
- Paul Krugman, Nobel de Economía 2008. - Center for American Progress
Hasta cuándo durará la crisis es una cuestión que se plantean expertos de gobiernos y empresas de todo el mundo, como los ciudadanos comunes y corrientes que nada han tenido que ver en provocarla; pero sin embargo son los mayores perjudicados de las diversas medidas de ajuste con la que diversos Estados, como consecuencia de la creciente deuda pública, han creído pertinente hacer frente a sus embates.
La deuda pública creció como consecuencia de la crisis mundial
El déficit público, si bien ha existido siempre en niveles considerados “manejables”, en los últimos tres años se incrementó como efecto de las medidas de incentivo económico emprendidas en diversas regiones y países, generando una nueva situación de crisis en cuya solución parece incidirse últimamente, como si en sólo ello estaría el remedio de la todavía irresuelta crisis económica y financiera que la ha acentuado.
China y sus niveles de endeudamiento para salir de la crisis
El gigante asiático, cabe recordar, fue uno de los primeros en incrementar su déficit fiscal como forma de reaccionar a las secuelas de la última crisis global. En 2009 el presupuesto de déficit fiscal chino ascendió a 950.000 millones de yuanes, unos 139.000 millones de dólares equivalentes a menos del 3% del PIB (el más alto de las últimas seis décadas).
Con lo que el Gobierno chino ejecutó un programa de estímulo productivo y de consumo que atenuando los efectos de la crisis, ha permitido al país seguir creciendo y ubicarse como la segunda economía mundial.
La deuda de EEUU y Europa y los inesperados efectos de su crecimiento
Con el mismo objetivo, Estados Unidos y varios países de la Unión Europea han inflado sus déficits sin obtener los mismos resultados. Existe por ello actualmente en EEUU el temor a una nueva recesión, luego además del reciente debate político que demostró falta de unidad para enfrentar el mayor desafío actual. En tanto que en Europa siguen latentes situaciones de riesgo en Italia o España, que pueden complicar la ya difícil situación de la deuda.
La banca y su irresponsable forma de operar
Que EE UU y Europa no hayan conseguido los mismos resultados que China, se explica en parte en el sostenido y espectacular crecimiento de la economía china hasta antes de la crisis; y en la predominancia de un modelo piramidal en la banca europea y estadounidense, que presta más dinero del que posee y suele financiarse con mecanismos hasta fraudulentos conforme lo demostró la crisis de las hipotecas subprime desencadenante de la actual crisis mundial.
Sistema bancario y financiero que ha sido además el mayor beneficiario de las ayudas que incrementaron el déficit, y que les permitió volver a obtener pingües beneficios y retomar la desmedida política de retribuciones e incentivos a sus directivos, entre otras cosas. Llegando incluso a exigir altos intereses por invertir ahora en la deuda generada para reflotarlo, sin que realicen a cabalidad la función por la que fueron asistidos: inyectar liquidez a un sistema económico falto de actividad y crédito.
La crisis de la deuda no es lo más grave
Si el incremento del déficit en Estados Unidos y Europa no palió los efectos de la crisis ni propendió a la recuperación, conforme lo propuso John Maynard Keynes ante las secuelas de la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX, no cabe ahora centrar los esfuerzos en medidas para su control y aminoramiento, por la sola pretensión de paralizar temporalmente el acecho especulador de inescrupulosos operadores financieros internacionales, máxime si siguen latentes los efectos sociales de la crisis global.
Soluciones a la crisis económica mundial
Paul Krugman, Nobel de Economía de 2008, recomienda en ese sentido que los Gobiernos gasten más. “Con un paro masivo y unos costes de financiación increíblemente bajos, deberíamos estar reconstruyendo nuestras escuelas, carreteras, redes de distribución de agua y demás. Conllevaría unas medidas agresivas para reducir la deuda familiar mediante la condonación y la refinanciación de las hipotecas”.
Entre otras medidas en el ámbito monetario, tributario o fiscal, que cada Estado tendría que aplicar de acuerdo a su particular situación y necesidades.
El crecimiento y la recuperación paliarán el déficit fiscal
La aplicación de tales medidas implicaría la reactivación de la economía y la generación de miles de puestos de trabajo en el corto plazo, que tendería al crecimiento y la recuperación económica en el mediano y largo plazo, con consecuentes efectos positivos en la deuda pública y el déficit que las financió. Conforme ocurrió hace poco en China, y en Estados Unidos cuando se aplicaron las aludidas políticas Keynesianas sustentadoras del New Deal.
