Si pudiéramos viajar en el tiempo como investigadores, podríamos ver ante nuestros ojos que en el antiguo México, hace miles de años durante el periodo preclásico (2000 a.C. a 250 d.C.), en la cronología de Mesoamérica, la antigua cultura maya practicaba el sacrificio humano para mantener el orden cósmico en el universo.

Invitamos a los lectores a profundizar un poco más en sus razones y métodos.

La razón de los sacrificios era una necesidad divina

Ante todo la necesidad de realizar sacrificios en la cultura maya y otras culturas de Centroamérica estaba justificada en parte por la creencia de que de ella dependía el orden cósmico y también el orden terrenal y por tanto su supervivencia.

Al brindar la sangre como sustancia mágica a los cielos y sus dioses se garantizaba de algún modo el orden social y la perpetuidad de su cultura, a cambio se recibiría poder divino.

Cuando comenzó el declive de esta civilización, muchos de los grandes señores mayas iban de una ciudad a otra haciendo sacrificios para sostener la precaria situación de sus reinos.

La religión maya implicaba una dura disciplina difícil de entender para el hombre actual, pero que para ellos era una actividad de compromiso total con sus deidades.

Generalmente, las víctimas eran los cautivos de guerra, aunque también eran comunes la automutilación y el autosacrificio, cuya finalidad era la obtención de sangre como ofrenda para los dioses durante las celebraciones calendáricas como atestiguan algunos códices mayas precolombinos.

Al igual que en numerosas religiones antiguas las razones de los sacrificios mayas también en menor medida estaban enfocadas a no despertar la ira de sus dioses y en tratar de agradarlos de forma constante, incluso para prevenir determinadas catástrofes naturales como pudieron ser terremotos o grandes sequías que asolaban a la población.

El sacrificio era necesario como ley, como orden, como medio de contención y de perpetuidad de la comunidad.

Esta obsesión por la sangre estaba determinada normalmente por la élite guerrera y la casta sacerdotal maya y en honor a los dioses se ofrecían tanto sacrificios de animales (aves, peces, insectos) como humanos, incluso hay inscripciones de autosacrificios basados en la extracción de sangre por cortes en la lengua, orejas, brazos, piernas y genitales.

Los diferentes métodos de sacrificio maya

Las abundantes evidencias arqueológicas y gráficas como los códices mayas nos darán una prueba inequívoca de que los mayas utilizaban muchas técnicas de sacrificio para honrar a sus dioses entre las cuales podemos destacar algunas de ellas:

  • Automortificación: Doloroso atravesamiento de la lengua o del pene entre otras.
  • Mutilación y cortes en diferentes partes del cuerpo para extraer sangre.
  • Extracción del corazón sobretodo en casos de capturas de rivales territoriales.
  • Decapitación y despeñamiento de víctimas por las escaleras de los templos.
En algunos casos incluso se ha encontrado mediante restos arqueológicos en cerámica pintada escenas de niños sacrificados donde se les llegaba a arrancar el corazón como ofrenda de pureza y vida para los dioses.

La violencia maya y la sangre como protagonista lo muestra la historia a través de los códices mayas, los relatos de los propios cronistas españoles y un claro ejemplo lo representan los murales de Bonampak, conocidos por toda la comunidad arqueológica en cuanto a religión y lucha maya se refiere.

Conclusiones

Hay que observar los sacrificios mayas desde un contexto histórico y cultural y no de un modo sensacionalista ya que no comprenderíamos nunca el funcionamiento de la sociedad maya y como se preocupaban por mantener el orden cósmico y social como pueblo a lo largo de los siglos.

La sangre era una sustancia mágica y vital necesaria para obtener energía de los cielos y mantener un contrato de no agresión con los dioses mayas y su universo.

Los códices reflejan que más allá de los sacrificios como parte de su religión, los mayas eran auténticos expertos en múltiples disciplinas y se les considera los principales artífices de las matemáticas y de la astronomía junto con otras grandes civilizaciones del pasado.