
- Crisis de pareja - morguefile / Alvimann
Algunos hombres, cuando llegan a una edad determinada, que suele ser posterior a los cuarenta años, sienten que la vida que llevan no es la que desean llevar, piensan que no son felices y creen que es necesario un giro. Les pesa la responsabilidad de la familia, añoran la vida de solteros y sienten un miedo horrible a envejecer. Creen que se están perdiendo cosas que la vida familiar les impide experimentar.
Al principio de la crisis comienzan haciendo pequeños cambios, por ejemplo, se compran ropa para parecer más jóvenes, cambian de coche para llamar la atención, sienten que se les está pasando la vida y que no la están aprovechando como a ellos les gustaría, e intentan hacer cosas con las que disfrutaban cuando eran más jóvenes.
Las mujeres se dan cuenta del cambio
Las mujeres se suelen dar cuenta de que sus parejas están cambiando, les perciben con falta de ilusión y comienzan a sentir cierto distanciamiento, cambios en la forma de vestir y en el corte del pelo y se enfrentan con algo que está pasando, aunque no saben bien qué es.
Esta crisis no está relacionada necesariamente con una mala relación de pareja, aunque influye mucho una vida monótona y rutinaria, así como también las quejas con las que algunas mujeres suelen bombardear, habitualmente, a sus parejas, acerca de chismes, de cuestiones domésticas, de los hijos, entre otras. Los hombres, por lo general, cuando regresan a casa después de un día duro de trabajo, vuelven a “la paz del guerrero” y a muchos todo esto les supera y no pueden con ello, por lo que lo evitan, incluso, quedándose más tiempo en el trabajo aunque no sea necesario.
El hombre se cuestiona su existencia
Podría denominarse una crisis existencial. De un día para otro deciden abandonar la casa, incluso después de haber mantenido relaciones sexuales la noche anterior con sus mujeres, lo que a ellas les suele desorientar bastante, porque, aunque sienten que su pareja no es la misma, se creen amadas y deseadas todavía, lo cual es un craso error dada la idiosincrasia de los hombres que pueden separar fácilmente el amor del sexo.
Muchas personas viven como auténticos robots
La sociedad, en ocasiones, potencia la robotización de las personas, que siguen un tipo de vida en la que hacen siempre lo mismo, sin el más mínimo cambio. Está demostrado que cualquier modificación de esas condiciones rutinarias revitaliza también la vida de pareja y la familiar.
La rutina pertinaz puede ser el desencadenante de este tipo de crisis, ya que es una forma de intentar cambiar una vida que les parece asfixiante, aburrida y monótona.
Hombres que dan un giro de 180 grados a sus vidas
Dejando atrás todo lo conseguido, unos regresan a casa de sus padres, creyendo que pueden recuperar, de nuevo, a aquel chico que un día se fue. Otros deciden irse a un apartamento, para comenzar a vivir una nueva vida de soltero y algunos, los más osados, deciden dejarlo todo, familia, trabajo y amigos viajando a países lejanos, buscando esa felicidad que creen que les espera allí donde van, como si la felicidad estuviera en el exterior.
De esta forma, comienzan a vivir una vida loca y, al principio, con la novedad, se las prometen muy felices, tratando de recuperar lo que tanto añoran volver a vivir y sobre todo, sin dar explicaciones a nadie de lo que hacen o dejan de hacer.
Cuando la crisis desaparece
Y cuando, de repente, un día, estos hombres descontentos reflexionan y comienzan a tomar conciencia de los errores que han cometido al buscar un oasis de juventud y libertad que nunca conseguirán, porque es imposible volver atrás en el tiempo. Y, entonces, deciden recuperar aquello que tan alegremente dejaron, sin pensar demasiado en el daño que ocasionaron.
Y, aquí, las mujeres tienen la sartén por el mango. Algunas les darán una nueva oportunidad, pero otras deciden que no quieren volver al lado de un ser inmaduro e irresponsable, que en lugar de intentar solucionar los problemas tomando al toro por los cuernos y poniéndose en manos de un buen profesional, deciden alegremente cambiar de vida, sin más, tirando por la borda todo lo conseguido hasta entonces, sin tener en cuenta las dolorosas consecuencias.
La mayoría de las mujeres, en tales circunstancias, pierden la confianza y temen que, en cualquier momento, se puede volver a repetir el comportamiento anterior, porque en ocasiones la confianza es muy difícil de restaurar.
Hay algunos errores de los que se puede aprender, pero hay también errores que te pueden cambiar la vida, a veces para peor.
