En la actualidad, la japonesa es la tercera economía del mundo. Pero para llegar a esta situación, Japón tuvo que pasar por un proceso muy dilatado, que se inició con la revolución Meijí (1968-1912), que fue el punto de partida del Japón actual, ya que fue el período durante el cual se inició la modernización del país y también su proceso de industrialización.

Supuso además su apertura a Occidente y también las primeras manifestaciones de Japón como potencia económico-militar con una política expansionista.

La economía japonesa durante la primera mitad del siglo XX

La Gran Guerra supuso una favorable coyuntura para el desarrollo económico japonés, debido a la demanda de productos siderúrgicos, manufacturas y buques de guerra por parte de los países contendientes. Sin embargo, la situación durante la Segunda Guerra Mundial fue muy diferente, porque pese a que las primeras acciones en el Pacífico fueron favorables a Japón, al final su derrota fue inevitable.

Después de la guerra, fue un interés de Occidente aislar a Japón de Asia, especialmente de la China comunista, para vincular al país al mundo occidental. No obstante, a partir de 1952 Japón recupera su independencia, iniciándose así un período que supuso la eclosión del Japón actual, con el predominio de lo económico sobre lo político.

La economía japonesa durante la segunda mitad del siglo XX

Durante esta etapa se desarrolla un período de gran crecimiento, que permitió que las empresas japonesas pudieran colocarse en los grandes mercados internacionales. Esto es especialmente notable en el caso de la tecnología, campo en el que Japón es el país dominante por su importante capacidad de innovación, que se debe, entre otras cosas, al interés que los propios japoneses tienen por las novedades y por los productos de calidad.

Además, las actividades de I+D son muy importantes, lo que también explica la gran cantidad de innovaciones tecnológicas que se producen en Japón.

Japón llegó así a ser la segunda economía mundial, solo superada por China recientemente, con una clara orientación hacia el comercio exterior, porque su mercado interno, aún siendo importante, no es capaz de absorber la enorme producción japonesa.

Los problemas que enfrenta la economía nipona

Sin embargo, a partir de los años 80, la economía japonesa comenzó a sufrir un cierto estancamiento, que se convirtió en algo evidente durante la década de los 90. La consecuencia de esta "década perdida" que fueron los 90 fue la debilitación del modelo de empleo vitalicio, de manera que en la actualidad, alrededor del 30% de los contratos laborales son contratos temporales y a tiempo parcial.

Además, la baja tasa de natalidad y la escasez de inmigración hacen que el envejecimiento de la población y la consiguiente disminución de la población en edad de trabajar se presenten como el gran problema para la economía japonesa, además de que, de seguir así, permiten pronosticar una gran disminución de la población total en las próximas décadas.

Estructura económica del país nipón

A pesar de la creencia generalizada, las grandes empresas son sólo una pequeña parte de un tejido empresarial que, en la realidad, está dominado por unas pequeñas y medianas empresas que son la mayoría en Japón. Esto explica que el desarrollo económico se haya buscado, entre otras cosas, a través del apoyo a estas pequeñas y medianas empresas.

Desde el punto de vista del reparto por sectores, la economía japonesa presenta una fuerte terciarización, de manera que el sector servicios supone el 73,1% del PIB, mientras que el sector primario sólo supone el 1,6 y el secundario el 25,3, a pesar de lo cual el sector industrial es muy competitivo y presenta una amplia gama de empresas muy activas en exportaciones y en inversiones directas en el exterior.

Superávit comercial de Japón

De hecho, en lo que se refiere al comercio exterior, Japón siempre ha tenido un importante superávit comercial, que, sin embargo, se ha reducido en los últimos años debido al descenso de la demanda internacional debido a la crisis económica.

En lo relativo al sector primario, sólo un cuatro por ciento de la población activa se vincula a él, y la mayor parte de esas personas no lo hacen a tiempo completo. Por eso, Japón es el mayor importador neto de productos agrícolas, porque su tasa de autoabastecimiento es muy baja.

Es destacable también el hecho de que la pesca japonesa supone el 10% de la mundial, lo que no impide que Japón sea el primer importador mundial de productos marinos.

La economía japonesa a principios del siglo XXI

Gracias a las exportaciones, la economía japonesa comenzó a recuperarse a partir de 2002, aunque la crisis actual está afectando mucho a su actividad económica, principalmente por el descenso del consumo. El Gobierno intenta hacer frente a esta situación a través de la aplicación de recortes que, pese a haber sufrido cierto efecto, no ocultan el hecho de que la japonesa es una economía frágil en la que el PIB ha tenido un comportamiento negativo y en la que la deuda pública llegó a duplicar ese PIB. Esta situación exigió la inyección de capitales.

Sin embargo, pese a encontrarse en una situación de recesión, la economía japonesa continúa siendo una de las más importantes no sólo de Asia, sino del mundo entero.

Terremoto y crisis nuclear en Japón

Sin embargo, a esta situación de crisis ha venido a sumarse la catástrofe, que no hizo sino agudizarla, añadiendo como nuevo factor la crisis nuclear. Todo esto ha añadido más incertidumbre a la situación, lo que a su vez provocó la caída de las Bolsas y también la reducción de su producción.

Además, si de la crisis nuclear se derivase la necesidad de replantear su política energética y por ello la de disminuir el peso de la energía atómica, teniendo en cuenta que Japón obtiene el 30% de su energía de este tipo de centrales, eso redundaría en un descenso todavía mayor de la producción industrial y de la capacidad japonesa para exportar productos.