Tanto las familias tradicionales nucleares, extendidas, unifamiliares, corresidenciales, monoparentales, biparentales, con orientación sexual distinta de la heterosexual, o familias que recurrieron a las nuevas tecnologías reproductivas, son aceptadas de manera más amplia en contextos en el que el entorno social, político y jurídico se contemplan en un ordenamiento legal, que en aquellos contextos en los que no ocurre un reconocimiento sustentado bajo este orden legal.

Evolución social transformada en la evolución del derecho

La evolución en el derecho indiscutiblemente no se lleva a cabo sin que ocurra una evolución social, sin que esta esté basada en la realidad social, pues bien, una de las fuentes del derecho es la costumbre.

Esto es, el derecho nace y se hace presente como manifestación de la realidad: “La ley es una herramienta dirigida a ordenar una realidad social según los criterios de justicia…aunque la norma mire a la justicia y tenga plenitud de ser debida, si no tiene el coeficiente mínimo de congruencia, la realidad gran madrastra a la vez que gran enseñadora, sale por sus fueros despiadadamente mata todos los buenos propósitos que la ignoran”. (Flores Micheu R. 1980).

Experiencias internacionales en la legalización del matrimonio homosexual

Además, la experiencia internacional y bajo diferentes estudios de países desarrollados como Holanda, Inglaterra y Canadá, se ha mostrado que, por ejemplo la legalización de las uniones civiles de personas de un mismo sexo genera una mayor aceptación y respeto por parte de la población.

Sin duda, el reconocimiento y regulación legal de nuevas familias como esta, ayuda a fortalecer la pluralidad social y contribuye a la integración definitiva de nuevas configuraciones de la familia.

La construcción social de la realidad se amplía gracias al marco del derecho

El referente del individuo entonces ya no se compone únicamente del que vive, percibe, ve, oye y habla en el ámbito familiar, sino que se amplía a otros espacios en el que la familia distinta de la propia, es también reconocida y protegida bajo un marco legal.

Espacios en los que encontrará y convivirá con referentes distintos, tal y como sucede en el Distrito Federal, donde en un mismo espacio escolar, laboral o recreacional es posible encontrar distintos individuos que han construido su realidad desde diferentes referentes familiares.

La familia se reconfigura, el individuo se reconfigura

Es entonces cuando la familia se reconfigura a través de:

  • Lo que el individuo desea aportar de sus experiencias en el exterior al interior de la familia.
  • De la tensión que se crea entre los miembros como individuos y la familia como grupo frente a la alteridad que representan las re-significaciones de esas aportaciones al interior de la familia.

La construcción social de la realidad es reconocida

Pero cuando la constitución de la familia, independientemente de la estructuración u organización de sus miembros, queda delimitada y se redefine también desde el mundo que la rodea y esta se da en un contexto social, cultural y político que:

  1. La reconoce: le otorga una identidad legal.
  2. La institucionaliza: le concede y crea derechos y obligaciones.
  3. La protege: existe vigente un sustento legal que la protege y marca o institucionaliza los canales o medios de defensa en caso de una violación a esos derechos u obligaciones.
Bajo ese contexto, se redefinirá a ella misma a través de los mensajes de reconocimiento, institucionalización y protección legal, pues ese es el mundo que la rodea.

La evolución de la realidad transformada en la evolución del derecho

A partir de las reformas legislativas en las que se reconoce y se institucionalizan las figuras jurídicas del matrimonio y la adopción a ciudadanos con orientación sexual distinta de la heterosexual, las posibilidades de que esas nuevas familias amplíen no solo sus propias identidades, sino las significaciones al exterior son amplísimas.

Estos han sido cambios sustanciales para que se den las reconfiguraciones en la familia y en la niñez también, porque al existir una reconfiguración de la familia, hay una reconfiguración de los menores que crecen y se desarrollan en ella también.

La familia se reconfigura, la niñez se reconfigura

En el momento en el que la familia se estructura de forma distinta de la de la familia tradicional la figura de autoridad sobre las hijas y los hijos puede configurarse de manera distinta también.

Cómo lo explicaba Jean Piaget (1977) la autoridad ejercida bajo la figura del padre de manera unilateral y coactiva, característica del modelo patriarcal, constituye en los hijos una moral heterónoma, la cual vuelve al sujeto incapaz de actuar y juzgar con sus propios recursos, no desarrolla el sentido de sí mismo por lo que tenderá a ser en su vida adulta una persona incapaz de elegir.

Lo que rompe con el ciclo de modernidad del cual nos habla Elizabeth Jelin (1998) y entonces a menor medida que el individuo cuente con un espacio de individualidad que le permita elegir por sí mismo, menos tensiones creará y llevará hacia el espacio de la familia y menos procesos de modernización se crearán, tanto al interior del individuo como al interior de la familia.

De manera distinta, cuando la autoridad se ejerce bajo una base de respeto mutuo será más fácil desarrollar en el menor una moral autónoma. Al desarrollar la autonomía según el mismo autor Piaget, es posible comprender el porqué de las leyes que la sociedad impone y desarrollar una noción de justicia, lo que a su vez incide en que el individuo crezca con un sentido de justicia, lo que desarrollará individuos que incorporen reglas de cooperación, un principió básico educacional en la familia contemporánea.