El rasgo más distintivo de un neurótico es su irracional y exagerada manera de reaccionar. Estos individuos interpretan la vida como una sucesión de lamentaciones y sufrimientos, y se mantienen siempre bajo la sospecha de que todo el mundo quiere hacerles daño.

La personalidad neurótica, denominada hoy como 'Trastornos de Ansiedad', es el resultado de un psicotraumatismo en la infancia, que con el tiempo se transformó en un cuadro patológico caracterizado por una constante angustia, miedos inexistentes, obsesión maníaca, depresión, baja autoestima y agresividad.

Falta de afecto y la influencia del medio

Hay dos corrientes sobre la neurosis. El psicoanálisis freudiano dice que este trastorno de la personalidad es producto de un trauma infantil casi siempre de origen sexual, y por la falta de afecto de los padres. La otra vertiente intelectual concede, además, importancia a la influencia cultural sobre el individuo.

La psicoanalista Karen Horney advierte en La personalidad neurótica de nuestro tiempo, que en la neurosis hay que tener en cuenta el medio cultural donde se vive. Sin embargo, todos los neuróticos comparten conductas comunes de desviación de la normalidad, y la más importante es la ausencia de flexibilidad ante cualuier5 situación.

Según el psiquiatra Jeroni de Moragas, en su libro Los inadaptados, un neurótico es un individuo inadaptado social. ‘El adaptado -asegura Moragas-- es el que sabe acomodarse a unos deseos que le sean posibles en el mundo donde vive’. Horney, entre tanto, cree que el neurótico ha distorsionado su mundo y lo ve como una amenaza.

Insania del neurótico

Los neuróticos viven acosados por pensamientos obsesivos fatalistas y creen que no merecen ser felices, por eso torturan y hacen sufrir a los demás en su deseo por arrastrarlos hacia su propio infierno. Esto explica por qué algunas personas, a pesar de tener todos los medios materiales para ser 'felices', son incapaces de generar emociones positivas que conduzcan a sentimientos positivos.

El neurótico alimenta su insania con sentimientos destructivos y evitará todo lo que le provoque bienestar: el juego, la risa, la música, una sana conversación. Y debido a que solo maquinan ideas morbosas sobre los demás, desprecian a los que no son como ellos. Es decir, un neurótico se ensañara siempre con personas normales y sanas y, sobre todo, aquellas que expresen los sentimientos que ellos no pueden generar.

Es por esto un neurótico interpretará siempre un gesto bueno como algo perverso, porque así es como él ve el mundo. Su lema es: ‘"soy perverso, los demás también; si sufro, los demás deben sufrir".

Hambre de cariño del neurótico

Otro rasgo común en los neuróticos es su excesiva dependencia de que le quieran y le estimen a su alrededor. Este apetito irracional de cariño no es recíproco, ya que al neurótico le resulta imposible dar cariño genuino y sentir compasión, pues cree que nadie se lo merece. Además, el neurótico es a la vez sádico y masoquista.

Horney dice que este desmedido apetito de cariño se da por la ausencia de afecto de los padres durante la infancia. "Un niño puede soportar el destete repentino, algún castigo corporal, siempre que en su intimidad se sienta querido y amado", asegura. Estos padres que no les dan cariño a sus hijos se sienten a gusto viéndolos sufrir, tal como ellos sufrieron.

La búsqueda infructuosa de afecto en el neurótico se manifiesta de distintas maneras. Está el hipocondríaco, que desea enfermarse con tal de llamar la atención; está el que se lanza a las relaciones sexuales compulsivas sin que le generen placer, ya que sólo buscan una calma orgásmica transitoria; y está el que usa el poder económico para humillar y exigir adulación.

Vías de escape del neurótico

Karen Horney dice que hay cuatro vías para aplacar la neurosis: racionalizar la angustia, negarla, narcotizarla con drogas o anestesiarla con somníferos y antipsicóticos, y la más radical: evitar cualquier situación que genere la angustia y el conflicto.

Cuando el neurótico fracasa, "los temores, la pereza, los miedos y la ansiedad evitan enfrentarnos con la realidad, y así se agrava su problema" asegura un estudio del Centro de salud mental de Cataluña, España. El neurótico optará por aislarse o buscar una relación de pareja en la que pueda reprimir su hostilidad a través de un juego de amor y odio insano: parecerá cariñoso y hasta respetuoso con su ‘ser querido’, pero en realidad lo necesita para lastimarlo y luego consolarlo, en un círculo vicioso perverso.

Otro tipo de neurótico es el que muestra interés por la gente, aunque en el fondo desprecie a todo el mundo. También está el caso de los padres que no pueden querer a sus hijos, pero se preocupan por los ajenos; igual sucede con la mujer que no pudo tener hijos y esconde su frustración maternal bajo un supuesto cariño hacia los niños ajenos, cuando en realidad los aborrece.

Por último, el neurótico expresa una constante angustia por la muerte y ve peligros por todas partes o recurre al cuidado médico extremo. Sin embargo, esa misma angustia oculta un deseo secreto de morir. Tal como lo señala Karen Horney, estos individuos están atrapados entre el deseo de vivir y el de quitarse la vida.