El proceso de transición hacia los automóviles totalmente eléctricos, que de la mano del motor híbrido experimenta actualmente el sector, dados los efectos del cambio climático y el previsible agotamiento de las fuentes de energía fósil, tendrá un feliz término cuando se garantice la eficiencia económica y ambiental de su fabricación, y de la energía que los alimente, respectivamente.

De lo contrario, poco se habrá avanzado en el objetivo de hacer a los autos más accesibles a la mayor cantidad posible de usuarios, y respetuoso con el medio natural; continuando por ende la visión un tanto suntuaria que todavía tiene en muchos lugares del mundo, y hasta negativa por su contribución al calentamiento global de sus emisiones de CO2, desde que surgen los primeros vehículos hacia finales del siglo XIX.

Trabajo coordinado de investigadores, empresarios y Estado

Resulta por ello vital el trabajo que realicen investigadores, empresariado y Estado, a fin de desarrollar innovaciones que permitan avances científicos importantes en el sector automotriz en general; el cual, en la medida que viabilice la fabricación de coches eléctricos asequibles a los consumidores, y con la garantía del origen verde o limpio de la energía que los alimente, posibilitará resultados económica y ambientalmente eficientes.

Sentido en el cual es destacable el desarrollo industrial, tecnológico y científico que en torno al coche eléctrico, tiene previsto ejecutar hasta 2012 la Generalitat de Cataluña, con un importe cercano a los 200 millones de euros; así garantizar la producción de vehículos eléctricos en las plantas que algunos fabricantes tienen ya instaladas en la comunidad, y fomentar la expansión de la industria relacionada instalada en la misma.

Responsabilidad en la generación de la energía del carro eléctrico

Pero de cara a la sostenibilidad del auto eléctrico, corresponde igualmente destacar la importancia de que la energía que los alimente sea realmente ecológica; y que no contenga en sus procesos de producción actos que desde un punto de vista ambiental, económico y social, vayan en contra de elementos de la razón y la equidad que hoy el mundo de los negocios enmarca en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Por ejemplo en Perú, el deseo de aplicar una legislación propicia al desarrollo de plantaciones forestales para la producción de biocombustibles, en áreas de selva con problemas de tenencia o propiedad, y en la que además es factible aumentar la deforestación, ha desencadenado en graves sucesos sociales en junio de 2009.

Y otras zonas de América Latina, África y Asia, están también amenazadas por la precariedad económica, social y ambiental que las caracteriza.

Consideraciones sobre el consumo del coche eléctrico

Al margen de aspectos económicos o ambientales, está también la trascendencia de otro elemento igualmente importante: el consumo; el cual, no sólo determinará la rentabilidad final del auto eléctrico, sino que podrá revertir la visión un tanto suntuaria que todavía persiste en muchos lugares en torno al mundo del motor, en la medida que resulte asequible a los potenciales usuarios o destinatarios finales.

Aunque para ello habrá que revertir la tendencia según la cual “siete de cada diez automovilistas no están dispuestos a pagar más por adquirir un coche eléctrico”, de acuerdo a una encuesta realizada entre 300 visitantes del Salón del Vehículo Ecológico y de la Movilidad Sostenible de Madrid. Y además, trabajar por otros de los retos actuales y futuros del coche eléctrico: la red de recarga y la autonomía de las baterías.