La organización de las Naciones Unidas (ONU) ha calificado la crisis en Darfur (Sudán) como una de las mayores emergencias humanitarias de la historia. Un interminable conflicto con múltiples actores, un medio adverso y las pretensiones de las potencias internacionales han provocado el desplazamiento de millones de refugiados y una cruenta guerra de guerrillas que se ha cebado especialmente con la población civil.

Antecedentes: independencia y guerra civil en Sudán

Sudán accede a la independencia del Imperio británico en 1956. Al año siguiente, comenzaría una de las guerras civiles más largas del continente africano, aunque con periodos de relativa paz. Sudán es un país dividido entre un norte islámico de raíz árabe y un sur mayoritariamente cristiano o animista, con mayor subdesarrollo.

Estas diferencias provocaron el interminable conflicto. Luchas inter étnicas, religiosas y, cómo no, económicas. La región central de Bentiu es una zona con importantes recursos petroleros. Además, se conoce la existencia de importantes yacimientos de níquel y uranio, que hacen aún más apetecibles las injerencias por parte de potencias extranjeras.

Crisis humanitaria de Darfur

En 2005, los rebeldes del sur del país y el Gobierno sudanés firman el llamado Acuerdo General de Paz. En él se incluye la celebración de un referéndum en 2011 que abre la posibilidad a las regiones del sur para obtener la independencia formal. Sin embargo, en Darfur, región occidental que limita con Chad, Libia y la República Centroafricana, el conflicto no cesó. En 2008, el secretario general de la ONU, Ban Ki – Moon llega a afirmar que la situación en la zona es, incluso, peor que durante la guerra.

Los rebeldes del Movimiento de Liberación del Sudán y el Movimiento Sudanés por la Justicia y la Libertad atacan objetivos del Gobierno en Darfur. La respuesta de Jartum es indiscriminada, empleando grupos paramilitares que provocan el caos en la zona. Son millones los desplazados internos y los refugiados en una zona desértica y sin recursos. Acnur se ve incapacitada para atender la situación.

Los más amenazados son los niños y las mujeres. Las milicias pro gubernamentales utilizan las violaciones masivas de mujeres o el reclutamiento de niños como forma de terror. El 7 de octubre de 2004 se crea una Comisión de Investigación. Sus conclusiones no afirman la existencia de un genocidio sistemático, pero sí de abundantes crímenes cometidos por las partes en litigio.

El contexto internacional en la crisis de Darfur, los protagonistas

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno estadounidense volvió a incluir África en su agenda política. Sudán fue acusado de dar soporte a los terroristas islámicos y se convirtió en potencial objetivo de algún tipo de represión por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, como recuerdan algunos analistas, nos encontraríamos ante una nueva guerra de petróleo. Francia apoya al actual Gobierno de Omar al Bashin, quien accedió al poder tras un golpe de Estado de corte islamista en 1989. Por su parte, China mantiene unas excelentes relaciones comerciales con el régimen de Jartum. El gigante asiático, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, ha bloqueado en numerosas ocasiones las acciones de este organismo contra los actos criminales del Gobierno de Sudán.

Por su parte, los Gobiernos de la región han visto las enormes posibilidades del conflicto de Darfur para lograr sus objetivos en la zona. Chad, Ruanda o Libia han mostrado sus cartas en el conflicto, con el fin de obtener beneficios políticos y económicos de la situación.

Crímenes contra humanidad: acusaciones de genocidio

Las organizaciones internacionales se han visto superadas por la problemática operada en Sudán. El Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya busca por “presuntos crímenes de guerra” al presidente sudanés Omar al Bashin. Éste, en las últimas elecciones de abril de 2010, ha confirmado su mandato, aunque las sospechas de fraude sobrevuelen sobre todo el proceso electoral. Como nos recuerda un artículo del 26 de abril de 2010 de El País, Bashin es el único mandatario del mundo buscado por el TPI.

En Sudán, y especialmente en la región del sur, se ha implantado una política de acoso constante a las organizaciones que prestan socorro a la población civil. El pasado 5 de noviembre, los cascos azules de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) sufrieron ataques de bandas armadas. Los robos de material de ayuda humanitaria, secuestros de cooperantes e, incluso, asesinatos son constantes.

El referéndum de independencia del sur del país está previsto para el 9 de enero de 2011. El 25 de octubre, la ONU afirmaba que no sería capaz de contener un nuevo conflicto entre el Norte y el Sur. Y, de nuevo, es la población civil, especialmente mujeres y niños, quienes más sufren las atrocidades de una guerra complicada, cruel y prolongada.