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Una mayor participación genera una mayor representatividad, esto es a partir de que la misma genera, en primera instancia, que la elección de nuestros representantes se dé sobre una base en la cual la interacción representante / representado haya transcurrido sobre carriles más directos y segundo, estos pueden generar a su vez mecanismos que determinen que el pueblo pueda controlar y exigir de manera más directa su postura de cómo llevar a cabo, por ejemplo, determinados tipos de políticas.
La política y la ciudadanía
Las políticas afectan de forma directa a la sociedad en sus aspectos más trascendentes, o sea; no se puede gobernar si no se tiene en cuenta estos aspectos, o mejor dicho, sí se puede gobernar pero los resultados de este modelo de sistema están a la vista.
Si no se tiene un conocimiento de la realidad y la necesidad social, no se puede accionar sobre ella de manera objetiva y no hay mejor actor para dar cuenta de esta realidad que quien la vive día a día. Solo la participación puede asegurar que esta objetividad no se pierda en vagas discusiones sobre que es lo mejor para el pueblo.
Representatividad y ciudadanía
Esa representatividad, que nace de la participación, el pueblo no la tiene y se ha eludido esta responsabilidad por parte de quienes han se han conformado con una democracia representativa en vez de defender una democracia participativa único modelo que asegura la verdadera representatividad.
Esto ha recortado definitivamente la participación popular dentro del ámbito político, lo que genera a su vez un descreimiento por la política; herramienta popular para determinar que es lo mejor para la sociedad y que hoy en día solo unos pocos tienen el privilegio de utilizarla, alejando así a la ciudadanía de un ámbito que le pertenece.
Diferentes concepciones de la democracia
Para Oroño, politólogo por la Facultad de Ciencias Sociales, UDELAR, existen tres diferentes concepciones: “la concepción moderna de la democracia, democracia liberal, refiere a un sistema político basado teóricamente en que al titularidad del poder pertenece al demos y que el ejercicio de poder – en términos de actos de gobierno- es confiado a representantes de los ciudadanos que son periódicamente elegidos” (Ponencia presentada en un Seminario Interno del Centro de Postgrados de la Facultad de Ciencias Sociales sobre Teoría del Estado, 2006).
Democracias deliberativas
Por otro lado propone líneas de acción específicas desde lo que define como Democracias deliberativas; esto es por ejemplo la deliberación publica la cual según Oroño debe neutralizar las influencias de poder y determinar condiciones de igualdad.
“El voto es agregar posiciones a partir de preferencias previas ya dadas; deliberación es reflexionar colectivamente, justificar sobre la distintas posiciones, suministrando razones aceptables para todos”.
Democracia participativa
Por ultimo hacemos referencia a la Democracia participativa mencionada por Oroño; la cual disminuye la posibilidad de que esa deliberación se vea reducida a un determinado numero de individuos. “La perspectiva de la democracia participativa sostiene que los problemas de la democracia se solucionan con mayor democracia, no con menos”.
Conclusiones de los tres tipos de democracia
Haciendo referencia a la democracia representativa y a otros autores Oroño marca la tendencias oligárquicas de estas democracias, así concebidas, y la reproducción de sus élites en el poder. En lo referido a la deliberación plantea que exige mayores compromisos, mejora la eficacia de la democracia y con esto se aumenta el caudal de la información así como también la horizontalidad de la misma entre los involucrados.
Con respecto a la democracia participativa plantea que hacer que se de una justificación pública y colectiva de las razones que determinaron las decisiones; que demuestran que estas no están representando o beneficiando a grupos de interés.
