Pablo Pajarito y su familia son los autores del mural de la Cruz de la Pasión de Cristo que se ubica en el Oratorio del Señor del Alfarero de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Tonalá, Jalisco. La obra se puede ver en la parte posterior de la capilla de nichos.

El mural de la familia Pajarito: la Cruz de la Pasión de Cristo

Para este proyecto, en el que se reunieron las principales técnicas cerámicas de Tonalá, la familia pajarito creó la Cruz de la Pasión de Cristo, uno de los cinco murales de la capilla de nichos, usando la técnica de barro canelo, es un mural lleno de símbolos: el gallo, los dados, la cruz, la corona de espinas, el monte, los clavos, las lanzas, la escalera y la muerte.

En el mural hicieron una coronación de cruces para que tumbara esa monotonía de cuadros y le colocaron una cenefa o marialuisa. La técnica desarrollada es una tradición familiar, la vienen desarrollando desde hace varias generaciones.

Familia Pajarito: cinco generaciones de artesanos

Pablo pertenece a una quinta generación de artesanos; comenzando la tradición con Zenón Pajarito, transmitiéndola a su hijo Leandro, y este a la vez a Cecilio, su hijo, para que de este modo llegara a Don Nicasio Pajarito y a sus hijos, Pablo, Zenón, José Isabel, José y Jesús.

Ellos no utilizan para nada pigmentos químicos, todos los colorantes que utilizan para teñir el barro son naturales. Obtienen los pigmentos de una región llamada Arrollo de en Medio, en los límites de Zapotlanejo y Tonalá, cerca de la carretera libre a Zapotlanejo.

Y cuidan en todo momento que la técnica que practican se siga haciendo como se debe para que la calidad y el acabado de una pieza en barro canelo se aprecien y perdure.

Barro canelo: una tradición de la familia Pajarito

La familia Pajarito trabaja el barro canelo desde hace muchísimos años, esta es una de las técnicas artesanales más importantes de la localidad. Don Nicasio Pajarito tiene su taller en El Rosario, a unas cuantas casas de la parroquia donde ahora se encuentra el mural hecho por él y sus hijos formando parte del patrimonio cultural de la delegación.

Según Pablo para llevar a cabo esta técnica "lo importante son las tierras, porque las tierras no existen en otra región, que nosotros nos demos cuenta en otros estados no hay estas tierras para trabajar el barro canelo" y este barro es característico de la región, donde todavía existen algunas minas de barro; para llevar a cabo otras técnicas en Tonalá sí se trae la materia prima de otros lugares.

Al ver una pieza elaborada en barro canelo se pueden apreciar distintas tonalidades parecidas a la de la canela, por eso es que se le nombra así y toma esas tonalidades después de que se quema.

El barro perdura, igual que la tradición

Las piezas son pintadas con pigmentos naturales, con los que se consigue la tonalidad característica del barro canelo, que perdura por siglos. En vestigios arqueológicos se han encontrado piezas de barro elaboradas miles de años atrás y aún se conserva el material en buen estado.

Con la técnica como la han llevado a cabo los artesanos de apellido Pajarito, se pretende que este mural dure más de cien años; la familia actualmente cuenta con una colección de obras elaboradas por Don Nicasio Pajarito, de las cuáles algunas piezas “tienen 30 años y están intactas”. Comenta Pablo que, en alguna ocasión, un sacerdote los ilustró diciéndoles estas palabras:

“Cuando los arqueólogos buscan la historia en la tierra, se encuentran que el acero se corroe, la madera se apolilla, pero el barro perdura”.