El sector de la salud, se constituye como un ejemplo ideal del problema básico de la economía (necesidades ilimitadas y recursos escasos), ya que en cualquier sociedad, el sistema sanitario se enfrenta a la necesidad de tomar numerosas decisiones que atañen a esta asimetría.

Nuevo paradigma del sector salud

El sector de la salud ha sufrido importantes cambios a lo largo de la historia. La clave de este cambio fue el avance tecnológico aplicado a la medicina, que produjo (y sigue produciendo) un incremento constante de los costos de la asistencia médica.

El aumento de los costos generó, obviamente, un aumento en los gastos, por lo que surgieron nuevos problemas de decisión en la distribución dentro del ámbito mismo de la salud y también en la distribución de los recursos entre distintos sectores paralelos a la salud como son la educación, la seguridad o la vivienda.

También se produjeron cambios en la concepción del paciente, el cual, a diferencia de épocas anteriores, pasó a ser la figura central en la toma de las decisiones del proceso médico. Esta nueva actitud del paciente trajo aparejados ciertos problemas derivados del excesivo uso de los servicios médicos.

La necesidad de la "gestión" en el sector de la salud

Alrededor de los años 80 surge la idea de que a los sistemas hay que "monitorearlos" y más aún, hay que gestionarlos. Esto quiere decir que a partir de entonces el sector de la salud no podía quedar sólo en manos del médico (y, de alguna forma, del paciente). Se comenzó a pensar en la manera de lograr una organización para proveer algún tipo de prioridades dentro de los servicios, con un criterio de eficiencia social y no sólo individual.

La idea se dirigía a buscar fórmulas operativas que permitieran lograr algún tipo de control sobre las necesidades ilimitadas de los pacientes, frente a la escasez de los recursos que se presentaba.

El nuevo paradigma del sector comienza a tomar en cuenta las cuestiones económicas. Y eso lleva a pensar en la idea de la gestión del sector de la salud. Surgen los distintos modelos y sistemas de gestión, donde en algunos casos se involucra más al médico, dándole un mayor protagonismo. Un ejemplo de esto es la aparición de la figura del gatekeeper, del gestor, del que racionaliza y raciona el consumo.

Con esta nueva concepción, el médico no sólo debe manejar el lenguaje científico sino que además debe sumar el conocimiento del lenguaje del gestor y todas las terminologías y cuestiones que tienen que ver con la gestión de los sistemas. Se espera del médico una participación activa en la gestión con relación a las cuestiones organizativas de los prestadores de salud con los que se encuentra íntimamente relacionado.

La gestión en el ámbito sanitario

La gestión sanitaria es importante por tres motivos:

  • Si bien no resuelve la escasez, permite determinar prioridades y el procesamiento del fenómeno de la escasez.
  • Mejora la eficiencia técnica, puesto que analiza el proceso productivo, la administración, los costos y la productividad dentro del ámbito de la salud.
  • Es un puente entre la economía y la medicina, ya que utiliza las herramientas de la economía para analizar y solucionar los problemas que surgen en la medicina.

Las necesidades en el ámbito de la salud

Las necesidades dentro del cuidado de la salud se sintetizan en el hecho de que cualquier persona, de cualquier grupo social, siempre quiere estar sana. Estas necesidades se incrementan notablemente por tres causas:

  • cambios progresivos en la edad, esto es, la gente de edad madura requiere mayor cuidado que los otros grupos sociales;
  • aumento del ingreso real, motivo por el cual aumentan las expectativas respecto del cuidado de la salud;
  • mejoras en la tecnología médica, lo cual hizo posible el tratamiento de enfermedades que antes eran consideradas incurables o han hecho que personas que sufrían enfermedades de tipo crónicas, puedan llevar una buena vida.

El aporte de la economía en el ámbito sanitario

Dentro de las decisiones relacionadas con la asimetría entre necesidades y recursos se encuentran, por ejemplo, la decisión acerca de qué proporción de los recursos totales de la comunidad deben gastarse en la asistencia sanitaria y la decisión acerca de cómo se deben distribuir esos recursos.

La economía no puede decidir qué conjunto de valores es preferible; sin embargo, el economista puede ayudar a hacer más racional el proceso de elección brindando información sobre los costos y las implicaciones de los diferentes grupos de valores, seleccionando criterios para determinar el método más eficiente para adquirir un determinado resultado, siento éste uno de los objetivos de la economía aplicada a la salud.