Si bien se trata de una normal reacción ante los últimos datos que apuntan a que el déficit fiscal español está creciendo y que por tanto ha llegado el momento de reajustarlo, parte de la clase política española pareciera ignorar que acrecentando sus déficits países como China o EEUU, y también en un grado u otro Francia y Alemania, han estado atenuando y empiezan por ende a salir de la crisis.

Han estado de hecho inyectando ingentes sumas de dinero público con el fin de rescatar de la quiebra a diversas empresas privadas, poniendo andar programas de obras públicas y generadores de infraestructuras, asistiendo a los más afectados, etc.; lo cual, aunque ha acrecentado sus déficits les está permitiendo la protección del sistema económico y de la sociedad en su conjunto, y por consiguiente la tan ansiada recuperación.

El déficit fiscal de España y los Estados Unidos de América

El Banco de España ha informado que el Estado español registró hasta julio de 2009, un déficit de 49.687 millones de euros equivalentes al 4,69% del PIB, frente a los 9.912 millones de euros en el mismo periodo del año anterior.

La Casa Blanca y la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense calcularon para 2009 un déficit de US$1,6 billones, el 11% del PIB, motivado básicamente por las ayudas anticrisis; y se ha pronosticado también que el déficit acumulado sobrepasaría los 9 billones de dólares los próximos diez años.

China, Francia y Alemania se recuperan de la crisis incrementando la deuda pública

El presupuesto de déficit fiscal para 2009 asciende en China a 950.000 millones de yuanes, unos 139.000 millones de dólares equivalentes a menos del 3% del PIB; muy por encima al del año 2008, cuando fue de 180.000 millones de yuanes, el 0,8% del PIB. En Francia se espera que alcance entre 7 y 7,5% en 2009 y 2010, por el incremento en el gasto público como respuesta a la crisis económica.

En el caso de Alemania, si bien el déficit llegó en el primer semestre de 2009 a cerca de 17.300 millones de euros, debido a la reducción en la recaudación fiscal y los altos niveles de gasto público; aún se encuentra dentro de los criterios de Maastricht que establece como máximo el 3,0% del PIB, al representar un 1,5% del PIB.Bildunterschrift:

La opinión de Paul Krugman y Paul Samuelson

Ahora bien, si tales déficits son “una mala cosa en tiempos normales”, es algo bueno en momentos como los actuales; según el Nobel de Economía 2008 Paul R. Krugman. En la misma línea otro Nobel de la misma rama, Paul A. Samuelson, incluso alega que sin utilizarlos la recuperación sería imposible “como descubrió el New Deal en la década de 1930”.

John Maynard Keynes y los motivos para aumentar el déficit fiscal

El mismo Krugman precisa que si bien J. M. Keynes (padre de la llamada Revolución Keynesiana que en la década del treinta del pasado siglo difundió ideas propulsoras de la intervención estatal a fin de acortar la duración y profundidad de las crisis), no quería que el gobierno dirigiera la economía sólo “organizar el capitalismo, no reemplazarlo” (ver Teoría general del empleo, el interés y el dinero), cuestionó la noción de que las economías de libre mercado puedan funcionar solas.

Por lo que apeló a la activa intervención del gobierno imprimiendo más moneda y, si fuera necesario, con un fuerte gasto en obras públicas para combatir el desempleo durante las depresiones. Esgrimiendo finalmente Krugman que “cuando la política monetaria es infructuosa y el sector privado no puede ser persuadido para que gaste más, el sector público tiene que ocupar su lugar en el sostenimiento de la economía”.

La posición del FMI

Sin embargo, una vez alcanzada la senda de la recuperación corresponde a todos aquellos países que se han visto obligados a incrementar sus déficits por la situación de crisis existente, rebajarlos.

Línea en la cual el Fondo Monetario Internacional ha sostenido que la historia ha mostrado que las consolidaciones o reajustes fiscales exitosos suelen lanzarse en medio de declives económicos o en las primeras etapas de la recuperación, y que tales esfuerzos tienen más éxito cuando se centran en la reducción del gasto corriente, más que por el lado de las medidas de recaudación.

Los indicios de recuperación económica en China

Volviendo al caso chino, cabe precisar que en noviembre pasado su Gobierno aprobó un plan de estímulo de cuatro billones de yuanes, unos 410.000 millones de euros, para financiar la construcción de carreteras, líneas de ferrocarril y aeropuertos; lo que junto a los numerosos créditos concedidos por los bancos, está sirviendo para contrarrestar el desplome de muchas empresas y encaminar la recuperación.

Según ha publicado el Departamento Nacional de Estadísticas, en el segundo trimestre de 2009 el PIB subió un 7,9%, la producción industrial anual aumentó hasta julio un 10,8%, el máximo valor en los últimos nueve meses, y las exportaciones que son el talón de Aquiles de la crisis en China, a pesar de continuar a la baja muestra signos esperanzadores.

Con todo, el Primer Ministro ha dicho que "nos enfrentamos aún a muchas dificultades y desafíos, y hay incertidumbres sobre las perspectivas de la economía internacional. Mantendremos la política fiscal proactiva y una política monetaria relativamente relajada", hasta que la solidez de la recuperación esté fuera de toda duda.

La crisis y sus reacciones en España

Entre tanto, el debate político español desde el que debe salir la solución hacia la ansiada recuperación económica, antes de centrarse en diálogos conducentes a acuerdos que viabilicen una recuperación sostenida a largo plazo, como ha venido y seguirá ocurriendo en otros países europeos y del mundo, continúa jugueteando con reproches y demás actitudes que parecen ser intrínsecas a su clase política, pero que pueden ralentizar la salida a dicha crisis económica.