo que se desee en un momento determinado de la vida, elegiremos como pareja a una persona u otra.

Si alguien desea tener una pareja sin connotación de futuro se fijará en personas atractivas físicamente, ya que lo que se persigue es un encuentro sexual.

Si alguien desea tener una pareja a largo plazo, se fijará en otras características, como por ejemplo, los recursos económicos, el carácter agradable y la predisposición al compromiso.

No soy atractivo, ¿qué hago?

Si miramos a nuestro alrededor podemos observar que la mayoría de parejas que conocemos tiene un grado de atractivo físico similar.

A pesar de que todas las personas, hasta las menos atractivas físicamente desearían tener una pareja muy atractiva, lo normal es que nos fijemos en personas a las que percibimos con un atractivo parecido al nuestro.

Esto se produce porque las personas muy atractivas tienen un gran número de competidores por establecer pareja con ellos o ellas. En ocasiones, ser realista nos hará que nos fijemos en personas con las que tengamos más posibilidades de éxito.

¿No deseamos lo mismo o no “podemos” desearlo?

En las relaciones humanas, también en las de pareja, pese a quien le pese, las personas atractivas físicamente serán las que más posibilidades tengan de elegir cómo quieren emparejarse.

Estas personas podrán decidir si desean tener encuentros sexuales casuales, o si desean establecer una pareja a largo plazo. Además, podrán elegir con quién quieren hacerlo.

Otras personas, tendrán que conformarse con lo que tengan disponible a su alrededor, no siendo siempre lo que se desea, pero sí de lo que se dispone.

Para concluir

La forma de relacionaros sexualmente que tenemos los humanos, tiene mucho que ver con las teorías evolucionistas. Las personas más deseables tienen más posibilidades de éxito reproductivo que otras, que es lo que persigue la perpetuación de la especie.