
- Caída de Enron originó penúltima crisis mundial. - AlwaysAwakePR
Si muchos no reconocen que el origen de la pobreza o la degradación ambiental está en la arraigada actitud de poseer más de lo que se necesita a costa de lo que sea, por el mero deseo de tener la sensación de ser superiores a los demás e incluso sentirse más seguros.
Los créditos hipotecarios subprime
No es extraño que no se percaten o no acepten que la última crisis mundial es consecuencia de la irresponsable forma en que en Estados Unidos se concedieron infinidad de créditos hipotecarios subprime, a personas con no muy probada solvencia para afrontarlos y, por tanto, no por un afán de darles la oportunidad de contar con un hogar, sino por el simple deseo de hacer más negocios y ganar más dinero.
Aunque la permeabilidad del entorno regulatorio estadounidense tuvo también mucho de responsabilidad.
La comunicación actual y las consecuencias de la crisis
Lo que debido, en gran medida, a los actuales avances tecnológicos y de la comunicación, ha ido extendiéndose y reflejándose en todas las sociedades y países del mundo; al tiempo que derribando muchas corporaciones y empresas que, de esta manera, han demostrado la estructura aparente y especuladora en la que se cimentaban.
Los casos de Enron o WorldCom parecen haberse olvidado
No bastaron los escándalos que hace casi diez años derribaron a muchas grandes empresas de no solo USA (Enron, Global Crossing, Adelphia, WorldCom), y que además supuso el final de una de las más prestigiosas firmas de auditoría (Arthur & Andersen); para que el sistema regulatorio estadounidense y por ende el del resto del mundo, se fortalecía y adaptara mejor a muchas de las nuevas formas -en muchos casos encubiertas y fraudulentas- de hacer negocio.
Recuérdese que lo que desencadenó dicha crisis fue, análogamente, la actitud irresponsable y fraudulenta de muchos directivos de tales empresas quebradas; lo que degeneró en una crisis de credibilidad desde el lado de los inversores que, pese a todo, parece haber pasado pronto.
Crisis económicas y financieras, ¿hechos recurrentes en la historia?
Respecto a lo cual, el catedrático en la Escuela de Empresa de Harvard y asesor contable de Merrill Lynch, David Hawkin, afirmó entonces: “'La gente aprenderá a ser más exigente con su forma de invertir', (…). ‘Pero ésta no será la última vez que vamos a pasar por esto. La gente se olvidará, y volverá a ocurrir lo mismo'”. Y la actual crisis global es, en efecto, prueba fehaciente de ello.
Laissez faireo la mano invisible de Smith, equivocadamente concebida
Al tiempo que una consecuencia más del común actuar de la “mano invisible” de los fisiócratas, tratada por Adam Smith en el Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones de 1776; manifestada en este caso en el deseo de los capitalistas de recuperar la confianza perdida de los inversores, al menos hasta que la última crisis mundial empezó a hacerse evidente. Pero no en la forma planteada por él.
Efectivamente, pues si bien Smith afirmó que dicha “mano invisible” es la que lleva a la economía a organizarse “automáticamente” produciendo los bienes y servicios que la sociedad desea, inconsciente o deliberadamente el mundo en general y los intervinientes en la vida económica en particular, ignoraron que al mismo tiempo debían considerarse ciertas condiciones planteadas previamente en La teoría de los sentimientos morales de 1759.
Las cuales se resumen en actitudes que restrinjan “impulsos egoístas y fomentar los benevolentes”; ya que solo así podrán los hombres proporcionarse mutuamente la ayuda que requieren en base al “amor, la gratitud, la amistad y la estima” que, además, harán a la humanidad florecer y ser feliz.
Libre mercado y la asignación ineficiente de bienes y servicios
Lo que adquiere mayor relevancia aún al considerar que dicha producción o prestación de bienes y servicios tiene lugar en el mercado, un mecanismo o contexto institucional en el que confluye una suma de motivaciones individualistas, generalmente no preocupadas de los problemas e intereses del conjunto de la sociedad. Lo que explica a la vez el principio según el cual el mercado asigna, de manera Pareto-eficiente, los bienes y servicios dentro de la sociedad.
Fallos de mercado e intentos de la economía de corregir las deficiencias
Y si bien los fallos del mercado que desde el lado de la ciencia económica se han identificado, a fin de establecer mejor los mecanismos que enfrente a las anomalías que confluyen en el mismo y que repercuten en las sociedades; se tiende todavía a relegar, en un grado u otro, la trascendencia de aspectos éticos y morales en toda decisión humana.
Deficiencia algo análoga, por cierto, a la encontrada por economistas como Ronald Coase o Herbert Simon, en el análisis económico tradicional; a quienes sorprendió el menoscabo de la empresa en el sistema económico y empresarial. Lo cual el primero llegó incluso a conectar a una visión de la naturaleza humana carente de contenido por parte de sus colegas.
Responsabilidad Social Corporativa, la moral, la ética y el amor
Finalmente, aunque los últimos avances en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Empresarial que desde el ámbito privado vienen mayormente produciéndose, así como la creciente concienciación de los problemas ambientales son señales alentadoras; queda mucho por hacer para que quienes ostentan el poder y el manejo de la economía mundial, se desprendan de actitudes egoístas y nada solidarias en aras del bien común.
Y se genere, así, un nuevo orden de desenvolvimiento económico y social en el que confluyan nuevas conductas reemplazando aquellas que priman todavía en el mundo; más próximas por lo demás a la solidaridad, la justicia o la libertad avaladas por la ética y la moral, que en nada contravienen al amor que siempre ha dado buenos resultados y puede seguir haciéndolo en aras de un mundo encaminado a la solución de los problemas humanos.
