Desde épocas inmemoriales el ser humano necesitó manifestarse para expresar una necesidad; con el tiempo, esa necesidad pudo ser transmitida de distintas formas, en las que cada uno ponía algo característico de sí. Con ese toque personal, en algún momento de la historia el hombre necesitó expresar un pensamiento, una idea o un sentimiento por el solo hecho de hacerlo, sin pensar en un objetivo.

Entonces, aparece lo que se entiende por arte; actividad o producto fundamental para la formación de la cultura humana. La danza, el arte del movimiento, es uno de los más antiguos en la historia del hombre.

Bailar es bueno

Hacer un poco de “arte del movimiento” puede ser sencillo, aunque uno no se dedique a eso. Para bailar y sentirse bien al hacerlo no es necesario ir a una academia y estudiar durante años, o concurrir todos los sábados a la disco de moda para despejarse y quemar algunas calorías. Es posible practicar este arte y encontrarse con que además de divertirse se puede ejercitar el cuerpo, el alma y la mente.

Cada vez hay más gimnasios o lugares a los que se puede concurrir a tomar clases de danza como ejercicio. Al practicarla regularmente, se puede disfrutar de muchos favores físicos: reducir el estrés al despejar la mente de los problemas diarios, evitar contracturas corporales al relajar y utilizar continuamente el organismo, es muy buena para la circulación y la reducción de grasas, fortalece los músculos y mejora su resistencia y flexibilidad.

Pero eso no es todo, también hay beneficios psicológicos: ayuda a disminuir la timidez al conocer y entender el cuerpo, se reduce la ansiedad y la depresión al liberar grandes cantidades de adrenalina (literalmente, bailar levanta el ánimo y despierta los sentidos), es un muy buen ejercicio para agilizar la mente al tener que recordar las combinaciones coreográficas.

Algunos beneficios específicos, según la danza que se baile

Lo mejor es que no hay un solo tipo de danza, sino que hay muchos. Y así como cada tipo tiene sus propias características, también tienen sus propios beneficios. Por eso, es bueno saber qué se quiere ejercitar para decidir qué danza practicar. Acá hay algunos beneficios, según el género:

  • Árabe: la danza árabe es muy conocida por sus movimientos seductores y femeninos. Estos son algunos de los beneficios de este baile: trabaja directamente sobre los centros de energía corporales denominados chakras, eliminando tensiones y armonizando la energía; para las mujeres embarazadas, es un excelente ejercicio para preparar el vientre antes del parto y luego de este, ayuda a recuperar el área del abdomen; estimula la femeneidad.
  • Pole dance o danza del tubo: ejercicio sensual por naturaleza, este baile trabaja mucho la fuerza del cuerpo. Tonifica y fortalece los músculos de todo el cuerpo, ayuda a mejorar la resistencia cardiovascular, es bueno para desarrollar autoestima y el arte de la seducción.
  • Aérea: esta danza mezcla acrobacia circense y danza contemporánea. La novedad aquí es que no hay una superficie en la que bailar: se baila en el aire. Colgando de cuerdas o telas e impulsándose con paredes, los ejercicios requieren mucha fuerza. Con la práctica de esta danza se puede lograr mejorar la concentración, la paciencia y el control del cuerpo a nivel físico y mental.
  • Terapia: combinada con la ciencia de la psicología, la danza terapia es una parte del proceso psicoterapéutico para lograr el equilibrio entre mente y cuerpo, trabajándolos como una unidad. Combina características expresivas y creativas para llegar a establecer en el individuo una interacción física y psíquica.
  • Afro: con sus orígenes en los rituales aborígenes, esta danza no pierde su esencia. Trabajar descalzos, con el tambor como instrumento de acompañamiento y moverse en grupos, son sus características principales. Es buena por sus movimientos aeróbicos y a su vez, de fuerza muscular.
Estos son sólo algunos de los tipos de danza que pueden practicarse. Como cualquier ejercicio físico, bailar trae muy buenos resultados para la salud, pero también se debe hacer con responsabilidad. Antes de comenzar a ejercitar el cuerpo, es sumamente recomendable hacer una visita al médico para hacerse un chequeo y saber qué tipo de disciplina se puede realizar sin problemas.