En reiki se dice que “como es arriba es abajo”, queriendo indicar con ello que los cambios que se producen en el campo energético de una persona tienen sus consecuencias en el cuerpo físico. Desde la perspectiva de las terapias energéticas, la enfermedad se produce por un desequilibrio energético existente mucho antes de que dicha enfermedad o dolencia se manifieste. Un ejemplo muy claro es una ulcera de estomago provocada por problemas de estrés. Ante un factor externo estresante, se produce un desequilibrio en el aura de la persona y a su vez en el sistema de chakras, que en el ejemplo que estamos tratando afectaría al chakra del plexo solar. Este desequilibrio energético provoca una serie de secreciones químicas perjudiciales dentro del organismo de la persona llegando, entre otras cosas, a causar un exceso de secreciones gástricas. Si no se ponen medidas, esto puede llegar a causar una úlcera de estómago.

Bárbara Ann Brennan en sus libros Manos que Curan, como sanadora y científica, explica y desarrolla muy bien este tipo de procesos. Aunque no habla concretamente de reiki, explica muy bien cómo llega a manifestarse la enfermedad a nivel físico, comenzando por las brechas en el aura y las fugas energéticas.

La importancia de conocer bien el proceso

Conocer este proceso ayudará a comprender el proceso de una crisis de sanación en reiki. Para explicarlo, conviene aclarar antes, que reiki nunca provoca que salgan enfermedades “dormidas” ni provoca empeoramientos perpetuos. Una crisis de sanación en reiki no siempre se produce y cuando se produce, lo hace de maneras completamente diferentes entre las personas. Tampoco es necesario que suceda una de estas crisis para que la sanación o la mejoría se produzcan en el paciente.

Tras una sesión de reiki en la que los efectos inmediatos son una inmensa paz y relajación, el terapeuta ha realizado un trabajo de canalización, catalización y transmisión de Energía Vital Universal. Esto actúa eliminando bloqueos energéticos y restableciendo su equilibrio. Después de una primera sesión y dentro de los dos o tres días siguientes como mucho, se pueden producir una serie de síntomas que abarcan todo un abanico posibilidades:

  • Aumento de un dolor que ya existía
  • Moqueo de nariz
  • Más sueño del habitual
  • Más alegría o tristeza
  • Necesidad de ir al baño con más frecuencia
  • Sed
  • Sarpullidos
  • Sueños inquietos… y un largo etcétera
En una crisis de sanación, estos síntomas desaparecen a más tardar en dos o tres días para pasar inmediatamente a una notable mejoría de la dolencia o enfermedad que llevó a la persona a tomar su sesión de reiki. Cuando se produce la crisis en reiki, el proceso es siempre de esta manera.

Ni que decir tiene, que jamás se deben abandonar los consejos o tratamientos médicos que la persona está llevando, pues reiki no los sustituye sino que los complementa excelentemente.

El cambio en aura y chakras

Con el equilibrado energético de reiki se produce un reajuste en el aura y chakras de la persona deshaciendo bloqueos energéticos que interrumpen al flujo de energía a través de lo nadis (conductos energéticos), restableciendo el correcto fluir de energía para que ésta llegue al órgano o parte del cuerpo en cuestión. Ese cambio se refleja igualmente en el cuerpo físico, teniendo que eliminar residuos y negatividad, necesarios para la mejoría. Esa eliminación se puede producir en forma de los síntomas mencionados, que pasados como mucho un par de días o tres, desaparecen dando lugar a una notable mejoría de la que el paciente se suele asombrar con alivio.

No se debe abandonar un tratamiento de reiki por el hecho de manifestarse la crisis de sanación. Es incluso beneficioso continuar con las sesiones, pues estas aliviarán e incluso eliminarán los molestos síntomas.

Dependiendo del caso, el terapeuta reiki sabrá cómo aplicar la imposición de manos para prevenir, en la medida de lo posible, los probables síntomas de la crisis de sanación.