La historia de la humanidad, da cuenta a través de distintos relatos, del miedo que posee el hombre ante la vejez. También es claro que, por lo general, distintas culturas reverencian la ancianidad como síntesis de experiencia y sabiduría.

La visión actual acerca de la ancianidad

En la actualidad, mantenerse joven parece que se ha transformado en un fin en sí mismo.

La concepción en donde el hombre elaboraba un proyecto relacionado con ideales de vida hacia su futuro, proyecto con el cual su humanidad se concebía como un "nosotros" y la vejez era sinónimo de sabiduría y respeto, ha quedado como nihilizada, permitiendo que, en cierta forma se moldee un hombre cuya meta es la inmediatez el individualismo, los ideales giran en torno a la imagen y al hedonismo.

La imagen ha pasado a ser un motor fundamental en la vida, ahora más que nunca parece que la consigna es mantenerse joven, en donde la exaltación del cuerpo se ha colocado como prioridad en el existir humano, por lo menos en lo que hace a gran parte de los sectores medios y altos de la sociedad argentina.

De hecho el consumismo impone recetas cada vez más sofisticadas para mantener la juventud, desde la cosmetología hasta la cirugía, todo en pos de no envejecer.

Ha de precisarse que no sólo es, conservar la juventud, sino además transformarse como, que la insatisfacción por el cuerpo se encuentra tan marcada que sólo un cambio radical permitiría o habilitaría la existencia.

Autoestima, transformaciones y cambio de imagen

Esa insatisfacción, habilita que se realicen cambios estéticos que en muchas oportunidades ponen en riesgo de vida , generan patologías como bulimia y anorexia, que en definitiva develan una autoestima baja, por lo que se recurre a un cambio de imagen para sostener la existencia, ser aceptado o aceptada por la apariencia.

El hecho de parecer estéticamente joven y atractivo se encuentra en primer lugar despojándose, de alguna forma del ser, no hay cuestionamientos, sólo el vivir en función de ese ideal.

Esta no es una cuestión menor porque impone el imaginario por el cual la vejez se desvaloriza, ser viejo no está a la moda.

Cuando impera esta concepción aparece miedo en quienes se encuentran de alguna forma entrando en la edad madura, por lo que se lucha por conservar la juventud, desde la adolentización de la vestimenta hasta conductas típicas de adolescentes. Como que el proyecto del ser cae en el reduccionismo del cuerpo.

Medios de comunicación e imágenes

Los medios de comunicación muestran permanentemente rostros y cuerpos adolescentes, como lo aceptado, lo que corresponde, acompañados de la indolencia en el lenguaje y la necesidad de satisfacer las necesidades ya, hecho marcado perfectamente en las publicidades, es todo ahora, sin espera, lo que implica una acting permanente sin cuestionamientos.

Ha de plantearse que desde esta óptica, el hombre y sobre todo la mujer aparecen como vaciados de significado, acordando con Lipovetzky (La era del vacío), quien da cuenta de lo que llama la segunda revolución individualista marca, que se ha arrasado con los valores las virtudes y las instituciones.

Se hace necesario marcar, con relación a lo referenciado por Lipovetzky que, si bien se produjeron cambios profundos, existen grupos en donde el proyecto humano descansa sobre la construcción de la solidaridad, el respeto por el otro independientemente de la imagen estética que el otro posea.