En la cartelera de espectáculo de la ciudad de Buenos Aires hay una gran cantidad de obras de teatro y también son numerosas las de danza, sin embargo se ofrecen muy pocas de teatro-danza, una disciplina que fusiona a los dos géneros nombrados.

El coreógrafo Carlos Veiga que se autodefine como un inconformista que siempre busca develar el misterio de lo que no se ha dicho, se especializó en teatro-danza, prepara espectáculos con ese género y además es docente del mismo.

C.H.: -Empecemos con tu definición de qué es teatro-danza.

C.V.: -Creo que el mismo nombre lo resume, la danza es el movimiento dentro de un espacio y un contexto musical y el teatro es la dramaturgia que viene de la palabra. Al unirlos se trabaja con el teatro-danza pero lo interesante es que no es ni lo uno ni lo otro sino que es las dos cosas.

C.H.: -¿Cómo llegaste a este género?.

C.V.: -Hice teatro con las técnicas de Raúl Serrano en la preparación del actor a través de las acciones físicas, también hice danza clásica y contemporánea y además expresión corporal con Patricia Stockoe.

La investigación mediante la fusión de disciplinas

C.H.: -¿A partir de esas disciplinas desarrollaste teatro-danza?

C.V.: -Me formé con gente que me dio cosas muy interesantes pero que por separado no me completaron el lenguaje al que yo aspiraba, así que empecé a investigar con grupos que yo formé y en los ejercicios realizaban instrumentaba la fusión de un punto de partida dramático con consignas de movimientos y también trabajaba técnicas compositivas.

C.H.: -¿En qué consistían esos ejercicios?

C.V.: -Lograr que el movimiento, la palabra, el gesto, la voz y el sonido tuvieran un valor equivalente, que ninguno priorizara sobre los otros, que todos estuvieran en función de una dramaturgia que es lo que está en el núcleo de la expresión, porque en una obra de teatro-danza se fusionan los lenguajes para “crear” una dramaturgia.

C.H.: -Antes de tu investigación ¿qué conocías de esa fusión de disciplinas?

C.V.: -Mi referente fundamental es Pina Bausch, me gustaban expresiones como las de Leize Kent y el teatro físico de Kantor, pero en el teatro-danza siempre se llega a una síntesis propia porque aún está en vías de expansión.

C.H.: -Entonces todavía podrían surgir otros estilos.

C.V.: -Ya hay algunos, porque corrientes como la del teatro físico, el de mucha acción o lo que en los Estados Unidos se denomina teatro “trash”, aunque sean diferentes también son teatro-danza porque utilizan recursos de la dramaturgia tanto teatral como coreográfica..

Del teatro tradicional al teatro-danza

C.H.: -¿Se puede llevar una obra netamente teatral al teatro-danza?

C.V.: -Te puedo dar como ejemplo la versión coreográfica que hizo Yiri Killian de La casa de Bernarda Alba.

C.H.: -¿Qué camino tomarías para hacer una puesta como esa?

C.V.: -Tomaría escena por escena, secuencia por secuencia y las trabajaría con improvisaciones que hagan conectar al intérprete con los códigos a los que queremos llegar, sin marcar coreografía ni texto.

C.H.: -¿Queda todo librado al intérprete?

C.V.: -En teatro-danza el intérprete es muy importante porque pone su contenido personal al servicio de una idea. La obra no viene hecha sino que se la hace en el taller porque las improvisaciones generan dramaturgia.

Las condiciones del intérprete

C.H.: -¿El intérprete debe ser más bailarín o más actor?

C.V.: -Siempre tenderá hacia la disciplina que en la que tenga más “training· pero fundamentalmente debe tener una mentalidad abierta y saber improvisar.

C.H.: -¿Y las condiciones físicas?

C.V.: - El cuerpo debe ser ágil para responder a la “permeabilidad” hacia lo expresivo, debe estar entrenado pero no anteponer la técnica a la expresión, porque es al revés, con la expresión encontrará los recursos técnicos que posea, la técnica debe estar al servicio de esa búsqueda.

C.H.: -Si el intérprete le da su contenido ¿no corrés el riesgo que distorsione el personaje?

C.V.: -Para que eso no suceda es muy importante el trabajo del director.

C.H.: -¿Un director de teatro o un coreógrafo?

C.V.: -Quien dirige debe tener formación en ambas disciplinas.

Talleres de teatro-danza

C.H.: -Para participar de tus talleres ¿se debe tener esa doble formación?

C.V.: -No, lo esencial es la plasticidad natural o adquirida con algún entrenamiento que puede ser no ortodoxo.

C.H.: -¿Qué tipo de entrenamiento no ortodoxo?

C.V.: -Por ejemplo, las personas que practican yoga suelen ser más plásticas que muchos bailarines con entrenamiento tradicional, pero lo fundamental es que sepan improvisar, no estar aferrados a una sola forma de expresión y poder plantearse autodesafíos.

C.H.: -¿Te basás en las técnicas de Patricia Stockoe?

C.V.: -Las uso mucho en los cursos porque con ellas aprendí a improvisar con el cuerpo trabajando la sensopercepción con la conciencia corporal y la teatralidad con la improvisación.

C.H.: -¿Y cómo manejás los textos?

C.V.: -Para mí la palabra es equivalente al movimiento.

C.H.: -¿La palabra lleva al movimiento o es al revés?

Suceden ambas cosas, se puede partir de un texto y descontruirlo hasta que quede sólo un sonido o partir de un movimiento que luego necesite un parlamento.

C.H.: -¿Tus cursos tienen muchos integrantes?

C.V.: -Es mejor comenzar con grupos pequeños y después armar cosas grupales que son muy interesantes.

C.H.: -¿Cuál es el límite de alumnos que admitís?

C.V.: -Depende de los objetivos, por ejemplo en Celcit, donde el objetivo es información, hasta 30 personas, pero en los cursos regulares con un seguimiento más puntual no admito más de 15.

Carlos Veiga imparte sus cursos de teatro-danza en la sede de Celcit, ubicado en Moreno 431 de la ciudad de Buenos Aires, Teléfono 4342-1026