Aunque hoy en día se encuentran múltiples métodos para bajar de peso, el principal sigue siendo la dieta. Y si bien se puede escoger entre cientos de ellas, la más efectiva se encuentra en manos de cualquier persona.

Los mayores errores

Tener el cuerpo ideal es algo que conlleva disciplina y buena alimentación. La combinación: ejercicio y alimentación saludable; es la mejor manera de mantenerse en forma. Para lograrlo, se requiere de una gran fuerza de voluntad para llevar a cabo una serie de cambios en las propias costumbres, que al principio puede resultar difícil, pero que con paso del tiempo se convertirá en una rutina más.

Los errores más comunes al intentar bajar de peso van desde dejar de comer de manera intempestiva hasta meterse horas y horas en el gimnasio. Hay quienes creen que la dieta se hace solo una parte del año, o que una simple medicina hará milagros en el cuerpo maltratado por los propios excesos a lo largo de los años.

Cientos de personas inician una dieta o rutina de ejercicios que esperan les rinda frutos a corto plazo. Sin embargo, las dietas y ejercicios milagrosos no existen, por lo que es muy común que se sientan frustradas al no ver los resultados que desean. Es preciso entender que todo resultado que vale la pena conlleva sacrificio, pero se disfruta más.

Hábitos alimenticios

¿Quién no ha escuchado hablar de la dieta de la sopa, de la luna, de la toronja y un sinnúmero más? Lo cierto es que la dieta que en algunas personas trabaja, en otras no. Pero algo en que coinciden los especialistas de la salud, nutricionistas y preparadores físicos es en la necesidad de modificar los hábitos alimenticios. Identificar y eliminar los malos hábitos traerá mejores resultados que la dieta más popular.

La falta de constancia es un problema en muchas personas. Muchas de ellas se ponen a dieta durante algún tiempo, y cuando consiguen bajar de peso vuelven a sus antiguos hábitos alimenticios de forma gradual. Algunos más utilizan algún tipo de medicamento que les ayuda, pero al dejar de utilizarlo vuelven a subir de peso.

Estos cambios hacen que la mayoría de veces se culpe a la dieta o a la medicina, sin tomar en cuenta que son los malos hábitos alimenticios los que no permiten mantener un peso ideal de una forma permanente. El cambiarlos de una manera gradual traerá resultados menos frustrantes.

Aprender a comer

Comer para bajar de peso es la solución, aunque suene contradictorio. Contrariamente a lo que se cree, dejar de comer no ayuda a bajar de peso. Si en algún momento del día se evita una comida, generalmente esto hará que en la próxima ocasión se coma de más. Cuando el cuerpo detecta esto, crea reservas que se convierten en grasa para cuando le parezca que las necesita.

La importancia de hacer las cuatro comidas al día radica en que en ningún momento el cuerpo se sentirá falto de energía, por lo que no tendrá necesidad de crear reservas. Tomar el tiempo necesario para comprender conceptos como carbohidratos, grasas saturadas, calorías y porciones hará que se tome una mejor decisión a la hora de elegir la comida adecuada.

La clave según los nutricionistas radica en la constancia, hacer ejercicio y aprender a comer. Saber combinar los distintos alimentos, así como consumir las porciones adecuadas, es la clave que hará perder peso de una manera más lenta, pero sin duda alguna de forma permanente.