La conquista espiritual de México, denominado en ese tiempo la Nueva Españase realizó por distintas órdenes, con integrantes que chocaban con la idea de la conquista.

“Los indios tienen derecho a ser cristianos, por lo tanto tienen derecho a ser libres; la conquista es, por ende, la violación perenne de un derecho; es deber de buen cristiano deshacer la obra de la iniquidad”, Bartolomé de las Casas, citado por Raúl Peréz López en su libro Historia Breve de México.

Se establecieron iglesias, escuelas y hospitales para atender a los indígenas; establecimientos en donde los frailes se dedicaron a la cristianización auxiliándose de jeroglíficos, cuadros, danza, música y teatro.

Conquista espiritual y militar

La conquista espiritual se dio casi a la par que la conquista militar, pues Cortés llegó a México acompañado por un sacerdote católico: Juan Bartolomé de Olmedo. Desde entonces la iglesia fue protagonista en el país. Después, en 1523, llegan tres franciscanos: Juan de Ahora, Juan de Tecto y Pedro de Gante. Los dos primeros fallecen en la expedición de Las Hibueras, iniciando Gante su tarea en Texcoco.

En 1524 aparecen los franciscanos llamados “doce”, un grupo conformado por frailes como Martín de Valencia y Toribio de Benavente. En el año 1526 llegan los dominicos, los agustinos lo hacen en 1533 y los jesuitas en 1572. Siguiendo la estela de los conquistadores, todas las órdenes se expandieron por el territorio.

Estrategias utilizadas para la evangelización

  • En las escuelas instruían a los niños indígenas para convertirlos a la religión católica y que ellos a su vez rompieran las creencias “paganas” de sus padres.
  • Los frailes evangelizadores aprendieron las lenguas autóctonas y adaptaron la religión católica a éstas lenguas, en especial al náhuatl.
  • Se convirtieron en los defensores contra los malos tratos de los conquistadores y procuraron mejorar la condición de vida que tenían los indígenas.
  • Como consecuencia de que la región occidental mexicana se encontraba habitada por una gran variedad de grupos étnicos, los frailes se dieron a la tarea de nahuatlizar a estos pueblos para poder evangelizarlos.

El teatro de evangelización

Es conocido que a los indígenas les gustaba hacer representaciones en las festividades de su religión. Esto inspiró a los misioneros, ya que pensaron que éste era el medio más seguro para la enseñanza de la doctrina que los frailes profesaban.

Los frailes se aprovecharon de los escenarios que los indígenas tenían para las representaciones prehispánicas. Los actores que participaban eran las personas del pueblo y de la iglesia. Incluso los papeles femeninos eran interpretados por muchachos.

Lenguas nativas

Las obras fueron escritas generalmente en lenguas indígenas. La primera obra en la Nueva España fue la representación Del fin del mundo en 1533, hecha por el Fray Andrés de Olmos en Santiago Tlatelolco. En el año de 1538 se presentaron en Tlaxcala obras como La anunciación de la Natividad de San Juan Bautista y La Anunciación de Nuestra Señora.

La imagen que dejaron los primeros frailes, cuando se dedicaban a enseñar y difundir el Evangelio, fue la de hombres estudiosos y abnegados. Esta imagen se refuerza gracias a una de las cartas que Cortés envió a los reyes de España, en la que rectificaba su petición de que debían enviar obispos, pues debido a las circunstancias, creía que era mejor que los frailes siguieran llegando, ya que los obispos no dejarían sus costumbres de disponer de bienes.

Puede afirmarse que los frailes lograron lo que quizá no se habría conseguido con las armas.