No es necesario ser un experto en economía para adivinar que parte de la culpa de esta eterna crisis la tienen los españoles. Marco Tulio Cicerón ya decía : "El presupuesto debe ser equilibrado, las arcas públicas deben captar más dinero y la deuda pública debe ser reducida, la arrogancia de la burocracia debe ser atemperada y controlada, y la asistencia extranjera debe ser reducida para que la Republica no entre en bancarrota. La gente debe otra vez aprender a trabajar en lugar de vivir de la asistencia pública”. La "crisis" y consecuentemente sus medidas, no son temas de actualidad.

No se trata de eliminar el estado social democrático, sino de intentar (al menos en la época de crisis) ayudar a los que realmente se ven necesitados. En España se utiliza mucho la expresión "vive de cobrar el paro"; prestaciones de las que mucha gente abusa sin tener en cuenta los graves perjuicios que acarrean para la economía. El dar prestaciones sin ton ni son desmotiva a la población activa a encontrar trabajo; no lo harán mientras puedan vivir del paro. Esta desmotivación ha sido objeto de estudios. La sociedad parece perder de vista el hecho de que el Estado, como cualquier empresa convencional, necesita financiarse y que muchas veces lo recaudado con los impuestos no es suficiente para sufragar dichos gastos. Si tenemos una población con un paro entorno al 19%, una población que se lanza a la calle ante la subida del IVA o de los tramos del IRPF y una obligación por ser miembro de la Unión Europea de tener un déficit público del 3%, las soluciones se complican. No lograremos que dejen de pagar justos por pecadores, pero guste o no, así funciona el sistema incluso en tiempos antes de Cristo.

Políticas de demanda agregada vs políticas de oferta agregadaAfortunadamente la inflación no es un tema que preocupa a España ya que el Banco Central Europeo asume cualquier tipo de política monetaria; en concreto, ha optado por el mantenimiento de una política de intereses bajos. De esta manera, nos olvidamos de la estanflación (situaciones con tasas de paro e inflación muy elevadas).

Los componentes de la demanda agregada son: el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones menos las importaciones. Estos dos últimos factores depende del tipo de cambio, ya que si el euro está muy apreciado aumentarán las importaciones y disminuirán las exportaciones. Desde que el Partido Socialista Obrero Español ganara las elecciones, han llevado a cabo en plena recesión y posteriormente crisis económica, políticas de demanda expansivas; es decir, aumentando el gasto público con la creación de Ministerios como el de la Igualdad (que a día de hoy muchos españoles no entienden para que servía; lo que si quedó claro fue el famoso "mapa de la excitación sexual"). Si el dinero cayera de los árboles, aumentar el gasto público estimularía la economía, pero no es así. La clave está en fomentar la inversión y el consumo. Cierto es que un país excesivamente frugal tampoco es algo demasiado positivo para la economía, pero se podrían haber adoptado medidas para ayudar a las PYMES y no irrisorias reformas como la reciente del Impuesto sobre Sociedades.

A lo largo de los años, se ha demostrado que la adopción de políticas de la oferta agregada son más eficaces pero también más difíciles de conseguir. Si a las empresas no les resulta rentable producir, producirán lo mismo con precios más elevados. Con una legislación laboral tan rígida, las empresas se ven obligadas a mantener en sus puestos de trabajo a personas que quizás no sean productivas porque despedirlas resultaría demasiado costoso. Esta práctica eclipsa una mano de obra joven y cualificada conviertiendo a España en el lugar de Europa con mayor tasa de desempleo entre jóvenes. No se trata de imitar el modelo americano de libre despido que bajo ningún concepto tendría cabida en nuestro Estado denominado social y democrático, sino de llegar a puntos intermedios. Otro punto caliente del panorama económico es la negociación con los sindicatos que hasta este año no han convocado la huelga general, preguntándose muchos españoles el porqué.

Reformas fiscales

Pocos expertos se han mostrado conformes con la reformas fiscales, en concreto del IRPF y del IS llevadas a cabo por el ejecutivo. Otro países, como Japón han reducido en un 5% el IS mientras que otros como Irlanda han apostado (pese al aluvión de críticas) por mantener un tipo impositivo en torno al 11%.

Empezando por el IRPF, se elimina la deducción por inversión en la adquisición de la vivienda habitual; deducción contemplada en el la ley del IRPF (ley 35/2006). Esta medida afecta a más de 300.000 españoles. Estas políticas fiscales restrictivas parecen apropiadas para los tiempos que corren y ante la urgente necesidad de controlar el déficit presupuestario. No es esto lo que ha llamado la atención a los experto. Lo que resulta, no menos que llamativo, es que dichas deducciones se mantengan para rentas inferiores a 24.000€. La gente se pregunta, ¿qué persona que gane menos de 24.000€ al año puede comprarse una casa?

Siguiendo, de manera muy esquemática, las reformas del IS, estas también resultan insignificantes. La reforma "ideal" que defienden algunos es haber bajado este impuesto en un par de puntos. Acabando con las deducciones y bonificaciones fiscales pero a la vez bajando el tipo impositivo, se podrían atraer capitales extranjeros a España o que sean los españoles lo que funden dichas empresas. Es el caso de Irlanda, que ante la caída de los dos pilares de su economía ( el mercado inmobiliario y el colapso financiero) ha mantenido una política fiscal expansiva para no espantar a grandes multinacionales ahí instaladas. Junto con estas políticas fiscales, ha cortado el gasto público.

Las medidas adoptadas por el ejecutivo no van mal encaminadas, pero aún es insuficiente. Puestos a coger el toro por los cuernos y ya con el coraje para adoptar medidas poco populares, ¿porqué hacerlo a medias? Hay que animar a España a que de un salto más allá ya que parece que hay un pánico generalizado en este barco que se hunde y nadie hace nada para salvarnos.