No hay duda de que para la mayoría de los peces tropicales lo mejor es el alimento vivo. Pero este tipo de alimento encierra algunos peligros. A menudo se han introducido demasiados parásitos y depredadores en el acuario a través del alimento vivo. Las enfermedades también empiezan a menudo a partir de la inoculación de daphnia, artemia o gusanos tubifex vivos. El acuarófilo, por tanto, tiene que tener en cuenta una serie de precauciones.

Una buena alternativa: la artemia congelada

En los primeros días del boom de la acuarofilia, durante la década de los 50, se presentó la artemia congelada a los acuarófilos como alternativa. Esta artemia era el alimento ideal ya que procedía de las salinas y esterilizaban prácticamente el alimento de todos los organismos patógenos de agua dulce. Los criadores ya no tuvieron que preocuparse más por la posible introducción de organismos dañinos en sus acuarios cuando alimentaban a sus peces con artemia congelada.

Alimento seco para los peces tropicales

Para mantener los costes relativamente bajos, el acuarófilo puede disponer de alimentos secos (escamas o liofilizados) para sus peces durante todo el año. Los alimentos secos pueden conseguirse en una gran variedad de presentaciones. Incluso en la actualidad se puede disponer de alimentos líquidos.

Un reparto adecuado de la comida de los peces en los acuarios

Para alimentar a sus peces adecuadamente, debe repartir el alimento con la mayor frecuencia posible. Cuando se dice “con la mayor frecuencia posible” se refiere a todo el alimento que los peces pueden consumir en unos cinco minutos, lo más a menudo posible. Incluso cada hora si puede. Esto no significa que se deba repartir un puñado de alimento de tal modo que los peces tropicales puedan comer con toda la frecuencia que quieran. La comida puede estropearse y ensuciar el tanque de tal modo que las bacterias resultantes acabarían matando a los peces.

Se puede saber la cantidad que necesitan según el comportamiento de los peces

Una ventaja de algunos alimentos liofilizados es que flotan y se adhieren a la pared de cristal del acuario si se ejerce presión sobre ellos. De este modo, si pegamos una pelota de gusanos sobre el cristal (o bien ponemos los gusanos o la artemia en una campana de alimentación) podemos observar constantemente lo aprisa que se consume el alimento y así determinar cuándo habrá que ofrecerles más alimento. Los alimentos preparados habituales caen al fondo del tanque donde pueden ir a parar a grietas o agujeros en la grava y allí pudrirse antes de ser consumidos.

En cualquier caso, una hembra debe empezar a redondearse cuando se acerca a la madurez, mientras que el macho debe adquirir un colorido más vivo. Estos son los resultados de una alimentación adecuada independientemente de con qué y cuánto se les alimente.

Por regla general, el buen sentido común y el aspecto que van adquiriendo los peces tropicales en los acuarios sirven de base para garantizar una nutrición adecuada.